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05/08/2025

Conocé al biólogo barilochense que investiga las profundidades del mar con CONICET

Participó del streaming que fue furor en todo el país por mostrar especies a más de 3 mil metros de profundidad.
Una de las especies captadas en el fondo del Cañón Submarino Mar del Plata (foto: Conicet)
Una de las especies captadas en el fondo del Cañón Submarino Mar del Plata (foto: Conicet)

Martín Brogger, investigador adjunto del Conicet en el IBIOMAR- CENPAT de Puerto Madryn, es barilochense y uno de los 25 investigadores argentinos a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, que recorre y muestra en vivo las profundidades del Atlántico Sur con un robot submarino.  “Estamos totalmente impactados con respecto a cómo se lo tomó la gente. Si bien estamos un poco aislados, nos llega toda la información y para nosotros es un delirio”, contó en diálogo con El Cordillerano Radio, sobre la enorme repercusión de la expedición científica en el país.

En cuanto al proyecto, el investigador explicó que se trata de una zona que ya habían estudiado durante más de 12 años; pero de manera indirecta, ya que el trabajo en aguas profundas no es fácil. “Son 3500 metros de profundidad, y lo que hacíamos era usar arrastres y redes, para tirarlas, levantar muestras y ver qué animales había. Entonces lo conocíamos indirectamente”, contó. A partir de ese conocimiento de los últimos 12 años, armaron una propuesta y la presentaron a la organización de Estados Unidos Schmidt Ocean Institute, que ofrece su barco en diferentes países, para este tipo de proyectos.

 
 
 
 
 
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Uno de los factores importantes para el Schmidt Ocean Institute, además de la investigación,  es la difusión. “Se tiene que estar comunicando en vivo, por YouTube, todo lo que estamos haciendo en directo. Lo cual es tremendo, porque nosotros estamos haciendo el trabajo de siempre. Ustedes lo ven cuando nos escuchan hablar, a veces hablamos entre nosotros y son las cosas que hacemos día a día, y la gente se re enganchó con eso”, expresó.

“El récord anterior del barco era algo así como 260 personas viendo al mismo tiempo una transmisión en vivo. Entonces nosotros nos subimos al barco diciéndoles a la familia y a los amigos, ‘mírenos, así superamos el récord de 260’. A los dos días había mil, a los cinco había tres mil, y hoy tenemos 82 mil personas mirando al mismo tiempo, lo cual es una locura”.

“No somos especiales”

“Ustedes ahí mismo en Bariloche tienen muchos institutos de ciencia, y saben que lo que hacemos nosotros ahora, y que lo están viendo todos en vivo, es lo mismo que hacen ellos en sus trabajos”, destacó. “No es que somos especiales, estamos mostrando nuestro trabajo. Pero así como nosotros mostramos nuestro trabajo acá, golpeen la puerta al investigador que tienen al lado -un investigador de CONICET, un profesor de la Universidad de Comahue-, y pregunten por su trabajo, está buenísimo para nosotros”, propuso. Y resaltó la importancia del interés del público: “Que la gente hable de pepinos, de erizos de mar, que la gente hable de eso -yo trabajo con esos grupos- me parece una locura, está buenísimo.

¿Cuánto tiempo más va a durar?

Según explicó, de los veinte días del programa de trabajo, ya pasaron los diez días iniciales. “De trabajo de campo -el trabajo de levantar muestras y mirar todo esto en vivo-, hasta el domingo nada más. El domingo sería el último día en principio que estamos transmitiendo, ya nos volvemos después a Buenos Aires, al puerto, así que ya se acaba esto para nosotros. Después va a haber una segunda y tercera parte con otras expediciones en el sur de la Argentina, que vamos a ir promocionando también”, indicó. “Es una temporada, una serie de televisión, cambian los actores, pero la serie sigue en otro lado. Ahora somos todos biólogos marinos, después van a ir más oceanógrafos, entonces también se pueden empezar a interesar con otras cosas”.

El impacto del ser humano

El científico explicó que están frente a Mar del Plata, más o menos, a un día de navegación. “Nosotros estamos ahora a 300 kilómetros más o menos de la costa, el área se llama el Cañón Submarino Mar del Plata. Ayer llegamos a 3700 metros de profundidad, y hoy vamos a volver a una inmersión de vuelta a 3700 metros”, señaló.

“Es una locura estar a tres kilómetros y medio para abajo, estar con un robot filmando y ahí te encontrás con los organismos que te están mirando con cara de ¿y esto de dónde salió?”, describió para intentar dimensionar la profundidad. “Desde el punto de vista biológico, desde el punto de vista ecológico, tomar muestras de esta manera selectiva tiene mucho menos impacto en el ambiente”.

Sobre los plásticos encontrados, indicó: “Es algo a nivel mundial y sabemos que está por todos lados. Esperábamos encontrarlos en aguas profundas, y los encontramos. Pero no es tanto. Quiere decir que entonces justamente hay que limitarlo”, propuso.

“Estamos a 300 kilómetros de la costa y a 3000 metros de profundidad y hay impacto del ser humano. No es tanto, por suerte, pero es una llamada de atención para tener cuidado. A veces hay accidentes en los barcos, se vuela una bolsa de comida de plástico, o lo que sea, pero hay que tener cuidado con estas cosas porque estamos impactando en el fondo”.

 

El día a día en el barco

“Somos 25 investigadores y un jefe científico, y armamos dos grupos de trabajo, porque la idea es trabajar 24 horas al día. Hay un grupo que está más tiempo a la noche y un grupo que está más tiempo de la mañana, y nos vamos relevando dentro de cada grupo".

Adentro de la consola, en el lugar de comando del robot, "hay dos investigadores principales que están adelante hablando con los pilotos; otros que están tomando datos justamente de las muestras; y en la sala de computación, donde hay otras pantallas más grandes, hay otros tres trabajando, tomando datos. Entonces, prácticamente de los 12 que somos hay 10 trabajando constantemente, y los otros dos van reemplazando”. Además, hay una persona exclusiva, dedicada a la difusión y las entrevistas de los medios. “No esperábamos esta repercusión. Y eso hace que justamente, al tomar turnos y estar relevándonos, que podamos dormir muy poco”.

 

La biología y un amor que nació en Bariloche

La pasión nació durante sus salidas de pesca con su hermano mayor. “Me crié en Bariloche y toda la vida fui a acampar y a pescar en Bariloche. Mi hermano más grande era el que pescaba y yo lo miraba a él. Mi hermano abría las truchas y se fijaba qué habían comido”, contó. “Él terminó siendo abogado, pero yo que soy biólogo marino, mamé todo eso de él”, recordó entre risas. “Bariloche y el contacto con la naturaleza es lo que me formó a mí como biólogo. Después, eventualmente, conocí la biología marina. Pero yo estoy viviendo en Puerto Madryn ya hace 12 años, y extraño. A veces, me escapo para ver verde, para ver montaña y escalar un poco”.

Una ciudad con la que, además, vuelve a tomar contacto a través del gran número de mensajes que recibe durante la transmisión. “Es gente que te quiere, gente que te saluda. Está buenísimo, porque eso también es una muestra de cariño. De la familia y de los amigos, es esperable, pero hay mensajes también de muchos colegas de Bariloche. Colegas que te escriben diciendo, ‘qué bueno lo que están haciendo, gracias’. Porque les empiezan a preguntar de ciencia, y ven que los chicos empiezan a pensar en la ciencia, en ser científicos”.

 

Orgullo nacional

“Hoy en día, en el país, está buenísimo que se empiecen a tomar en cuenta estas cosas. Porque hay mucha gente grande que te dice, ‘estás cumpliendo el sueño que yo tenía cuando era chico de ser biólogo marino’. O gente más grande que te dice, ‘estoy sintiendo lo mismo que cuando leía los libros de Julio Verne y exploraba’. Le llegó a todo el mundo, y está buenísimo”, valoró el científico.

Sobre el orgullo que ha emergido por la ciencia, por el CONICET y por este trabajo que se está realizando, resaltó: “Nosotros siempre trabajamos y no dejamos de trabajar, y siempre tratamos de mostrar lo que hacemos y hacemos lo mejor que podemos”.

Sobre la repercusión y la llegada a tantas personas, señaló que “está buenísimo, es entender que se puede comunicar la ciencia, hay muy buenos comunicadores de ciencia en el país, y es entender que a la gente le interesa la ciencia, le interesa entender, le interesa aprender, le interesa que le cuenten”.

Los próximos capítulos

“Este barco del Schmidt Ocean Institute es un barco de tecnología tremenda y nos están tratando excelente. Tiene programado ya una campaña, una expedición en Uruguay, después vienen dos expediciones en el talud continental argentino más al sur -a la altura de Chubut, Río Negro - con otro grupo de investigación. Y el año que viene, ya está comprometido y se va para Brasil, y después para África, y tiene hasta el año 2030 todo programado”, indicó.

Hasta el domingo se podrá seguir el streaming, y disfrutar de esta etapa del trabajo. “Ojalá lo puedan disfrutar. De nuestra parte, felices de poder estar contando esta historia en vivo”.

Consultado sobre lo que más le llamó la atención en estos días, no dudó: “Me impactó cómo llegamos a la gente, a los chicos. El impacto grande yo creo que va a ser si, dentro del año que viene o dentro de tres años, te fijás la tasa de enrolamiento de gente que estudia Biología, por ejemplo, o ciencias en general”, opinó.

“Este trabajo, así como las campañas que hicimos hace 10 años con estudiantes, hubo tesis de licenciatura, tesis de doctorado, más de 60 trabajos científicos-, y ahora, con el plus de la comunicación, espero que tenga un poco más de visibilización en los museos o en diferentes lugares donde pueda exponer y mostrar este tipo de animales de aguas profundas”, expresó.

“Pensar que hay estos jardines de corales tremendos en el fondo de nuestro mar -porque todo esto es Argentina, es todo nuestro- y poder mostrarlo nos llena de orgullo”.

 

 

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