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31/07/2025

Cuadros que son “medicina de luz”

En la sala Frey se ofrece una propuesta con cierta magia sanadora.
Pies que buscan un sendero artístico espiritual (imágenes gentileza).
Pies que buscan un sendero artístico espiritual (imágenes gentileza).

La artista plástica Lusiana Chonyid inauguró una muestra de sus obras bajo el nombre de Carisma en la sala Frey del Centro Cívico.

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En sus cuadros aparecen imágenes que brindan tranquilidad, sin rehuir, incluso, la presencia de cuestiones que tienen que ver con la espiritualidad.

Manos que buscan sanar.

“Yo lo siento como medicina de luz. Cada cosa que he hecho me sanaba de algo, es decir, me liberaba de alguna traba que tenía, de algún obstáculo”, señala Lusiana.

En tal sentido, comenta: “La idea es animarme a mostrar lo que hago, porque pensaba que, si a mí me ayudaba, también podía servirles a otras personas”.

Espiritualidad sin religión.

En la sala Frey se observan trabajos realizados en óleo sobre lienzo. La mayoría de los cuadros pertenecen a un período reciente de su vida. Puntualmente, salvo dos, que datan de una etapa anterior, abarcan un trabajo que inició aproximadamente hace un año y medio. Dos de ellos, además, fueron guiados por una premisa de un maestro que le sugería realizar ejercicios para expresar en veinte minutos aquello que quería mostrar sobre la tela, sin importar el grado de perfección, sino haciendo hincapié en el mensaje a transmitir.

La Fe, en una multiplicidad de visiones.

La artista dice que bautizó a la exhibición con el nombre de Carisma porque la denominación se le "apareció" en un sueño. En tal sentido, relaciona la palabra con “una conexión con lo divino que hay en cada ser”.

“Todos tenemos una chispa divina”, afirma, para luego señalar: “Las imágenes de distintas culturas me hacen bien. Pueden ser del budismo, el hinduismo, el cristianismo… pero no hablo de religiones. En realidad, se trata de una espiritualidad que va más allá de una religión en particular”.

Camino espiritual.

“En general, todo lo que pinto lo ‘veo’ antes. Se me presenta en la mente, incluso a través de sueños”, señala, y cuenta que una de las obras, donde se observan unos pies descalzos caminando, se “dibujó” en su cabeza junto a una frase que finalmente también incluyó en el cuadro: “Vive como si caminaras descalza. Lento, suave, con conciencia, con firmeza”. 

De tal forma, considera que la temática de la exhibición se vincula al “camino interior” que está recorriendo ella misma en esta etapa de su existencia. “Con una mayor responsabilidad de dar respuesta a mi vida”, apunta.

Lusiana también realiza esculturas en papel maché.

Acerca de su camino en el arte, explica: “En estos días voy a cumplir sesenta y seis años, y pinto desde que tenía cinco. Creo que debo haberme inspirado en mi madre, que de joven dibujaba mucho, y muy bien, aunque luego, de adulta, no lo hizo más. Desde niña, la pintura ha sido mi refugio”. 

Lusiana nació en La Plata, y se mudó a Bariloche hace treinta y un años. Llegó de vacaciones acompañando a sus sobrinos y la ciudad causó un gran impacto en ella: “Fue como: ‘¡Guau!’! La montaña, el lago, el tipo de cielo… Todo me gustó”, cuenta.

Una de las cosas más interesantes que hizo, ya instalada en la Patagonia, ante la cantidad de obras que iba sumando, fue dejar esculturas realizadas con papel maché en bancos de plaza de la ciudad, así como también cuadros en paradas de colectivos, como si de galerías de arte al paso se trataran.

En general, los trabajos permanecían durante un tiempo prolongado, hasta que alguien se los llevaba.

Si bien las obras tenían su firma, el hecho de no exponerse ella misma en el lugar donde las ubicaba le otorgaba cierto anonimato. “Ahora, en cambio, me estoy animando a mostrarme”, sonríe.

Cuadros que brindan paz.

La muestra permanecerá en la sala Frey hasta el 8 de agosto, y puede visitarse de 9 a 20.

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