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24/07/2025

Bariloche resiste el derrumbe turístico nacional con un 80% de ocupación

Mientras la temporada invernal atraviesa un desplome histórico en gran parte del país, Bariloche y Villa La Angostura se mantienen como las únicas excepciones. La clave, según Martín Lago, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche (AEHGB), está en una política turística sostenida durante décadas.
La ciudad mantiene su magia intacta para todos los turistas / Foto Euge Neme
La ciudad mantiene su magia intacta para todos los turistas / Foto Euge Neme

Un reciente informe de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina expuso una cruda realidad: el turismo en Argentina está en caída libre, con pérdida de empleos, consumo retraído y destinos vacíos. Según el relevamiento, se pierden 10 puestos de trabajo por día en hoteles del país y la situación no muestra señales de revertirse a corto plazo.

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Frente a este panorama, Bariloche y Villa La Angostura destacan como excepciones, aunque no por casualidad. “Bariloche tiene un diferencial que no es el paisaje, porque muchos destinos similares no logran lo mismo. El diferencial está en el producto, el servicio, y la calidad de los trabajadores del turismo”, afirmó Lago en diálogo con El Cordillerano Radio (93.7).

Un modelo sostenido

El titular de la AEHGB atribuyó los buenos resultados locales a un trabajo conjunto de larga data entre el sector público y el privado. “Hay un proceso virtuoso de muchos años. Lo que hoy vemos es el resultado de un modelo sostenido durante más de 30 años, con inversión y compromiso”, explicó.

"Mientras en destinos como El Bolsón la ocupación ronda el 12% y en Esquel llega apenas al 2%, Bariloche reporta picos del 90% y una ocupación general del 80%, con mayor concentración en hoteles céntricos"expresó Lago advirtiendo que la situación no es ajena al contexto económico nacional.

Menos consumo, más incertidumbre

Aunque la ciudad recibe visitantes, el consumo turístico se muestra retraído. “Estamos viendo un comportamiento muy medido: mucha gente compra en supermercados o rotiserías en lugar de ir a restaurantes. Las cervecerías hablan de caída en los cubiertos, y el comercio también nota la diferencia”, sostuvo.

Lago describió la temporada como un invierno de “consumo gasolero”, donde los turistas priorizan gastos esenciales. Pese al movimiento visible, la rentabilidad se ve afectada por una inflación en dólares y costos crecientes que no pueden trasladarse a precios. “La demanda está plantada, la gente hace un uso racional de los pocos recursos que tiene”, agregó.

El impacto de la nieve

Una de las variables que condiciona fuertemente la temporada es la nieve. En zonas como el Cerro Catedral o los kilómetros, la ocupación es más baja debido a cancelaciones y reprogramaciones. “Muchos de esos complejos trabajan con un público netamente esquiador. Si no hay nieve, no tiene sentido ir a esquiar”, explicó.

Sin embargo, las nevadas que puedan llegar en agosto o incluso septiembre podrían prolongar la temporada, aunque con otros niveles de ocupación. “No damos por caída esa posibilidad. Podríamos operar hasta septiembre con un 50 o 60% de ocupación, lo cual sería razonable y permitiría sostener el empleo, sobre todo el de los trabajadores temporarios”, señaló Lago.

Expectativas realistas

Aunque el contexto es adverso, el sector hotelero de Bariloche no se muestra sorprendido. “No hubo una gran decepción porque ya sabíamos lo que podía pasar. Las reservas consolidadas nos permiten prever con 45 días de anticipación y sabíamos que el consumo iba a ser muy medido”, explicó.

Pese a todo, el optimismo sigue presente. “Nuestra ciudad vive de esto y nuestros vecinos son quienes le dan potencialidad. Tenemos que seguir haciendo lo que hacemos, porque lo hacemos muy bien y el público nos lo reconoce, incluso en tiempos difíciles”, concluyó.

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