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21/07/2025

El Bolsón: laberintos que llaman a la sanación

El artista plástico Diego Urruty atravesó una leucemia y encontró paz en las figuras laberínticas; ahora, tras los incendios, quiere sanar a la localidad de la Comarca Andina: “El arte ayuda a poder curarte”.
Diego Urruty, en plena creación (imagen gentileza).
Diego Urruty, en plena creación (imagen gentileza).

Ya desde varios años antes, el artista plástico Diego Urruty había adquirido la “manía” de pintar laberintos, pero fue a partir de 2023, tras un diagnóstico de leucemia, cuando luego de un coma en el que entró durante el tratamiento de quimioterapia, encontró en esas figuras una especie de sanación: “El arte ayuda a poder curarte”, afirma, mientras aguarda la apertura de la exposición que presentará desde el sábado 26 de julio en el Museo Artístico Histórico El Bolsón, ubicado en la calle Roca 644 de aquella localidad.

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Diego vive entre El Bolsón y Bariloche. En la primera ciudad tiene su casa; en la segunda, reside su pareja. Así, suele realizar exhibiciones en ambas. En esta ocasión, será el turno de la Comarca Andina.

La propuesta tendrá un significado especial, porque Diego presentará en público por primera vez obras que fueron inspiradas a partir de los incendios que azotaron aquella zona durante el verano.

“Se podrá ver un homenaje al río Azul; después de lo que vivimos con el fuego, esa zona resultó muy afectada”, dice, y añade: “La finalidad es hacer renacer a El Bolsón; hay que poner fuerza para que la ciudad resurja”.  De tal forma, comenta: “Trato de estar comprometido con lo que me atraviesa”.

Laberinto de agua, homenaje al río Azul (imagen gentileza).

También habrá símbolos para convocar a la reflexión desde otro punto de vista. Por ejemplo, un trisquel, es decir, tres espirales unidas. Según la cultura celta, representa la evolución y el crecimiento, el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu; el principio y el fin, la evolución eterna, el aprendizaje perpetuo. “Me meto con el tema espiritual; se trata de una invitación para meditar, mirando ese y otros cuadros”, señala Diego, para luego agregar: “La intención es llegar para encontrarse; luego, salir transformado”.

Laberinto celta (imagen gentileza).

Un factor que se sumará al encanto de la exhibición se vinculará a una propuesta inmersiva a partir de realidad aumentada. El artista explica: “A través de un dispositivo como la tablet o el celular, por medio de un código QR, se ve el cuadro en movimiento, cobra vida. Así, entran en juego animaciones y música”.

Laberinto máscara (imagen gentileza).

“Por ejemplo, resulta interesante ver un cuadro llamado Lotes de fuego, donde se ve el bosque que se incendia con fondo sonoro de Beethoven. La animación permite que la gente se meta aún más en la obra. Se genera una especie de exploración. Es muy llamativa la reacción de las personas. En momentos donde todo es urgente, esto permite tomarse un tiempo para meterse dentro de una pintura”, expresa.

Diego busca transmitir la curación que, en él, implicó el arte laberíntico (foto: Facundo Pardo).

En la actualidad, el artista está trabajando en un cuadro en el que lleva varios meses comprometido. Está inspirado en un gran amante de los laberintos, Jorge Luis Borges, quien, por ejemplo, en el cuento La casa de Asterión pone en gran parte del texto al propio minotauro (Asterión) como narrador.  Dentro del laberinto, el personaje (¿la bestia?) se halla a la espera de su “redentor”, alguien que lo lleve “a un lugar con menos galerías y menos puertas”. En definitiva, aguarda a una persona que lo mate. Al final, justamente, Teseo (su asesino) le dice a la princesa Ariadna que “el minotauro apenas se defendió”. Diego tiene la idea de, en algún momento, durante la exhibición en el Museo Artístico Histórico El Bolsón, llevar la obra en proceso para continuar con su labor frente a los visitantes.

Laberinto árbol, homenaje a un dibujo que se encuentra en la catedral San Pedro de Poitiers, Francia (imagen gentileza).

Hay que destacar que el pintor suele hacer también referencia al minotauro, pero a través de la simbología, como una luz en el centro, para representar a “alguien que hay que abrazar, nuestra esencia”, según expone Diego, que sabe de lo que habla… Para él, los laberintos han sido terapéuticos.

“Trato de estar comprometido con lo que me atraviesa”, dice el artista al hablar de su obra (foto: Facundo Pardo).

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