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CONOCIDO DELINCUENTE

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02/07/2025

Fue acusado por violentos asaltos y otros delitos pero prohibieron difundir su imagen

Los fiscales Betiana Cendón y Marcos Sosa Lukman acusaron a un sujeto detenido en las últimas horas tras haber evadido una prisión domiciliaria y permanecer prófugo durante años, por su participación en violentos robos ocurridos en abril y por otros delitos.
Resolvieron prisión preventiva hasta que se efectivice la audiencia de Control de Acusación. Foto: gentileza
Resolvieron prisión preventiva hasta que se efectivice la audiencia de Control de Acusación. Foto: gentileza

Se trata de Fernando Abel Ñancufil (35), un conocido delincuente, imputado por un violento robo en la calle Curuzú Cuatiá, que fue descubierto por alumnos de una escuela cercana, por otro atraco brutal en una vivienda del barrio Rancho Grande y por otros hechos contra la propiedad que cometió estando prófugo de la justicia tras haberse evadido de la prisión domiciliaria de la que gozaba. Quedó ligado a la investigacion por diversos delitos y con prisión preventiva hasta que se efectivice la audiencia de Control de Acusación.

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A pedido del defensor particular Jorge Pschunder, el juez de Garantías Ricardo Calcagno prohibió la toma de fotografías periodísticas del acusado y ordenó además, que junto a la mención de su identidad, debía explicarse que rige la presunción constitucional de inocencia hasta que una sentencia firme demuestre lo contrario. Lógico.

Le atribuyen en concreto su participación un violento robo perpetrado en abril en una vivienda del barrio Belgrano Sudeste de la ciudad.

Según indicó la Fiscalía, el hombre, junto a otros dos cómplices aprovecharon que la víctima ingresaba a su domicilio para interceptarlo, amenazarlo con un arma blanca, maniatarlo y golpearlo hasta dejarlo inconsciente. Le sustrajeron diversos efectos personales y la suma de 500 mil pesos y se retiraron del domicilio sin encontrar una fuerte suma de dinero que evidentemente era la que buscaban, ya que contaban con información previa relacionada a los movimientos económicos del damnificado y su familia.

Tras el ataque, los tres delincuentes escaparon a pie, saltando un paredón de dos metros hacia la vereda de la calle Curuzú Cuatiá y continuaron la huida por calle Castañares, donde abordaron un Fiat Cronos con patentes que pertenecían a otro vehículo. Al verse atascados por el tránsito del lugar producto del horario escolar, lo abandonaron. Continuaron su huída a pie, hasta que por un lado Ezequiel Cañuqueo -ya imputados en el hecho- fue detenido, mientras Ñancufil logró abordar un vehículo marca Mercedes Benz que lo esperaba y escapó, permaneciendo prófugo hasta la víspera.

De acuerdo a la información suministrada por la fiscalía, la policía llegó al lugar alertada de inmediato por dos alumnas del colegio ubicado frente al domicilio asaltado, tras observar los movimientos desplegados por los delincuentes que se desplazaban por los techos de la propiedad. 

La acusación, admitida por el juez de Garantías, contempla el delito de robo calificado por el uso de arma, por haber causado lesiones graves a la víctima, por haber sido cometido en poblado y en banda, y por su comisión con escalamiento. 

La víctima del robo sufrió lesiones graves que pusieron en riesgo su vida y terminó internado de urgencia. 

Otro hecho que le atribuyeron los fiscales a Ñancufil fue rechazado por el juez Calcagno, quien no habilitó la investigación al entender que el caso prescribió. Guardaba relación con la rotura del dispositivo de monitoreo que controlaba su prisión preventiva domiciliaria y evadirse del accionar de la Justicia hasta las últimas horas en las que resultó detenido.

Otro hecho encuadrado en la figura de robo simple en grado de tentativa habría ocurrido el 7 de julio 2023 en un comercio de calle Palacios al 100, cuando recorrió todas las instalaciones, especialmente una oficina administrativa, mientras hablaba por teléfono y al parecer recibía indicaciones sobre los lugares a inspeccionar. Escapó del lugar sin nada.

También le atribuyeron un hecho ocurrido el 29 septiembre 2024 en una estación de servicios ubicada en la intersección de la ruta 40 y la calles Pasaje Gutiérrez, en la que provocó daños para ingresar y procuró sin éxito forzar la caja fuerte, escapando del lugar con las manos vacías. También se trata de un robo con efracción en grado de tentativa.

También lo acusaron por el encubrimiento de elementos robados entre el 6 de febrero y 7 de febrero, cuando recibió y mantuvo en su poder una mochila sustraída previamente en un inmueble de calle Ruíz Moreno al 50.

Según la teoría señalada por la acusación, la mochila pertenecía a un ciudadano frances que denunció el robo y además adoptó un rol activo en la investigación judicial, dado que la misma contaba con un rastreador satelital que permitió conocer su ubicación permanente y finalmente su recuperación.

Finalmente también le atribuyeron un hecho ocurrido el 8 de abril de 2025, por la tarde, en una vivienda del barrio Rancho Grande a la que ingresó junto a otros delincuentes portando armas de fuego y disparando contra la humanidad de la víctima, lesionándola de gravedad en la espalda y aún así, maniatarla y continuar golpeándola para que indique en donde guardaba dinero.

En el hecho, Ñancufil, que es inocente hasta que se demuestre lo contrario, y sus compinches se apoderaron de diversos elementos y escaparon en el auto de la víctima, que abandonaron a 30 metros de la vivienda de Cañuqueo, otra de las personas imputadas en el hecho.

Ñancufil, quien según el juez cada vez que se lo menciona debe señalarse que es inocente, permanecerá ahora con prisión preventiva en el Penal 3 de la ciudad, por el mismo plazo de la investigación de todos los hechos que le reprocharon.

Vale la mención del pedido del defensor particular Pschunder, que aún habiendo estado prófugo por años luego de evadirse de la prisión domiciliaria que le habían impuesto antes, solicitó en la ocasión que le vuelvan a conceder el beneficio, cuestión que fue rechazada hasta con algo de vergüenza por el juez de Garantías.

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