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LAGOS PATAGONICOS

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26/05/2025

Cuál sería el comportamiento del Nahuel Huapi ante un terremoto

Debajo de la superficie de las aguas del lago Nahuel Huapi tienen lugar deslizamientos de grandes volúmenes de sedimentos acumulados en el fondo, que hacen que algunas áreas costeras (incluidas las de poblaciones ribereñas) puedan ser afectadas por olas extraordinarias, especialmente en caso de verificarse algún sismo de magnitud.
En 1960 las aguas del lago subieron notoriamente.
En 1960 las aguas del lago subieron notoriamente.

Se resume en los estudios llevados a cabo que tienen la finalidad de analizar los tsunamis lacustres desencadenados por movimientos en masa de sedimentos del fondo lacustre.

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Se trata de investigaciones novedosas en el país que están abriendo inéditas perspectivas sobre el comportamiento de los lagos andinos de Patagonia Norte frente a la ocurrencia de terremotos de magnitud en la región, según explicaron en un artículo de los profesionales Débora Beigt, Gustavo Villarosa, Valeria Outes y Andrea Dzendoletas del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Uncoma-Conicet) y Eduardo A Gómez (Instituto Argentino de Oceanografía – UNS-Conicet).

Asimismo se menciona que los lagos son ambientes en los que se depositan materiales transportados por los ríos que drenan las cuencas circundantes. A causa de ello, los sedimentos de los fondos lacustres son excelentes registros de la historia ambiental del área. Prácticamente todo lo ocurrido en el lago o en la zona cuyas aguas drenan hacia él se verá reflejado de alguna forma en los sedimentos depositados en su lecho.

La depresión que actualmente ocupa el lago Nahuel Huapi se formó por la acción de fuerzas similares a las que elevaron a la cordillera de los Andes y por la importante erosión que produjeron los grandes glaciares que cubrieron el área varias veces durante los últimos millones de años. El retiro del hielo dejó grandes depresiones que fueron ocupadas por las cristalinas aguas que descienden del entorno montañoso para formar el lago actual.

Debajo de la superficie del lago se esconde un ambiente altamente dinámico, en el que ocurren procesos difícilmente visibles. Las pronunciadas pendientes costeras que caracterizan a este espejo de agua y a otros lagos de la región favorecen que las masas de sedimentos se movilicen por acción gravitatoria. Esos movimientos se denominan técnicamente remoción en masa.

La situación geológica de la región andina norpatagónica, expuesta a frecuente actividad sísmica y volcánica, permite comprender el origen de estos fenómenos, cuyo estudio es importante para evaluar los peligros naturales en las costas lacustres y su entorno.

Mas adelante refieren que para entender la relación entre sismicidad, vulcanismo y remoción en masa en los lagos norpatagónicos debemos recurrir a la teoría de la tectónica de placas, según la cual la capa externa de la Tierra, una corteza sólida y rígida denominada litosfera, se encuentra dividida en fragmentos o placas que se mueven unas con respecto a las otras. En el borde occidental de América del Sur convergen dos placas litosféricas: la Sudamericana, continental, y la de Nazca, oceánica.

La placa de Nazca se mueve hacia el este y se desliza bajo la placa Sudamericana, que se desplaza en sentido opuesto. Las deformaciones, las fracturas y los reacomodamientos entre estas dos placas, que convergen a velocidades de aproximadamente 8 a 9cm por año, provocan periódicamente la liberación de grandes cantidades de energía bajo la forma de terremotos. Además, el deslizamiento de una placa por debajo de la otra, llamado subducción, da lugar a fusión de parte de las rocas introducidas en profundidad, generando magma que puede ascender luego, atravesando la corteza y alcanzar la superficie, produciendo erupciones volcánicas.

La actividad volcánica del planeta se concentra en ambientes como el descripto, los que se alinean mayormente a lo largo de las costas del océano Pacífico. Es el denominado ‘Cinturón de Fuego del Pacífico’, una extensa zona de subducción con abundante vulcanismo a la cual se asocia además el 90% de la sismicidad del planeta.

Como consecuencia de estos procesos regionales, los Andes norpatagónicos están catalogados por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica como región de peligrosidad sísmica moderada. Además, la zona está expuesta a recurrentes caídas de ceniza volcánica, formada por materiales expulsados a la atmósfera por las erupciones explosivas de volcanes ubicados en su mayoría en Chile.

Los vientos dominantes del oeste transportan esas cenizas hacia territorio argentino, donde se produce normalmente la depositación de la mayor parte del material eruptivo. Cada caída de ceniza volcánica genera en superficie una capa de material que se deposita también en los lechos lacustres. Técnicamente, esas cenizas se llaman tefras.

Esta situación geológica se ve reflejada en las características del relleno sedimentario y del relieve del lecho de los lagos de la región. Estudios realizados en el lago Nahuel Huapi revelaron bancos de tefra en diferentes profundidades. Su lecho, lo mismo que el de otros lagos de la región, muestra abundantes deslizamientos en los sectores costeros, especialmente en las proximidades de los sitios en que desembocan ríos y forman pequeños deltas.

El relieve del fondo lacustre se estudia con gran precisión recurriendo a un instrumento llamado sonar batimétrico por medición de fase, que permite reconstruir la topografía tridimensional del lecho mediante la emisión y detección de ondas acústicas. La aplicación de esa técnica, junto con el análisis de la composición y estructura interna de los sedimentos del fondo del lago, permitió identificar los procesos que en 1960 generaron un tsunami en el Nahuel Huapi.

 

 

 

 

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