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CALENTAMIENTO GLOBAL

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17/05/2025

Los Andes con escasa precipitación y retroceso de glaciares

El cambio climático está generando impactos significativos en la Cordillera de los Andes, incluyendo el aumento de temperatura, el retroceso de glaciares y la modificación de los patrones de precipitación.
Grave situación en la zona.
Grave situación en la zona.

Los Andes Centrales y Patagónicos están experimentando aumentos marcados en la temperatura y reducciones significativas en la precipitación, procesos que parecieran no tener precedente en los últimos 1000 años, opina el ingeniero forestal Ricardo Villalba.

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Considera el profesional que “si bien los períodos con precipitaciones escasas fueron comunes en el pasado, las anomalías climáticas actuales y la intensidad de los eventos climáticos extremos son los más severos de los últimos siglos a milenios, los servicios ambientales provistos por la Cordillera están siendo seriamente afectados por la reducción de la precipitación, pero exacerbadas por altas temperaturas registradas.

Por su parte desde la Fundación Bunge y Born se advirtió que la situación hidrológica en el norte de la Patagonia puede modificarse a futuro en caso de que no se reviertan ciertas actividades humanas que colaboran con el cambio climático, como la quema de combustibles fósiles. Particularmente, el foco recae sobre los glaciares de la Cordillera de los Andes y una situación que puede tornarse irreversible si no se contrarrestan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Juan Rivera, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, explicó que diversas investigaciones del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) del Conicet, del cual forma parte, dieron cuenta de una reducción significativa de los cuerpos de hielo: “Desde 2010 empezó a nevar menos y eso favoreció a que los cuerpos de hielo no crecieran. Además, eso favorece al desarrollo de altas temperaturas. Es una situación de mucha presión para los recursos hídricos”.

 También consideró que se debe pensar “que acá ya tenemos que empezar a nombrar la palabra irreversibilidad”, en cuanto a la situación de los glaciares en la Cordillera de los Andes y profundizó: “de seguir la continuidad del calentamiento global como consecuencia de actividades humanas, vamos a entrar en un proceso que por más que se frenen, se va a cruzar una línea en la que los glaciares no se van a poder recuperar como los conocimos en el pasado. Esto invita a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Sobre los ríos andinos, manifestó que los escenarios no son optimistas y que se proyecta un déficit de precipitaciones sobre la Cordillera de los Andes que impactará de lleno en la región.

Por último el profesional comentó que “estos fenómenos hay que tratar de entenderlos de manera regional. Los impactos van a ser distintos en Chile, Mendoza, Rio Negro, Neuquén o San Juan, pero el abordaje debe ser regional porque las condiciones climáticas no conocen de límites geográficos”.

Puntos de un plan rionegrino

1) Reducir emisiones en sectores como energía, transporte, residuos y uso del suelo.

2) Fortalecer la preparación frente a eventos climáticos extremos.

3) Integrar la perspectiva de derechos humanos, equidad y diversidad.

4) Impulsar alianzas institucionales e intersectoriales en todo el territorio. Promover la participación de municipios y comunidades locales.

Del otro lado de la cordillera

Álvaro Salazar, ecoclimatólogo e investigador de la Universidad de La Serena y del Instituto de Ecología y Biodiversidad, realizó un estudio titulado “CMIP6 precipitation and temperature projections for Chile” (”CMIP6 proyecciones de precipitación y temperatura para Chile”) el que entregó resultados “dramáticos”, ya que para Chile central los modelos predicen una disminución promedio de las precipitaciones del 30%.

No solo ese dato pone en alerta lo grave de este tema, una de las cifras que más llamó la atención fue la predicción de aumento de la temperatura en por lo menos 5°C en la Cordillera de los Andes, lo que conlleva que “por un lado va a llover menos y, por otro, va a nevar menos, y que la poca nieve que habrá se derretirá rápidamente por el factor de aumento de temperatura, lo que redundará en una disminución de la disponibilidad de agua bastante seria para la zona central de Chile, y en específico en los valles”, explica Salazar.

Asimismo Salazar establece que este fenómeno ya que ocurrió hace ya 6.500 años. “Las precipitaciones se mantuvieron más o menos estables, pero hubo un fuerte aumento de la temperatura, y esto provocó justamente un desecamiento de paliolagunas, sobre todo en lo que es ahora la Pampa del Tamarugal, y que determinó la extinción de especies locales y la ausencia de asentamientos humanos -que está registrado por la arqueología- por lo que se esperaría que lo mismo podría ocurrir hacia fines de siglo”.

 

 

 

 

 

 

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