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ANIVERSARIO DE LA CIUDAD

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03/05/2025

Reny, "la chica del enterito rojo": fue campeona de esquí, fomentó los festejos chocolatosos de Pascua e impulsó el árbol de Navidad del Centro Cívico

“Yo soy Catedral”, dice quien propició que chicos con discapacidad se acercaran al cerro.
"Esquío mejor de lo que camino", afirma Reny (fotos: Eugenia Neme).
"Esquío mejor de lo que camino", afirma Reny (fotos: Eugenia Neme).

“Adoro Bariloche”, comenta Reny Viaene, esquiadora que marcó una época en la ciudad.

Cuenta que llegó desde San Martín de los Andes, junto a sus padres y hermanos, en 1960, año en que, ya instalada en esta parte de la Patagonia, cumplió diez. Sus padres, originarios de Bélgica, tenían una tejeduría en la localidad neuquina, y solían venir para vender prendas a Bariloche, que ya era “la” ciudad patagónica por antonomasia, hasta que, directamente, decidieron mudarse. “Mi mamá tejía; mi papá acompañaba y era muy bohemio”, sonríe.

“Adoro Bariloche”.

“Todo el mundo piensa que nací en Bariloche, porque hice tantas cosas acá…”, apunta.

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Al hablar de su infancia y adolescencia, y de la comunidad barilochense de aquel entonces, remarca: “Nos unía LU8; todos escuchábamos la misma radio”.

“Todo el mundo piensa que nací en Bariloche”.

“El pueblo era más unido”, señala, y suma: “Nos criamos con la idea de que había que colaborar con la ciudad. Siempre esperábamos la temporada, la de verano o la de invierno, y hacíamos cosas para prepararnos”.

“Todos éramos Bariloche”, evoca con nostalgia.

“Nos criamos con la idea de que había que colaborar con la ciudad”.

Asimismo, considera: “También éramos turistas en nuestra ciudad, porque el fin de semana, si había mal tiempo, íbamos a hacer Circuito Chico, y si estaba lindo quizá salíamos a comer un asado junto al lago. Los barilochenses disfrutaban de Bariloche”.

“Todos éramos Bariloche”.

Además, relata tiempos de congresos, donde la población se desvivía por darles lo mejor a aquellas personas que llegaban para participar de aquellos encuentros. “Había muchas ganas de hacer algo por quienes venían de otros lados”, cuenta.

“Había muchas ganas de hacer algo por quienes venían de otros lados”.

En cuanto al esquí, ya lo había descubierto en San Martín de los Andes: “Aprendí con los pioneros de allá, como Federico Graef y Manolo Gómez”, rememora.

“Al ver las fotos de aquella época, río… Los esquíes no tenían puntera ni canto… ¡Llevaba ropa de lana que tejía mi mamá!”, ríe.

“¡Llevaba ropa de lana que tejía mi mamá!”.

Si bien su carrera “explotó” en Bariloche, ya con apenas ocho años había ganado una carrera en San Martín de los Andes.

Desde pequeña, se la veía intrépida al momento de calzarse los esquíes: “Siempre fui fanática y aventurera”, dice. Luego remarca: “El esquí sigue siendo mi pasión”.

“Siempre fui fanática y aventurera”.

De adolescente, por la mañana, Reny tejía, como una manera de ayudar en el negocio familiar, para luego ir a esquiar y por la noche concurrir a sus estudios de comercial.

“El esquí sigue siendo mi pasión”.

Al hablar del impulso que tomó su carrera deportiva, destaca la figura de Catalina Reynal. “Gracias a Dios, estaba ella”, expresa, y la define como “una especie de tía abuela que ayudaba a todos”.

Reynal, proveniente de una familia adinerada, fue una de las precursoras de las escuelas de esquí en la ciudad. Su intención siempre se dirigió a que todo el pueblo barilochense tuviera la posibilidad de practicar la actividad, y así contribuyó a que surgieran varios corredores y futuros campeones.

Reny la recuerda con cariño. “En mi época, contrataba a los entrenadores que venían de Europa; estaba a cargo de todos los detalles”, señala.

“También éramos turistas en nuestra ciudad".

Entre los logros de Reny, se cuenta el haber sido campeona argentina de esquí en doce ocasiones. Además, resalta haber participado en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1968, en Grenoble, Francia. En 1970, en tanto, fue parte del Mundial de Esquí Alpino en Val Gardena, Italia.

“Nos unía LU8; todos escuchábamos la misma radio”.

Pero, más allá de los laureles deportivos, para muchos, Reny siempre será la chica del enterito rojo… El asunto tiene que ver con que fue una de las primeras en traer del exterior una de esas prendas de competición: “Acá no existían… Cuando me lo puse, todas las miradas estaban sobre mí. ¡Era muy ajustado! Me daba vergüenza”, ríe.

"Cuando me lo puse, todas las miradas estaban sobre mí".

“Mi carrera terminó rápido”, señala, en cuanto a la alta competencia. Con la llegada de los hijos (tiene tres), su atención se fijó en la familia.

Igualmente, el deseo de volver al ruedo hizo que más acá en el tiempo participara en competiciones de veteranos.

“Me encanta transmitir la alegría y el empoderamiento que da el deporte”.

“El año pasado me anoté en un súper-g (prueba de velocidad) y fue demasiado… Estaba muy entusiasmada, pero corrí con mi equipo de hace treinta años… Me quebré un brazo”, indica, siempre sin perder la sonrisa.

“El año pasado me anoté en un súper-g”.

Más allá de lo competitivo, debe destacarse la iniciativa de Reny por acercar el esquí a chicos con discapacidad y de bajos recursos. “Hace como treinta años iniciamos la Fundación Desafío Bariloche, y se transformó también en mi pasión. Me encanta transmitir la alegría y el empoderamiento que da el deporte”, manifiesta.

“Hace como treinta años iniciamos la Fundación Desafío Bariloche, y se transformó también en mi pasión”. 

Entre muchas anécdotas, rescata la de un joven que era paralítico y, más allá de tener aptitudes para el deporte en general, se negaba a participar de la experiencia, hasta que cierto día aceptó. “Cuando se decidió, fuimos a esquiar y al bajar me dijo: ‘Yo conocía la nieve, pero nunca la había disfrutado hasta ahora’. Claro, para él, la nieve era sufrir el frío”, reflexiona.

“Yo soy Catedral, soy parte de Bariloche”.

Pero no todo es esquí… Durante mucho tiempo, Reny tuvo una agencia turística, y con la Asociación de Ejecutivas de Empresas de Turismo (ASEET) impulsó la creación del árbol de Navidad que cada año se levanta en la plaza principal del Centro Cívico desde 2013.

Previamente, con la misma entidad, proyectó el concurso de huevos de Pascua que derivó en lo que en la actualidad es la Fiesta del Chocolate.

“Esquío mejor de lo que camino”.

Antes de que la conversación culmine, teniendo en cuenta que previamente a la lesión de la competencia del año pasado había tenido otra al andar en bicicleta, surge la pregunta:

–A pesar de todo, ¿igual va a esquiar este invierno?

–Sí, por supuesto. Yo esquío mejor de lo que camino.

–Para usted, ¿qué es en la actualidad el esquí?

–Sigue siendo mi pasión. Abarca el paisaje, la actividad física, el desafío con una misma… Yo soy Catedral, soy parte de Bariloche –tras decir eso, muestra riendo un libro titulado Así es Bariloche, que incluye (aclara que nadie le pidió autorización) una foto suya esquiando, vestida con el inolvidable enterito rojo.

  ¡Era muy ajustado! Me daba vergüenza”.

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