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29/04/2025

Lucas Heredia, un artista que cree en la canción como “herramienta de transformación”

Taller de voz y show en Bariloche.
Una propuesta original llega a la ciudad (fotos gentileza).
Una propuesta original llega a la ciudad (fotos gentileza).

“Sin querer la vida y yo llegamos bien/ hasta aquí, hasta hoy”, canta León Gieco en Sin querer, del álbum Bandidos Rurales, una placa que se conoció en 2001.

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En aquel momento, el cordobés Lucas Heredia, que hoy anda por los cuarenta y tres años, al escuchar el tema, sintió un cimbronazo.

Por más que canta desde que tiene memoria, y se introdujo en el mundo interior de las canciones cuando tenía seis, en el tiempo en que salió el disco de León no hacía tanto que había comenzado a tomar a la música desde un lado “profesional”, es decir, el concepto de seguir ese sendero como modo de vida.

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Ahora, a punto de desembarcar en Bariloche, donde brindará un show y un taller de canto el domingo, en el centro cultural ubicado en Pasaje Gutiérrez 890, desde Buenos Aires, donde reside (aunque reconoce que siempre está “yendo y viniendo”), señala que, más allá de que no es afín a los rótulos, considera que le sienta bien el término cancionista: “Creo que la canción es poner en una forma popular una herramienta de transformación”, señala, en relación a una característica que, en el presente, aprecia que puede vislumbrarse en un movimiento cultural de carácter latinoamericano.

Lucas va por su quinto disco. El último de ellos es el que presentará en la ciudad, Un temblor, al que define como cargado de “sutileza y simpleza”, aclarando que, en esas particularidades, pretende “una profundidad que conmueva”.

Y, como ya se indicó, su paso por la localidad también incluirá el dictado de un taller (“La voz habitada”). “Hace más de diez años que trabajo con la docencia y la música para brindar herramientas en pos de emprender la exploración de una voz personal, priorizando la música popular”, indica, y resalta: “Se trata de la búsqueda de la coincidencia entre estética y ética al cantar desde un lugar propio”.

Más allá de lo musical, pero pensando en la temática desde un perfil artístico, Lucas es crítico de la actualidad argentina. En tal sentido, reflexiona: “El país vive un contexto complejo. Como actor cultural, lo que más me preocupa, además de la situación económica, que en algunos lugares resulta terrible, es la crisis discursiva, es decir, lo que se pone en valor como sujeto social”.

“Se está poniendo en valor la crueldad como mecánica del poder”, advierte, y afirma: “Como artista y ser sensible, eso me parece espeluznante”.

En ese punto, se refiere a la existencia de “violencia institucional, simbólica y verbal”.

“Parece que lo más importante es tener la última tecnología, sin que interese si alguien se muere al lado”, expresa.

Lucas considera que se está transitando “un momento bisagra”, el cual puede derivar “en la profundización de un individualismo absurdo, sin empatía más que por el consumo", o, también, según razona, puede ser que “se trate de un tiempo pendular, donde la provocación terminará, al menos desde el arte, con una propuesta superadora, en un intento por salvar la esencia de la condición humana”.

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