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15/04/2025

¡Lluvia de fanzines en Bariloche!

Un “atajo” a la creatividad por medio del raro encanto de una anarquía ordenada, la belleza de la contradicción.
El pronóstico meteorológico prevé más diluvios de fanzines...
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Los fanzines tienen un encanto especial.

De alguna manera, son una expresión artística anárquica.

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No hay reglas a la hora de plantearse realizar un fanzine; lo que importa, más que nada, es llevar adelante la tarea con pasión.

Porque el encanto de la labor, justamente, radica en el impulso que la guía; lo que caracteriza a este tipo de material es que se trata de algo que alguien realiza en pos de mostrar lo que le agrada, dirigido a otras personas que tienen gustos similares.

Inventiva sin límites.

El origen del término, curiosamente, se debe a un reconocido jugador de ajedrez, Louis Russell "Russ" Chauvenet, quien, más allá de su entusiasmo por los tableros con piezas blancas y negras, era un gran seguidor de la ciencia ficción y lo supo canalizar en ese tipo de publicaciones.

Concretamente, el vocablo fanzine remite a un acrónimo que integra las palabras fan y magazine, para hablar de impresiones para fans.

Si se busca una definición “oficial”, hay que apuntar que la Real Academia Española señala que se trata de una “revista de escasa tirada y distribución, hecha con pocos medios por aficionados a temas como el cómic, la ciencia ficción, el cine, la música pop, etcétera”.

Bariloche es una ciudad donde abundan los amantes de los fanzines.

De tal manera, el encanto está en el contenido, porque, en general, se trata de publicaciones que incluyen datos no muy difundidos, lo que les confiere un atractivo particular, como así también, sobre todo en los últimos años, el formato y el estilo de su composición.

En el último punto, hay que destacar que si bien a los fanzines, sobre todo a partir de cierto auge del estilo en los setenta y su continuación en los ochenta, se los suele pensar como un gesto punk, en relación al “hazlo tú mismo” y aquello de cierto sentimiento anárquico al que se hizo referencia al comienzo del artículo, lo cierto es que el avance de la tecnología hogareña acercó la posibilidad de innovar en la realización de este tipo de creaciones.

El fanzine permite todo.

Es decir, ya no sólo se trata de sólo fotocopiar algo escrito a máquina (aunque eso también se acepta, claro, porque sigue sin haber reglas en el tema), sino que el uso masivo de computadoras e impresoras lleva a tratar de romper esquemas. No por eso deja de apreciarse aquel factor anárquico, pero en la actualidad eso no equivale a desprolijidad, sino que un fanzine puede transmutar en un producto elegante, con papeles diversos y demás.

El límite, en cualquier caso, es la imaginación.

Diluvio de ideas.

A todo esto, se puede afirmar que hay ciudades con mayor tradición en el fanzine que otras.

Y Bariloche, precisamente, está entre las que destaca por sus producciones.

Si bien resulta difícil sostener que detrás de esa característica existan motivos específicos, es factible especular que una de las razones es la preponderancia del ámbito universitario, porque suele suceder que las relaciones de amistad que se producen en los espacios de estudio terciario deriven en proyectos de ese tipo en el que convergen afinidades diversas.

Arte "colgando".

Un ejemplo del auge de los fanzines fue la muestra que se realizó el domingo en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas. 

Allí, literalmente, se observó una “lluvia” de publicaciones.

Una gran cantidad de fanzines diversos colgaban del techo, brindando la sensación de un “aguacero” cultural.

El del domingo fue el primer encuentro de Atajo, y la idea es continuar.

La propuesta fue llevada adelante por un grupo de hacedores de ese tipo de material bajo el nombre de “Atajo”. La denominación se vincula a las teclas que junto a la de “control” llevan a ciertas acciones en la computadora.

Durante la jornada, se brindaron talleres sobre distintos modos se realizar un fanzine.

Atajos computarizados.

“Somos fanáticos de los fanzines, entonces la idea fue mostrar lo que hacemos pero también algunos de los que coleccionamos”, explicó el fotógrafo Jorge Piccini, autor de diversos libros donde imágenes y textos convergen (entre ellos, Mensajes al poblador rural).

Sobre la realización de ese tipo de material, indicó: “Se trata de una producción casera, en el sentido de que se pueden hacer de la manera que se quiera –a mano, imprimirlos con una impresora propia, mandarlos a imprimir a algún lado especializado, usar papeles de distintos gramajes–, pero lo importante es mostrar un tema que quieras desarrollar en el formato que te parezca, con la idea de compartirlo”.

Jorge Piccini, un creador constante.

“Cuando iba a la facultad, empecé a ver esta clase de producciones. En aquel momento (Jorge tiene cincuenta años), había pocas computadoras; se hacían mayormente con fotocopias de textos que salían de máquinas de escribir”, recordó.

“Lo que caracteriza al fanzine es que se trata de una producción accesible; si se quiere hace uno, no hay excusa para no realizarlo. Incluso se pueden hacer a mano”, expuso.

El fan que produce.

Jorge, a la hora de hacer sus creaciones, se centra en la música, fotografía y literatura. “La particularidad de los fanzines es que cada uno hace cosas con las que se siente cómodo y le gusta hacerlas”, apreció.

“Busco entrevistas difíciles de conseguir y, si están en otro idioma, las traduzco”, explicó, para ejemplificar el apasionamiento que hay detrás de cada producción.

En el SCUM cada rincón tuvo su fanzine.

A modo de ejemplo, expresó que consiguió las ediciones en PDF de Cerdos & Peces, la mítica revista de Enrique Symns, y de allí extrajo material para diversos fanzines, como uno centrado en Charles Bukowski y otro con notas que el Indio Solari publicaba en aquel medio.

“Me gusta compartir mis gustos”, afirmó.

Proyecto Clon.

María José Guillaumet y Fernando Burgos también impulsaron Atajo. Ellos llevan adelante un proyecto denominado Clon, en el que, por un lado, realizan publicaciones de fotos, la mayoría de su autoría, compiladas temáticamente, para brindar un concepto común a cada fanzine. Por otra parte, hacen copias en blanco y negro de productos que idearon amigos, reproducciones de fanzines viejos y también recopilaciones de textos e imágenes de Internet.

Música, fotografía, dibujos y más.

Entre las temáticas que tratan, destaca la inmersión en la combinación de la música y el dibujo.

Así, por ejemplo, dedicaron un fanzine a trazos realizados por el músico estadounidense Daniel Johnston (que fue una influencia para Kurt Cobain) y otro a ilustraciones del artista argentino Antolín.

Entre las reproducciones de diversos creadores, pueden citarse las que hicieron de Gerardo Decadencia, escritor y referente de la cultura punk en Argentina que falleció recientemente, y del multifacético Boom Boom Kid.

Para María José, el mundo de los fanzines genera vínculos impensados.

María José es barilochense y descubrió el mundo de los fanzines cuando fue a estudiar Antropología a Rosario. De regreso en la Patagonia, notó que en esta parte del sur también existía una movida “fanzinera” y se sumergió en ella.

Fernando, en tanto, se interesó por ese no tan pequeño universo al llegar a la localidad, proveniente de Salta (vino a estudiar Ingeniera Mecánica en el Instituto Balseiro).

Fernando ve el fanzine como un modo de comunicación entre personas afines.

Para él, resulta importante difundir material entre personas que tienen intereses comunes, en especial en lo referente a lo ligado a la música, en el marco de recitales, por ejemplo.

“El fanzine posibilita generar vínculos”, recalcó María José.

La tecnología como eje de uno de los proyectos.

Otro integrante de Atajo, “Librenauta”, mostró sus invenciones a las que definió como “publicaciones a modo collage”.

“Soy de Bariloche y estudié Diseño en la Universidad de La Plata; ahí me encontré con gente que se autopublica y participé de encuentros de la Feria del Libro Independiente y Autónoma (FLIA). En ese momento, me di cuenta de que yo también podía producir cosas”, contó.

"Librenauta".

En sus creaciones, “Librenauta”, según indicó, intenta “democratizar un poco la visión tecnopolítica de Internet a través del diseño y textos sobre tecnología, filosofía, etcétera”.

En una página web (copiona.com) sube sus producciones para que cualquiera pueda bajarlas.

Un espacio para la experimentación.

También cuenta con proyectos de experimentación artística, como un fanzine que llevó a cabo a partir de audios que le dio una amiga, referidos al agua, y él los transformó en caracteres de acuerdo a las frecuencias, incluyendo un material innovador (una lámina perteneciente a un televisor LCD), para genera una textura “acuática”.

Cuando llueven fanzines...

En definitiva, aunque suene contradictorio, el fanzine llama a una anarquía ordenada, porque cada uno es coherente en su inventiva, en pos de hallar a la persona adecuada que tome esa “botella” de papel arrojada a la cotidianidad asfáltica y descubra el mensaje en su interior.

Los impulsores de Atajo.

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