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09/04/2025

Semana de la Ciencia: días de celebración, pero también un momento para “visibilizar la situación crítica” del sector

Entre la explicación acerca de biotecnología aplicada a la conservación forestal y la preocupación de un presente que consideran alarmante.
Momentos de incertidumbre para la ciencia argentina (fotos: Eugenia Neme).
Momentos de incertidumbre para la ciencia argentina (fotos: Eugenia Neme).

La ciencia es un pilar muy importante de la sociedad, pero nos encontramos es un momento sensible, ya que atravesamos un recorte que nos paraliza”.

Las palabras, que exponen con claridad el sentimiento que prevalece en el sector dedicado al conocimiento y los estudios de diversas áreas en la Argentina, pertenecen a una investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Su nombre es Verónica Arana y, junto a la becaria doctoral Sofía Gaischuk, estuvo en el Puerto San Carlos como parte del encuentro Ciencia es futuro, que se está desarrollando en el marco de la Semana Nacional de la Ciencia.

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Verónica y Sofía trabajan en el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias Bariloche (IFAB), unidad de doble dependencia, ya que une al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con el Conicet.

Se especializan en la respuesta de especies forestales patagónicas a cambios en el ambiente.

Justamente, en el Puerto San Carlos, ambas expusieron detalles de la biotecnología aplicada a la conservación forestal.

En un stand, mostraron cómo se desempeñan cotidianamente en el laboratorio y los elementos que utilizan.

“Hacemos ciencia básica para adquirir conocimiento en pos de desarrollos biotecnológicos”, explicó Verónica, remarcando que realizan su labor con organismos vivos.

Así, en el stand hubo ejemplares pequeños de Nothofagus obliqua (roble pellín). “A la gente le contamos que, para llegar a un desarrollo biotecnológico, necesitamos explorar un montón de dimensiones distintas de lo que es el árbol. O sea, articular disciplinas, estudiando desde un lado biológico, uno ecológico, otro bioquímico, y así saber con exactitud cuál es la secuencia de ADN. Es decir, estamos ensamblando genomas, el conjunto de información genética, para después localizar esas zonas del ADN o del genoma que tienen que ver con las respuestas de los árboles a una condición particular que nos interese; por ejemplo, que crezcan en condiciones difíciles, como puede ser en determinadas temperaturas”, contó Verónica.

En tal sentido, explicó que profundizar en el ADN “es como tomar una huella digital”.

“Si conocemos el ADN, al investigar el comportamiento, asociamos esa huella digital con el comportamiento, y eso nos permite, por ejemplo, identificar molecularmente plantines con mayor resistencia a estrés ambiental”, apuntó.

De tal manera, expresó que eso muestra “qué plantas pueden ir mejor para diversos sitios”.

Según apreció, ese conocimiento se aplica a la hora de “restaurar bosques o en una producción forestal, para una plantación”, ya que, del aprendizaje, se descubre “qué especies tendrán un mejor rendimiento”.

En cuanto a cómo colabora ese saber respecto a terrenos afectados por incendios, señaló: “Sabemos que hay plantas que son nodrizas, que pueden crecer en terrenos donde no hay nada. Y después de que el fuego arrasa con todo, precisamente, no queda nada. Hablando de árboles nativos, la lenga, por ejemplo, para crecer necesitaría una planta nodriza, es decir, un árbol que esté primero y la pueda proteger con el fin de que le permita establecerse”.

“El ñire es una especie rebrotante después de un incendio, así que puede funcionar como una nodriza para especies que no crecen a suelo desnudo”, añadió.

La investigadora precisó que existen colegas suyos que se desempeñan puntualmente en esa área (citó como ejemplo al ingeniero forestal Mario Pastorino), ideando “un plan de reforestación o restauración de bosques, indicando con qué especies empezar, en qué condiciones, cuáles son los mejores sitios, qué densidad de plantas por metro cuadrado hay que poner…”.

En cuanto a la experiencia de estar en un stand en el Puerto San Carlos, Verónica destacó: “Le estamos sacando provecho, tanto para hablar con la gente que nos visita como para conversar con colegas que trabajan en distintos lugares de Bariloche, ya que nos conectamos y, tal vez, así podremos hacer algo juntos en el futuro”.

La bióloga resaltó que “es una semana donde se celebra hacer ciencia”. Sin embargo, aclaró que el presente dista de ser bueno para el sector. “Estamos trabajando con datos de computadora, porque no podemos generar otros nuevos, debido a que hay recortes en todos los proyectos”, contó.

“Si bien en estos días tenemos que festejar lo que implica el conocimiento y lo que puede generar en la sociedad, también se trata de un momento para visibilizar la situación crítica, tanto de proyectos como de recursos humanos”, manifestó, para después advertir: “Aún conseguimos trabajar con los datos cargados en la computadora, pero en dos años ya no lo vamos a poder hacer”.

“Debe tomarse conciencia. Hay jóvenes que se están yendo a otros países… En ese sentido, Argentina está siendo devastada, porque se marchan los cerebros que la universidad pública formó”, concluyó.

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