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26/03/2025

Un gurú empresarial con conciencia social y ambiental en la Casa Frey

Yvon Chouinard, el ecologista que decidió donar las ganancias de una firma de éxito internacional.
Chouinard, con el micrófono en la mano, hizo un repaso de su vínculo con esta región (foto gentileza de Patagonia).
Chouinard, con el micrófono en la mano, hizo un repaso de su vínculo con esta región (foto gentileza de Patagonia).

“Ustedes se preguntarán qué hago aquí”, sonrió el estadounidense Yvon Chouinard, fundador de la firma Patagonia, al presentarse por sorpresa en un reciente encuentro que se efectuó en la barilochense Casa Frey, que la empresa transformó en un local/museo.

Sucede que la propuesta, de por sí interesante, anunciaba que hablaría la confundadora de Tompkins Conservation y la Fundación Rewilding, Kristine Tompkins, así como el gerente general de Patagonia Latinoamérica, Alex Perry, además del country manager en la Argentina, Agustín Fox. Pero, de pronto, apareció Yvon, quien, para muchos, es un mito viviente en lo que hace al compromiso ecológico.

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Cabe recordar que, desde 2022, vía un fideicomiso, las ganancias de la firma son enteramente destinadas a la lucha contra el cambio climático. “La Tierra es ahora nuestra única accionista”, sostuvo Yvon cuando tomó aquella determinación.

El hombre, amante de deportes como la escalada y el surf, es reverenciado como una especie de gurú ambientalista moderno, a la vez que  se lo observa como impulsor de un paradigma de negocios nuevo, donde el éxito se mide más allá de las ganancias monetarias, buscando un impacto positivo en la sociedad. La empresa se especializa en ropa y accesorios outdoor, con materiales que tienden a privilegiar el cuidado ambiental (fueron pioneros en el uso de algodón orgánico, por ejemplo), y la marca promueve la longevidad de los productos, incluso impulsando el arreglo de prendas o la reinvención de otras mediante el reciclado.

Casa Frey (foto: Matías Garay).

En Bariloche, tras el asombro inicial provocado por su aparición en la Casa Frey, ubicada en el kilómetro 1,5 de la avenida Bustillo, Yvon, que anda por los ochenta y seis años, contó: “Escuché hablar de la Patagonia por primera vez en 1968”. Y reconoció: “En esa época, muchos no conocíamos el lugar y ni siquiera lo habíamos escuchado nombrar”.

“Era como si no dijeran Tombuctú… Nadie sabe dónde queda Tombuctú”, bromeó, aludiendo a la ciudad de Mali.  

“En mi caso, fue Doug Tompkins el que me habló de la Patagonia y me dijo: ‘Es un lugar fantástico, tienes que conocerlo’”, explicó, en referencia al filántropo estadounidense fallecido en 2015.

“Dos semanas después, ya habíamos comprado una vieja van y decidimos viajar desde California hasta El Chaltén”, continuó Yvon, detallando: “En el camino íbamos surfeando y esquiando para, finalmente, escalar el Fitz Roy”.

“Recuerdo que luego de cruzar México y Centroamérica, con muchas aventuras en el camino, llegamos a Lima; después bajamos a Chile, y cuando ingresamos a la Argentina por la Patagonia me enamoré de esta región y sentí que era el lugar más maravilloso del mundo”, expresó.

Así, afirmó que el sitio lo inspiró para crear la empresa.

En cuanto a la decisión de desembarcar en Bariloche, indicó que hace cuatro años comenzaron a buscar un sitio para tener una tienda en la ciudad. “Yo no conocía la historia de Emilio Frey, pero cuando supe que fue uno de los primeros esquiadores y montañistas de la Argentina, y que tenía un legado tan fuerte con la conservación y el amor por la naturaleza, no lo dudamos”, detalló.

Cabe recordar que Emilio Frey fue topógrafo del perito Francisco Pascasio Moreno en las expediciones para definir el límite con Chile, además de cofundador del Club Andino Bariloche y el primer intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi.

El actual presidente del Club Andino, Juan Pablo Ordoñez, quien concurrió al encuentro, resaltó el trabajo llevado a cabo en la vivienda: “En nombre de Emilio Frey, quiero agradecer lo que hicieron, la restauración y este gran regalo para Bariloche y el mundo”, dijo.

Chouinard junto al actual presidente del Club Andino, Juan Pablo Ordoñez, y quien ocupó ese rol en otros tiempos, Vicente Ojeda (foto gentileza de Patagonia).

Yvon, en tanto, comentó: “Siempre que abrimos un nuevo local, Malinda, mi mujer, dice que tiene que ser algo relevante para la comunidad, algo que agregue valor y sea un lugar de encuentro y actividades”. Y recalcó: “Restaurar esta casa y convertirla en un espacio abierto para todos es nuestro regalo para Bariloche”.

Justamente, en un encuentro a solas con El Cordillerano, el responsable de la firma para Latinoamérica, Alex Perry, consideró: “Bariloche es, informalmente, la capital de la Patagonia argentina. Y este lugar, la Casa Frey, es icónico. Queríamos crear un regalo para la comunidad, no que sólo se tratara de una tienda”.

“Esta es la representación física de nuestros valores, del compromiso que tenemos con las comunidades donde estamos con nuestras tiendas y oficinas. Cuando restauramos la casa, cuidamos a las plantas nativas, no tocamos ninguna. Además, estamos en una ciudad donde se pueden practicar deportes, que son nuestro vínculo con la naturaleza. Aquí hay pesca de una calidad alta, esquí, trekking, bici…”, apreció Perry.

Alex Perry (foto gentileza de Patagonia).

“Nací en Connecticut. Viví allí casi veinte años. Después fui a Colorado, a la montaña, porque soy esquiador. Cuando tenía veinticinco años comencé a preguntarme cómo seguir con mi vida y empecé a buscar, más que trabajo, organizaciones con las cuales yo podía compartir valores. Patagonia estuvo en el top de la lista, y tuve la suerte de entrar. Desde hace siete años, estoy encargado de la empresa en Latinoamérica”, relató.

En cuanto a la paradoja de que la firma impulse un modo de vida lejano al consumismo sin por ello alejarse de la necesidad de vender sus productos, apreció: “Es la linda tensión que vivimos a diario. Sabemos que las fuerzas del mercado son reales, y la gente seguirá comprando cosas. Para nosotros, hacer lo mejor significa no sólo que los productos se puedan usar en paisajes ‘salvajes’ y climas extremos, sino que van a durar y se podrán reparar. Eso nutre al negocio. Que sea rentable es una responsabilidad, porque de lo contrario no podríamos ser una inspiración o referencia para otras empresas. Si dijéramos que los demás tendrían que hacer algo sostenible pero que eso llevaría a perder plata no serviría; el mundo no funciona así. Estamos intentando romper las reglas del capitalismo, los esquemas…”.

Cada rincón de la Casa Frey es un viaje en el tiempo (foto: Matías Garay).

“En Bariloche estamos sobrecumpliendo los objetivos que nos habíamos puesto, por lo que nos sentimos muy contentos”, especificó Perry, quien en la actualidad reside en la localidad estadounidense de Ojai, cerca de Ventura, donde está la casa matriz de la empresa.

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