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21/03/2025

Escritores barilochenses “mano a mano” con los lectores

En la biblioteca Sarmiento, los creadores muestran sus obras.
El misterio de los libros y el encuentro de autores y lectores (fotos: Facundo pardo).
El misterio de los libros y el encuentro de autores y lectores (fotos: Facundo pardo).

Para un escritor, un libro es una parte de su ser.

Es mostrar su interior, desnudarse en público.

Más allá de que la obra hable o no de él.

Puede estar refiriéndose a una galaxia muy, muy lejana y, aún así, algo suyo estará en esas páginas.

Lo curioso es que, mayormente (porque existen obras que se escriben a varias manos), se trata de trabajos que se realizan en soledad.

Pero esa soledad, para que la magia surja efecto, necesita de la compañía de los lectores.

Es cuando ojos ajenos se posan sobre las páginas que el hechizo funciona.

Entonces, la del escritor, es una soledad acompañada.

Luego hay momentos en que, de pronto, hacedor y quien lo lee se unen en un mismo espacio.

No sucede tantas veces como se desearía, así que hay que disfrutar cuando una de esas ocasiones se presenta.

En la biblioteca Sarmiento, ubicada en el Centro Cívico, los escritores de la ciudad están llevando a cabo la tercera "Feria del Libro de Autores Barilochenses”.

La propuesta se extenderá hasta hoy, viernes, de 15 a 20 (a las 20.15 habrá una extensión con “Festejamos con humor”, una presentación de “Las Narradoras”).

La iniciativa tuvo su “descorche” ayer, jueves, en una tarde que convocó a gran cantidad de público.

Resulta curioso. En tiempos donde los agoreros anuncian el fin de los libros en papel, los barilochenses muestran que tal posibilidad, al menos por ahora, gracias a esos lectores empedernidos, que aún mantienen la ilusión que nace ante el tacto sobre cada página, es algo lejano.

Varios autores de la ciudad, en esta feria, muestran sus obras “de cerca”.

Y los hay de todos los estilos.

Por ejemplo, en la primera jornada, se vio a Nazareno Abel Almendra, quien, con sus obras, muestra en clave literaria su vida. Para demostrarlo, están sus libros: Décimas de un albañil, Décimas de un carpintero y Crónicas de nuestra niñez en la 187.

A la vez, Daniel García, un biólogo e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) cautivado por la literatura, mostró Convergencias de mi Bariloche, cuentos que se conectan entre sí en clave de ciencia ficción.

 

También había una mesa dedicada a la propuesta de Letras barilochenses, una agrupación de amantes de la escritura en sus diversas formas, integrada por Norma Dus, Gladys Peña, Lilián Costamagna y Víctor Blebel.

Asimismo, Stefanía Peraga mostró su poemario Temporada de poda, donde los versos describen una experiencia de vida que, desde lo personal, interpela al lector para que no baje los brazos frente a la adversidad

.

Por otra parte, la botánica Marcela Ferreyra mostró sus obras centradas en plantas nativas, y Liliana Postay ofrecías dos textos, por un lado un poemario de autoayuda y por otro, también poemas, pero acompañados por ejercicios de coaching.

María Campolonghi, en tanto, estuvo con Mejor sí hablar de ciertas cosas, libro en el que, a partir del duelo por la muerte de una hija, quiere probar que “sí se puede salir” de un dolor extremo.

En otro estilo totalmente distinto, Jó Rivadulla ofrecía un abanico de libros donde ilustraciones y textos se conjugan en opciones para niños, jóvenes y amantes de la aventura en general.

También estuvieron las diversas propuestas del Fondo Editorial Rionegrino, siempre una puerta interesante para los escritores de la provincia.

Y, con su propuesta particular, donde convergen fotos y textos en temáticas diversas, Jorge Piccini ofreció una gran variedad de obras, donde las imágenes se entremezclan con las palabras para hacer productos únicos.

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Piccini tiene lista una nueva obra, centrada en la Ruta 23, que se vislumbra como uno de esos tesoros a descubrir, interesante desde diversos puntos de vista, incluido el turístico, tanto como producto que puede presentarse como muestrario de bellezas locales desde la provincia, como para aquellos que deseen aventurarse en un itinerario en el que Piccini se sumergió durante años (sus proyectos suelen llevar varios años hasta alcanzar su punto final).

En definitiva, aquellos que aman los libros tienen una cita imperdible en la biblioteca Sarmiento.

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