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18/03/2025

Emprendedoras unidas para forjar un camino común a partir de sus proyectos individuales

Bari Emprende, una iniciativa que busca perdurar en el tiempo.
Algunas de las treinta y cinco mujeres que dan vida a Bari Emprende (fotos: Facundo Pardo).
Algunas de las treinta y cinco mujeres que dan vida a Bari Emprende (fotos: Facundo Pardo).

Productos diversos realizados por gente de la ciudad, bajo la denominación común de Bari Emprende, se exponen y venden en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas. 

La iniciativa permanecerá hasta el miércoles, de 10 a 19.

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La propuesta, según cuenta Rita Pacheco, una de las participantes, surgió de la inquietud de cuatro emprendedoras.

La propia Rita, que realiza juguetes, conversó con tres realizadoras de otras áreas (una dedicada a la cerámica; otra, a lo textil; y una especializada en tejidos), y surgió la idea de llevar adelante “algo distinto”.

A diferencia de otros espacios, que cuentan con organización municipal, Bari Emprende es una iniciativa de las propias participantes que, si bien gozaron del apoyo de la Comuna, ya que desde el área de Cultura les facilitaron el lugar, fueron ellas las que tuvieron la inquietud y la están desarrollando.

La propuesta abarca distintos estilos. Por ejemplo, está presente el arte, que suele quedar marginado de las convocatorias para emprendedores barilochenses.

Incluso hay una mujer de ochenta y siete años, Marta Aldemir, que, bajo el nombre de Momentos, arte de cambio, presenta creaciones a partir del reciclaje. “Es su primera muestra. No existe una edad definida para animarse a hacer cosas”, señala Rita Pacheco.

“Hay muchas personas que no han participado de otras iniciativas y por eso justamente las convocamos, porque no encuentran lugares para exponer”, añade Rita, quien sí ha intervenido en diversos encuentros, como los de Uniendo Tramas y Ronda, por ejemplo. Pero, igualmente, más allá de que agradece poder integrar esas otras propuestas, reconoce que lo de Bari Emprende resulta distinto: “Este es nuestro espacio”, remarca, aludiendo a que todo emergió de las ganas de contar con una iniciativa propia. “Soñamos y nos preguntamos: ‘¿Qué nos impide hacerlo? Si otros lo organizan, ¿por qué no nosotras?’. Y lo hicimos”.

 

MUCHO MÁS QUE JUGUETES

El proyecto de Rita Pacheco se denomina, precisamente, El mundo de Rita. “Hago juegos y juguetes didácticos", cuenta.

Así, por ejemplo, se ven algunos perros salchicha, a imagen de sus propios canes. Incluso los bautizó con el mismo nombre que los originales.

De esa forma, uno de ellos se llama Chicho, y viene junto a una bolsa en forma de hueso, con números dentro, para que los niños aprendan sobre el tema. También está Lola, que sirve para instruirse sobre el abecedario. Y Nachi, el hijo de la pareja perruna, que se utiliza para indagar en los colores.

Otras de sus invenciones son fichas didácticas destinadas a la motricidad fina; muñecos de apego; un ta te ti “viajero”, con las piezas que se fijan con velcro y, de esa forma, no se despegan si el juego se mueve de lugar, por lo que sirve para usar en autos, colectivos y demás.

La mujer comenzó a fabricar sus productos lúdicos hace alrededor de cinco años. Meses antes de que se desatara la pandemia de covid, empezó a hacerlos para mandárselos a su hija Lucía, que estudiaba en el Valle, con el objetivo de que la joven los vendiera y pudiera solventar en parte sus gastos.

Rita nació en Comodoro Rivadavia, pero vivió mucho tiempo en Buenos Aires. Desde hace treinta años, reside en Bariloche. “Mi esposo era bombero de la Policía Federal –se retiró hace poco – y en aquel momento le salió el pase para acá, así que estuvimos felices de venir”, cuenta.

Entre sus creaciones, resalta una pequeña plancha en un material suave (una especie de plush), con un envase para poner el diente que se le haya caído al niño, más un espacio destinado a que el Ratón Pérez coloque el dinero. También incluye una carta donde el roedor, amante de los incisivos, molares, colmillos y caninos, dice: “Quería contarte que le pedí a Rita que haga este portadiente para ti”. Asimismo, están sus instrucciones de uso: “Guardar el diente dentro de la bolsita pequeña, cerca de la almohada, así lo puedo sacar fácilmente; come saludable y lávate los dientes después de cada comida”. Y, por supuesto, contiene un cepillo de dientes.

En Instagram, las producciones de Rita se encuentran como @mundopatitas.ok.

 

CERÁMICA “TEJIDA”

“Hago cerámica con tejidos y tramas estampadas”, enuncia Gabriela “Gaby” Campillay, una de las artesanas que muestra sus producciones en Bari Emprende.

Como lo de “cerámica con tejidos” suena extraño, ella misma se encarga de explicarlo: “Hago los tejidos con hilo peruano y de ahí saco una matriz con yeso, desde donde realizo la labor con la cerámica”.

Es decir, teje para luego llevar a cabo un molde con el que trabaja la cerámica. “Soy docente de plástica, entonces trato de plasmar mi identidad patagónica en las piezas y llenarlas de color”, señala.

Gaby nació en Comodoro Rivadavia y siempre estuvo vinculada a lo artístico: “Durante mi infancia, me fueron acompañando el dibujo, la pintura y las artes manuales”, apunta.

Incluso se instruyó en una escuela secundaria con orientación artística.

Luego estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, donde se especializó en cerámica, y desde 2015 unió esa pasión con su afecto por los hilados.

“La idea de combinar la labor en cerámica con los tejidos tiene que ver con sentirme cerca de casa, porque vengo de un linaje femenino de tejedoras”, expresa.

De tal manera, cuenta: “Tejo desde los ocho años, me enseñó mi abuela”.

“La intención, en principio, fue captar todo eso en las piezas de cerámica”, acota.

Sus creaciones tienen que ver con lo utilitario, sirven para usarse en microondas y en el horno.

En general, trabaja la cerámica con una temperatura entre mil veinte y mil cuarenta grados. 

Mientras estudiaba en la Universidad Nacional de La Plata conoció a Jorge, también oriundo de Comodoro Rivadavia, y se pusieron de novios.

Al recibirse, la pareja optó por venir a Bariloche, donde ya residía la familia del muchacho.

Más allá de Bari Emprende, Gaby anteriormente formó parte de la última edición de Wizün, el encuentro especializado en cerámica. Sus creaciones pueden seguirse a través de Instagram en @trama.ceramica.

 

JARDÍN DE INFANTES Y PRENDAS ÚNICAS

Ailen Álvarez se dedica a realizar indumentaria femenina. “Prendas versátiles que pueden usarse durante el día o la noche”, define ella.

El emprendimiento se llama Orfelina, en recuerdo de su bisabuela, que también cosía. 

En realidad, no sólo la bisabuela se dedicaba a la costura, también su abuela y su madre. Parece ser que la habilidad y esa pasión se transmiten a través de la rama familiar femenina… “Mi mamá tiene máquinas textiles, así que, como suelo bromear, con ella tengo clases particulares de costura”, sonríe.

Trabaja con diversas telas. “La idea es que cada prenda sea única”, explica. En el salón del SCUM, su exhibidor presenta tops, remeras, vestidos, pantalones…

Más allá de esta iniciativa, desde hace quince años Ailen da clases en un jardín de infantes de lenguajes estéticos expresivos, tales como danza y música. Y, para ella, sus creaciones textiles conforman también una parte artística. “Es una manera de expresarme y llevar a cabo mis ideas”, apunta.

En Instagram, se la puede encontrar como @orfelina_brc, donde ofrece un panorama de sus producciones.

 

ENTRE CARTERAS Y BANCOS TAPIZADOS

Karina Van Dorsser lleva adelante un emprendimiento llamado Authentic Dis. “Se basa en bolsos artesanales urbanos y de playa, pero, por otra parte, también abarco lo que es bancos tapizados y toda una línea de decoración de hogar, como almohadones, fundas y caminos de mesa”, explica.

“Hace aproximadamente tres años empecé a tomarlo como una iniciativa de este tipo; antes, lo hacía como hobby”, cuenta Karina.

La mujer ha participado de diversas exposiciones, y también mostró sus creaciones en el Puerto San Carlos.

Por otra parte, ofrece cursos sobre tapizado de banquitos y brinda talleres para realizar bolsos.

Lo de los bancos se relaciona con una pasión de Karina por la labor sobre madera. Tiene máquinas para trabajar el material, por eso realiza también la estructura.

En cuanto a las carteras, las fabrica principalmente con telas de tapicería, como lino y pana, y también algodón.

“Yo cosía desde chica, pero siempre para mí. En un momento se me dio por hacer bolsos y me gustó”, cuenta.

Karina agradece por haber sido convocada para integrar Bari Emprende e imagina una larga vida al proyecto común: “La intención es continuar, para tener un espacio donde mostrar lo que hacemos”, indica.

En Instagram se la puede encontrar como @authentic­_dis.

 

EL LOGO

Como el anhelo es que Bari Emprende se extienda en el tiempo, la propuesta incluso cuenta con logo propio.

Lo diseñó Natasha Kansabedian, junto al resto del equipo de difusión que se formó con varias de quienes son parte del encuentro.

La idea general apuntaba a que apareciera el Nahuelito, así que ella encaró el dibujo para ese lado (con una ayudita de la inteligencia artificial) y le añadió picos nevados detrás.

En Bari Emprende, Natasha muestra su proyecto Mané, de decoración para el hogar en tela. Es decir, se dedica a mantelería, caminos de mesa, delantales, repasadores... Mayormente, trabaja con lino y algodón. 

La denominación de su emprendimiento proviene del apodo de una amiga de su abuela, que, para ella, siempre fue inspiradora. Según cuenta Natasha, el nombre le remite a recuerdos que se relacionan con lo que proyecta en sus creaciones: la atención al detalle, pensando en una mesa siempre bien puesta.

Lo que hace se puede ver a través de Instagram en @manehomedeco.

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