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27/02/2025

Quince años de prisión para un hombre que sometió a la hija de su pareja hasta que ella pudo escapar del hogar

Hasta que la sentencia quede firme el sujeto no podrá salir del país y utilizará una tobillera de monitoreo.
Sobre los hechos sucedidos hace más de nueve años / Foto Ilustrativa Facu Pardo
Sobre los hechos sucedidos hace más de nueve años / Foto Ilustrativa Facu Pardo

Los jueces Romina Martini, Marcelo Álvarez Melinger y Gregor Joos, impusieron una pena de quince años de prisión a un hombre de 47 años, oriundo de Pilcaniyeu que durante años redujo prácticamente a la esclavitud sexual, a la hija de su pareja. Hasta que la sentencia quede firme no podrá salir del país y utilizará una tobillera de monitoreo.

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Fue encontrado autor penalmente responsable de violaciones y otros abusos sexuales reiterados, que se extendieron por varios años, hasta que la víctima pudo escapar del hogar.

El fiscal Gerardo Miranda, acusó al sujeto por hechos encuadrados en las figuras de abuso sexual simple reiterado agravado por la guarda y contra una menor de edad, aprovechando la convivencia preexistente, y abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado.

Según la imputación, el hombre ejerció violencia sexual contra la hija de su pareja, desde que la niña tenía 11 años de edad y hasta que cumplió los 18. Se trató de hechos crónicos, reiterados, sistemáticos y en una cantidad numerosa de oportunidades.

De acuerdo a la reconstrucción de los hechos que pudo realizar el Ministerio Público Fiscal a través de su investigación, el agresor comenzó a manosear a la niña para ir incrementando la gravedad de los ataques, hasta que la madre de la menor se retiró de la vivienda en 2011, dejándola al cuidado del victimario. La situación se extendió hasta el año 2018.

En la investigación pudo determinarse que a inicios del año 2016, la víctima cursó un embarazo que fue interrumpido entre las semanas 6 y 7.

Para los jueces no quedaron dudas: el relato de la víctima “fue contundente; y se encontró signado por la angustia de la misma al describir todo lo que le ocurrió. Ningún elemento del juicio nos hizo dudar acerca de la veracidad de los dichos de la testigo ya que no se ha observado, como en otras oportunidades en las que las familias se quiebran como en ésta, ni tampoco han sido planteadas, motivaciones para concretar una denuncia como ésta”. Concluyeron “sin dudas que el relato, prueba esencial en este tipo de hechos tanto respecto de la materialidad como de la autoría, fue idóneo para acreditar ambos extremos, y fue además corroborado por la prueba indiciaria que le proveyó de certidumbre”.

La fiscalía consideró que los hechos reprochados permitían establecer una escala penal de entre 8 y 60 años de prisión para el acusado, solicitando en su alegato final la condena de 25 años, apuntando que hasta que la sentencia quede firme debía imponérsele al acusado el uso de un dispositivo electrónico de monitoreo y la prohibición de salida del país.

Los jueves evaluaron las distintas circunstancias del expediente y agregaron “nos encontramos frente a una agresión sexual de un hombre adulto a una niña de escasos once años de edad, hasta los dieciocho años” y que “se aprovechó sin dudas de la relación familiar que lo vinculaba a la niña”.

Por un lado valoraron que el sujeto se haya hecho cargo de los hijos de su pareja cuando ésta lo abandonó, pero como agravante que reemplazó a su pareja por la niña, obligándola a asumir a temprana edad, los roles de ama de casa, al tiempo que perpetraba sus agresiones sexuales. Se trató, dijeron los jueces de “un sometimiento constante del acusado hacia la niña, pudiendo asemejar la situación de esclavitud al servicio de los deseos sexuales del sujeto”.

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