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26/02/2025

El arroyo Angostura es el eje de una polémica que no cesa

Una denuncia ante el Tribunal de Contralor, la respuesta del funcionario señalado y la versión del Club Náutico Lago Moreno.
Las idas y vueltas en torno al arroyo continúan (foto: Matías Garay).
Las idas y vueltas en torno al arroyo continúan (foto: Matías Garay).

El arroyo Angostura continúa siendo eje de una polémica donde se entrecruzan versiones de ambientalistas, funcionarios municipales y miembros de una agrupación náutica.

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El entramado sumó ahora un eslabón con una acusación que afecta a un integrante del gobierno comunal, quien, a la vez, fue designado recientemente como titular de una entidad que, curiosamente, es la que se presentó, a través del resto de los integrantes (que desconocen la titularidad de aquella persona), como denunciante.

Un aura de confusión se ha instalado sobre el tema.

Así las cosas, para tratar de comprender la cuestión, conviene retrotraerse al 6 de febrero, cuando el subsecretario de Planeamiento municipal, Alfredo Allen, autorizó tareas de limpieza de manera manual en el arroyo Angostura (paso que conecta el lago Moreno con el Nahuel Huapi), cosa que integrantes del Club Náutico Lago Moreno efectivizaron en la jornada siguiente.

La acción derivó en una protesta por parte de ecologistas, a través de una acción de visibilización el 16 de febrero.

Además, aparecieron carteles en diversas partes de la ciudad tildando de “monstruos patagónicos” a Allen y al presidente de la institución náutica, Alejandro Seguí, lo que devino en un repudio por parte de la comisión directiva del Club Náutico Lago Moreno.

Parte superior de los carteles que aparecieron en diversos sitios de la localidad.

Más allá de eso, Seguí realizó un repaso histórico de acontecimientos que se produjeron en la zona del conflicto, los cuales, a su entender, demuestran que el retiro a mano de piedras no equivale a una afectación de la naturaleza, sino que, por el contrario, se trata de un intento de reparación ante el avance que ha realizado el hombre a lo largo de los años.

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Ahora, las novedades apuntan a una presentación, por parte del Ente Autárquico Administrador y Científico-Técnico del Parque Municipal Llao Llao, ante el Tribunal de Contralor de Bariloche, para que se dé “urgente e inmediato inicio de sumario administrativo del funcionario a cargo de la Subsecretaría de Planeamiento de San Carlos de Bariloche, Alfredo Luis Allen”, ya que, según se advierte, consideran que “sin facultades suficientes” autorizó “a particulares tareas de dragado manual del arroyo Angostura”, lo cual, afirman, permitió lo que califican como “una maniobra dañosa” por parte de socios del Club Náutico Lago Moreno.

En tal sentido, solicitan que se “evalúe desde asesoría letrada por dictamen la posibilidad de presentación judicial por el Tribunal de Contralor”.

Lo extraño es que, por una resolución municipal del 24 de enero, Allen fue designado como uno de los dos representantes del Ejecutivo en el Ente (el otro es Víctor Hugo Boock).

Y no sólo eso, al ser consultado, el subsecretario de Planeamiento indicó que le corresponde el rol de presidente del directorio.

De tal manera, con la presentación que efectuaron, el Ente estaría denunciando a su propio presidente.

Pero, sin embargo, la vocal del Ente y referente de la asociación civil Árbol de Pie, Ana Wieman, expresó que “el representante del Ejecutivo no se ha presentado”, desconociendo a Allen en ese rol, más allá de la resolución municipal. Incluso precisó que quien está a cargo de la presidencia en la actualidad, debido a que consideran que está desierta, es el representante de la junta vecinal Llao Llao, Sebastián Massa, ocupando el rol a partir de su carácter de vicepresidente.

Incluso, en una frase del texto que elevaron ante el Tribunal de Contralor, exponen: “El subsecretario Alfredo Allen no es parte del Directorio del Ente Autárquico Llao Llao, aunque es integrante del Ente Autárquico por designación del Ejecutivo municipal”. Tal expresión no hace más que sumar confusión a una trama de por sí extraña.

Imagen de archivo de Ana Wieman, de Árbol de Pie, en una ocasión que hizo uso de la Banca del Vecino en el Concejo Municipal.

Allen, sin embargo, manifestó que el puesto de presidente del Directorio le corresponde, y que está analizando diversas cuestiones que le hacen “ruido”, antes de convocar al resto de los miembros para mantener un encuentro. El subsecretario de Planeamiento apuntó a “irregularidades y falta de presentación de balances”.

En cuanto a esa supuesta carencia de rendición de cuentas, remarcó que “hace varios años” que no se brindan detalles acerca de lo que se hace con los fondos, por lo que afirmó que será él quien ahora realice una denuncia ante el Tribunal de Contralor.

Más allá de eso, refiriéndose a la autorización que brindó para retirar piedras en el arroyo Angostura, expuso que el Plan de manejo para el Parque Llao Llao lo faculta para determinar tal acción. “Yo no hago nada que no permita la normativa”, aseveró el funcionario, y remarcó que los denunciantes “deberían leer” el citado documento, ya que sostuvo que la zona del arroyo Angostura “no es intangible”.

7 de febrero, jornada en que se realizó la limpieza.

“¿Al hablar de área intangible no sólo pretenden impedir la navegación de las aguas sino también la presencia de bañistas y turistas en las márgenes del arroyo? ¿O es intangible sólo para algunos?”, cuestionaron asimismo desde el Club Náutico Lago Moreno, cuya comisión directiva también le contestó a quienes llevaron a cabo la denuncia en el Tribunal de Contralor, ya que si bien tal presentación pide abrir un sumario administrativo contra Allen, diversas acusaciones que se citan involucran a la institución.

Así, desde la agrupación náutica ampliaron: “El Plan de manejo del Parque Municipal Llao Llao dice que el área es de esparcimiento turístico, uso actual turístico-recreativo que incluye deportes náuticos y pesca deportiva. Se lo considera ambientalmente zona de amortiguación, o sea fuelle del Parque Nacional, no es una zona intangible”.

De tal manera, en la entidad apuntaron a una “persecución maliciosa, mentirosa y sin fundamentos válidos”, y recalcaron que, para la labor en el arroyo, contaron con un permiso obtenido “de la autoridad de aplicación, que es la Municipalidad de San Carlos de Bariloche”, y “del presidente del Ente Autárquico del Parque Municipal Llao Llao, Alfredo Allen, que fue nombrado por resolución municipal”.

Protesta del 16 de febrero, por la acción realizada por integrantes del Club Náutico Lago Moreno.

“Quienes se arrogan una representatividad que no tienen son los anónimos firmantes de esa nota (la que se ingresó al Tribunal de Contralor), que se cobijan tras el nombre de ‘Ente Autárquico Administrador y Científico-Técnico del Parque Municipal Llao Llao’,  el cual aún no tiene directorio constituido en esta gestión municipal y cuya única autoridad designada como presidente es Alfredo Allen”, expresaron.

Además, expusieron que los denunciantes “ignoran por completo, tratando de invisibilizarlas, las modificaciones que a diario se realizan sobre el arroyo por la actividad de los bañistas que concurren al mismo”. 

“El recurso hídrico se viene modificando sin que ninguno de los que repudian esta restauración se mostrasen preocupados por ello, lo que resulta en una gran incoherencia, ya que permitir que el arroyo siga perdiendo profundidad año tras año por la mano del hombre logrará que no haya agua ni para el desove de las truchas ni para que naden los huillines”, indicaron en el Club Náutico Lago Moreno, a la vez que remarcaron: “Maliciosamente califican de dragado a la restauración realizada, cuando nuestra acción fue la de desplazar manualmente las piedras que en sentido inverso los miles de turistas que concurren al arroyo movilizan voluntaria o involuntariamente cada verano, produciendo endicamientos”.

Asimismo, afirmaron que no extrajeron piedras del lugar. “Solamente efectuamos un corrimiento del material para permitir el normal flujo del agua”, aseveraron.

Por otra parte, reflexionaron que “la verdadera amenaza es la contaminación del lago Moreno, teniendo en cuenta la menor capacidad de autodepuración por menor conectividad con el Nahuel Huapi”.

Una foto antigua, donde se ve cómo era la zona en otros tiempos.

“Si realmente quisieran conservar las características primigenias del arroyo, como afirman, deberían permitir restaurar su cauce a algo más cercano a su primigenia característica, que era la de permitir tanto la navegación de grandes embarcaciones que se utilizaban para el comercio de los pobladores de Colonia Suiza y alrededores como la salida al Nahuel Huapi de los barcos que se construían en el astillero Thienemann del lago Moreno hasta la década del ochenta”, expresaron, aclarando: “No pretendemos volver a esa situación primigenia, ya que ha sido alterada por años y años de acción humana, pero sí vamos a defender que se sostenga una profundidad suficiente para garantizar el intercambio y renovación de las aguas del Moreno, como corresponde”.

“Una de las pocas cosas en las que coincidimos es que se trata de un espacio interjurisdiccional”, apreciaron en la institución náutica, pero, a partir de esa aseveración, recalcaron: “Por lo tanto, no se puede impedir su navegación, ya que ello constituiría violar el derecho de libre tránsito y circulación que todos los habitantes tenemos garantizado por el artículo 14 de la Constitución Nacional”.

En cuanto a una referencia que hicieron los denunciantes ante el Tribunal de Contralor, asemejando lo que sucedió este mes con una acción del pasado que tuvo sentencia judicial favorable a un amparo ambiental, desde el club diferenciaron: “Aquella intervención se realizó con máquina, que en lugar de correr el material, lo acumuló en la playa. Salta a la vista la diferencia entre extraer con máquina y depositar en las playas, como fue aquella vez, y correr a mano sin extraer material, como pasó en esta ocasión”. 

“La verdadera amenaza para las especies autóctonas es que el arroyo siga perdiendo profundidad por la intervención y presencia humana. Nuestras acciones sólo están orientadas a revertir parte de ese daño, involuntario en la mayoría de los casos, y sin pretender que este sitio deje de ser un lugar de esparcimiento para la población”, manifestaron desde la comisión directiva de la entidad, donde también afirmaron que “no se solicitó permiso alguno para dragar” porque “no hubo ningún dragado”.

La acción que originó la molestia de ambientalistas.

De tal manera, expusieron que “el permiso para limpiar se solicitó ante quien fue designado presidente del Ente Autárquico Municipal Llao Llao, es decir su autoridad máxima”, para luego sostener: “El anónimo directorio que se arroga la capacidad de firmar un comunicado en nombre del Ente no tiene legitimidad porque la gestión de cada directorio dura dos años, y ellos cumplieron su mandato en diciembre 2023”. 

“Dicho sea de paso, ese directorio sí debe responder por los últimos ocho balances que no han presentado y el manejo de dinero que esos balances deben reflejar. Sobre este punto sí que no pueden deslindar responsabilidades”, sostuvieron, alineándose al concepto esgrimido por Alfredo Allen.

Desde el club, respaldaron su posición de acuerdo a segmentos puntuales del Plan de manejo del Parque Municipal Llao Llao. Así, indicaron que, en una de sus partes, “figura que el Parque debe ofrecer los servicios básicos que permitan atender las demandas de los visitantes y mantener la calidad ambiental de las áreas de uso público. Brindar áreas costeras y lacustres para la práctica de actividades recreativas y deportivas. Es por esta razón que el presidente del Ente está facultado por el mismo Plan de Manejo para autorizar las acciones que permitan mantener la calidad ambiental de las áreas de uso público”.

También aseveraron que aquel texto oficial señala “que no resulta aplicable la denominación intangible a un área que está atravesada por una ruta, posee múltiples senderos, varias zonas de uso intensivo, estacionamientos de vehículos, etcétera”.

Incluso afirmaron que hay algunos sectores clasificados como “zonas de uso intensivo”, entre los cuales “se encuentra el área del arroyo Angostura”.

“Estas zonas de uso intensivo son áreas de escasa extensión destinadas a concentrar un uso público más intenso, donde se admite un grado mayor de modificación que en el resto del Parque a consecuencia del uso intensivo que soportan, e incluso se permite la instalación de servicios básicos vinculados a la atención de visitantes”, explicaron, para luego añadir: “El objetivo de estas áreas es facilitar su uso público dotándolas de los servicios necesarios para comodidad de los visitantes y para mantener la calidad ambiental”. En tal sentido, detallaron que la referencia alude a elementos de señalización, sanitarios y recolección de residuos, por ejemplo.

El presidente del Club Náutico Lago Moreno, Alejandro Seguí (foto: Matías Garay).

“No vemos ni vimos nunca ninguna preocupación por parte de los denunciantes para que se mantenga la calidad ambiental de la zona, ya que jamás han exigido ni sugerido la instalación de ninguno de estos servicios, a diferencia de los miembros de nuestro club, que hasta han ofrecido a administraciones municipales anteriores solventar la instalación de sanitarios en la zona”, manifestaron en la entidad náutica.

Asimismo, especificaron que “el mismo Plan de Manejo reconoce la característica tan importante que tiene este arroyo como desagüe del lago Moreno”, que, remarcaron, es lo que se pretende “conservar y restaurar”.

También desmintieron haber colocado “cartería irregular”.

“Nuestro club no tiene ni tuvo participación en ningún tipo de señalización en la zona, eso es potestad, como el mismo Plan de Manejo lo indica, del Ente Municipal. Es graciosa esta acusación viniendo de los mismos que colocaron panfletos escrachando al presidente de nuestra asociación y al del Ente, ensuciando todo el Parque que dicen defender”, subrayaron, en alusión a los carteles que tildaron a Allen y Seguí de “asesinos de flora y fauna”.

Uno cartel apuntando contra Seguí y Allen, colocado sobre una señal de lago Escondido.

A modo de conclusión, acentuaron: “Seguiremos como club luchando por la defensa del ambiente y patrimonio de todo Bariloche, al amparo de las leyes y reglamentaciones vigentes y defendiendo nuestra posición para la conservación en óptimas condiciones de las aguas del lago Moreno, para nuestra generación y las generaciones futuras”.

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