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25/02/2025

Una jornada donde no se pescó nada, aunque ayudó a mantener “el corazón abierto”

En la Asociación de Caza y Pesca Nahuel Huapi se disfrutó de un día de unidad familiar
Pescando en familia, una idea llamada a perdurar (fotos gentileza).
Pescando en familia, una idea llamada a perdurar (fotos gentileza).

“Muy contentos por la tarea cumplida”, así describió Héctor Ricciuti, organizador de la edición barilochense de Pescando en familia, el sentimiento predominante en la Asociación de Caza y Pesca Nahuel Huapi ante lo que sucedió el domingo por la mañana, en la costa del lago, junto a la sede de la entidad, en 12 de Octubre y Onelli, cuando alrededor de cincuenta personas se reunieron a pescar con la premisa de que un mayor y un menor se dedicaran juntos a la tarea.

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Es cierto que el clima, con el viento reinante, ahuyentó a las truchas y no se pudo capturar ninguna pieza, pero eso no fue lo importante.

Las copas, a modo de trofeo, quedarán para otra ocasión.

Esta vez, los trofeos quedaron sin dueño.

Lo significativo fue el hecho de la convocatoria, que llevó a que “las familias vivieran un día distinto, compartiendo emociones”, como expresó Ricciuti.

“La pesca deportiva tiene eso de no poder garantizar la extracción de un pez, y esta vez no hubo captura de truchas, pese a que estuvimos tres horas. Pero el viento y el oleaje complicaron todo”, dijo el organizador, quien, más allá de ese dato, remarcó “la enseñanza de vida a los chicos” acerca de lo que significa una experiencia así, donde “aprenden a tener contacto con la naturaleza” y, de ese modo, se los “despega un poco de la electrónica y del teléfono”.

Cabe resaltar que Ricciuti se jubiló tras trabajar en telefonía móvil, es decir que algo sabe en relación a la dependencia que generan los celulares en las personas…

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Entre los presentes, el domingo, estuvo el periodista Gustavo Mehl junto a su esposa, del reconocido programa televisivo (también tiene su formato radial) Paraíso natural, que se emite por América Sports, donde la pesca se combina con el turismo y la gastronomía.

Justamente, Mehl aprovechó la visita a Bariloche (reside en Mar del Plata, donde creó la primera versión del Pescando en familia) para dar a conocer su libro “Cara a cara y seguir vivo…”, en el que relata un naufragio que lo tuvo como protagonista –y único sobreviviente– en 2007.

Portada del libro de Mehl.

Más allá del viento, Ricciuti observó ciertos aspectos climáticos como una cuestión a celebrar. En tal sentido, cuando el sábado, ante la lluvia de esa jornada, muchos lo llamaban para consultarle si el Pescando en familia se llevaría igualmente a cabo, él veía al agua como “una bendición para ayudar a apagar los incendios”.

Y el encuentro, pese al viento, se realizó. Los participantes llevaron elementos de limpieza e higiene personal que se destinarán al hogar Emaús, de contención para personas sin techo, y se vivió un momento de plenitud en el que, como dijo Ricciuti, se disfrutó de esas “pequeñas cosas” que hacen mantener “el corazón abierto”.

Una actividad que llama a la unidad.

Además, disfrutaron de la jornada personas ciegas y disminuidas visuales, del Centro de Rehabilitación Integral Patagónico (CRIP), que con la colaboración de la Asociación de Caza y Pesca Nahuel Huapi comenzaron a pescar recientemente.

Y, más allá de que las copas quedaron sin dueño, por aquello de que no pudo pescarse nada, numerosos premios se sortearon entre todos los participantes.

El placer de disfrutar de la naturaleza, pese al viento.

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