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17/02/2025

Bariloche esquina vinilo: alta fidelidad a la música “tangible”

La ciudad vivió un nuevo encuentro de los amantes de los discos, cds y casetes
Al fondo de la imagen, Alejandro Bielli, impulsor del Club del Vinilo.
Al fondo de la imagen, Alejandro Bielli, impulsor del Club del Vinilo.

Alta fidelidad, en todas sus versiones, tanto la novela de Nick Hornby como la película protagonizada por John Cusack (y más acá en el tiempo, la serie con la hija de Lenny Kravitz, Zoë), es un canto a la melomanía.

Aquellos que extrañan las épocas donde ir a una disquería podía significar una visita que se estiraba por más de una hora, mirando portadas, consultando datos (y precios), saben que Alta fidelidad apunta al corazón, interpretando la vida por medio de discos.

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Los protagonistas ven la existencia a través de listas de top five, siguiendo un ranking vivencial como si la vida fuera sólo música. Y, para ellos, –casi– lo es.

En la actualidad, aquellos que sobreviven –discos en mano– al avance de la música que no se puede palpar suelen juntarse a compartir el amor por la antigua manera de disfrutar de las canciones.

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Por ejemplo, en Bariloche está el Club del Vinilo, que el domingo mantuvo su reunión pagana en una cervecería de la calle Mitre 1160.

Por novena vez, los amantes barilochenses de la música “física” tuvieron su feria.

Amor por los vinilos.

En el primer piso del establecimiento, a partir de las 17, se vivió un viaje en el tiempo que evocaba a aquellas disquerías de antaño, con casetes, cds y, claro, vinilos.

Placas clásicas, ofertas y joyas para conocedores. De todo un poco… y algo más, porque husmeando en las pilas de discos por ahí podía aparecer algo que se vio en tiempos lejanos y que nunca más se pensó volver a hallar, lo cual podía ser una gema invaluable, pero también simplemente un LP sin pena ni gloria, pero que deparaba cierto recuerdo relevante.

Casetes, aquellas cajitas de plástico con cintas magnéticas.

En este tipo de encuentros se vende y canjea material, y los precios que se manejan ofrecen un rango amplio, ya que los valores varían mucho.

En esta ocasión, se vieron discos a quince mil pesos, pero otros que superaban la barrera de los cien mil.

Por ejemplo, entre los más caros, hubo perlas del rock argentino, como el doble de Almendra, algunos de Pappo’s Blues y el ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado de Los Redondos.

Los Redondos y Pappo, entre las joyas de la feria.

Y hablando de rock nacional, los jóvenes Luisina Gallo y Luca Bielli amenizaron la tarde con versiones de clásicos argentos.

Luisina y Luca, música en vivo.

En definitiva, se trató de una fiesta. Una más. 

Desde 2014, cuando se realizó el primer encuentro, son muchos los que esperan cada convocatoria del Club del Vinilo para volver a reunirse bajo el cobijo de la música (pero de la “tangible”).

 

Las promociones también fueron de la partida.

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