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04/02/2025

Policía condenado por asesinar a su camarada goza de salidas transitorias, laborales y día de descanso

Crímen de Mauricio Cornejo
Un hecho que impactó en la sociedad.
Un hecho que impactó en la sociedad.

Héctor Daniel Ossés cumple en el Penal 1 de Viedma y de manera muy laxa, la condena a prisión perpetua que le impusieron por su participación en el crimen del agente policial Mauricio Cornejo, ocurrido en El Bolsón en el año 2004. Tiene permiso para salir todos los días del Penal de Viedma, para trabajar, también para visitar periódicamente a su familia y para descansar, los fines de semana.

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La cuestión fue ventilada en una audiencia que presidieron los jueces Romina Martini, Gregor Joos y Bernardo Campana, quienes atendieron el reclamo de la defensa y concedieron la autorización para que las salidas de descanso –de ocho horas-, que cumplirá en el mismo merendero, sean sin la necesidad de que esté acompañado por su tutora, situación que había derivado en una sanción disciplinaria para el interno por parte del Servicio Penitenciario Provincial.

Ossés ya gozaba de os beneficios que le permite el régimen progresivo de ejecución de penas: tenía permiso para salir del penal a trabajar a un comedor barrial y además para viajar de Viedma a General Roca, en la modalidad de salidas transitorias para visitas a su grupo familiar. También tenía su día de descanso, pero en una de esas ocasiones lo sancionaron por no haber regresado al Penal con su tutora, situación que ahora fue resuelta por los magistrados que anularon la sanción y especificaron que no es necesario el acompañamiento de la tutora en su día de descanso.

Héctor Ossés, José Riffo y Diego Montesino, los tres empleados de la Policía de Río Negro, fueron condenados a prisión perpetua por el crimen del también efectivo policial Mauricio Cornejo.

Todo ocurrió cuando Ossés, Riffo y Javier Marifil se presentaron frente a una sucursal del supermercado Todo de El Bolsón, ubicada en la calle Belgrano al 800. Eran las 22.45 del 19 de diciembre de 2004. Diego Montesino los esperaba al volante de su propio automóvil, un Volkswagen Gol rojo.

Los asaltantes, miembros de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Río Negro, aguardaron que la puerta cerrada del comercio se abriera para que pudiera salir uno de los empleados de la carnicería y allí ingresaron portando armas y amenazando a los presentes.

Mauricio Cornejo, un joven agente que cumplía servicios adicionales en el lugar, posiblemente reconoció a los agresores, quienes resolvieron rápidamente la complicación: le efectuaron dos disparos y uno de ellos ingresó en la nuca del agente, ocasionándole la muerte.

Luego del atraco y asesinato, continuaron con su plan, se apoderaron de unos veinticinco mil pesos que nunca aparecieron y escaparon hacia Bariloche. Al hacerlo superaron varios controles policiales valiéndose para ello de distintas artimañas y sus placas de policías.

Solo 24 horas después, Marifil se suicidó, al verse acorralado, en el baño de la Brigada de Investigaciones de Bariloche, dejando algunos indicios de que estaba involucrado e involucrando a sus “compinches” que poco después fueron detenidos y reconocieron su participación en el hecho, aunque adjudicaron el disparo mortal al fallecido Marifil.

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