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POSTAL DEL DOLOR

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08/12/2024

Pedido por Loan en Bariloche: caminó descalzo y llegó al Centro Cívico de rodillas

El reclamo por el niño correntino desaparecido no consigue el respaldo popular de la comunidad barilochense.
De rodillas: el modo en que Guillermo Veliz mostró su sufrimiento por el niño desaparecido (fotos: Eugenia Neme).
De rodillas: el modo en que Guillermo Veliz mostró su sufrimiento por el niño desaparecido (fotos: Eugenia Neme).

Una especie de vía crucis personal en comunión con el dolor del prójimo, en un recorrido marcado por una fe propia alejada de lo dogmático… Eso es lo que se vivió en Bariloche, a partir de la cruzada emprendida por Guillermo Veliz, en pos de pedir por la aparición de Loan Danilo Peña, el niño de cinco años que fue visto por última vez el 13 de junio en el paraje Algarrobal, de la localidad correntina 9 de Julio.

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Guillermo y su mujer, Marta Lucero, desde agosto, organizaron una marcha por mes hacia el Centro Cívico.

La comunidad barilochense, quizá por la distancia con el lugar donde sucedió el hecho, no se comprometió con la propuesta.

Fueron pocas las personas que los han acompañado en cada caminata.

Este domingo, en el trayecto de diciembre, sólo se acercaron parientes de la pareja.

Guillermo, en noviembre, había caminado descalzo, bajo la lluvia, en una jornada donde el frío arreciaba.

En esta ocasión, volvió a descalzarse en el punto de partida, Moreno y Onelli, pero, además, al estar a una cuadra del Centro Cívico, realizó los cien metros finales de rodillas.

Una manera de expresar el dolor.

La imagen llevaba a pensar en uno de esos cuadros vinculados a lo devocional, aunque, paradójicamente, sin relación con culto alguno.

Simplemente, es el modo en que Guillermo decidió exponer la angustia que lo carcome desde que se enteró de la desaparición del nene correntino.

Su madre, Marta, a punto de cumplir ochenta años, decidió acompañarlo en la marcha y destacó que su hijo siempre ha mostrado gran sensibilidad hacia los más pequeños.

Guillermo, justamente, en algún momento explicó que la situación lo había conmovido hasta el punto de decidir manifestarse, pero también destacó que la primera en convertir el sentimiento en acción fue su esposa, quien, apenas se enteró de la desaparición, optó por cubrir su auto don diversos carteles. En la actualidad, aún se ve una lona en el capot de su vehículo con la inscripción: “No temas, amado Loan, vamos por vos, lloramos tu ausencia”.

“Me movilizó imaginar a una criatura que va a compartir un momento con su familia, y que en ese vínculo familiar, jugando y divirtiéndose, de repente, le sucede algo y desaparece… Tengo hijos y nietos, pensé en el pobre Loan pasando por esa situación y me afectó. Seguro que, para que no gritara, cuando se lo llevaron le taparon la boca, pero la mía no, así que pido y peleo por él”, dijo la mujer antes de iniciar la última marcha.

En cuanto al paso de los meses y la ausencia de datos respecto al paradero del pequeño, la compañera de Guillermo señaló: “Estamos con más angustia, pero con la misma fuerza de siempre, porque nuestra intención es conocer la verdad”.

“Hasta que no sepamos lo que sucedió, estaremos en medio de la nada”, añadió, para luego sostener: “Si le hicieron algo, que paguen quienes tengan que hacerlo”.

Ante la falta de respuesta popular en Bariloche, Marta Lucero apreció: “Yo lo hago por Loan, el que quiere venir, lo hace; el que no, no. Queda en la conciencia de cada uno. Igualmente, creo que, por dentro, el que no se acerca también hace fuerza para encontrarlo”.

Al consultársele por la decisión de Guillermo de marchar descalzo, y el anuncio de que en esta ocasión intentaría ir un tramo de rodillas, la mujer señaló: “Es la forma que tiene de expresar su sentimiento hacia Loan, y yo lo acompaño”.

La piel sobre el asfalto.

Cuando alrededor de las 16.10 se inició la caminata, resultó claro que, una vez más, los barilochenses le habían dado la espalda a la iniciativa.

Pese a todo, Guillermo se sacó sus zapatillas y comenzó el andar junto a su madre, una hermana, un hermano, su cuñada y, claro, su esposa.

Esta vez, la temperatura era agradable, contrariamente al mes anterior, cuando sus pies chapoteaban en el agua de lluvia.

El hombre es paciente oncológico y padece diabetes, por lo que debe tener especial cuidado en no cortarse.

Sin embargo, tal como había indicado antes de marchar, el trecho final lo hizo de rodillas.

Causaba preocupación verlo.

Apenas atravesó las arcadas del Centro Cívico, bajo las cuales el suelo es de una especie de empedrado, su rostro se llenó de lágrimas.

La llegada.

En el camino, hubo personas que mostraron su apoyo con algún aplauso, turistas que preguntaban de qué se trataba el asunto, una niña que le decía a una amiga que el chico cuyo rostro aparecía en las pancartas era “el nene perdido que sale en la tele”, y mucha indiferencia.

“Aunque la gente tenga poca empatía por el caso y no venga, vamos a seguir hasta que sepamos la verdad”, expresó Guillermo.

“El dolor es demasiado fuerte”, manifestó. Luego, mirando el árbol blanco gigante dispuesto en el Centro Cívico, soltó un cuestionamiento como si fuera una súplica deseosa de tener respuesta: “¿Y la Navidad de Loan?”.

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