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CAMPAÑA “¡SI LO VES, AVISANOS!”

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29/11/2024

La comunidad ayuda a "entender mejor” al huillín con la creación de “un mapa colectivo”

La especie emblema del Parque Nacional Nahuel Huapi está en peligro de extinción.
Piden que la comunidad brinde datos sobre los huillines que vean para conseguir mayor información sobre su comportamiento y así cuidarlos (foto de Marcos Hlace, gentileza del Parque Nacional Nahuel Huapi).
Piden que la comunidad brinde datos sobre los huillines que vean para conseguir mayor información sobre su comportamiento y así cuidarlos (foto de Marcos Hlace, gentileza del Parque Nacional Nahuel Huapi).

En el Parque Nacional Nahuel Huapi, por estos días, están haciendo hincapié en la campaña “¡Si lo ves, avisanos!”, en referencia al huillín, la especie emblema del área protegida.

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Así, se solicita a quienes observen uno de estos animales y puedan documentar el encuentro con un video o una fotografía, envíen el material por correo electrónico a [email protected], precisando el lugar donde lo vieron y la fecha.

La doctora en Biología Carla Pozzi explica que el relanzamiento de la campaña en esta época del año tiene un porqué: “A partir de octubre y hasta marzo o abril, las hembras con sus crías tienen un comportamiento expositivo, así que se empiezan a ver mucho más”.

La razón, según indica, radica en que, durante este período, “la madre entrena a las crías”.

En tal sentido, precisa que “siempre se trata de una hembra con dos crías”, porque es la cantidad que tienen en el parto. 

Y, durante esta época, existe cierta “interacción con el ser humano”, ya que se aprecia una actitud juguetona en los huillines.

“Hay relatos que hablan de que, en el río Limay, pasan por debajo de los botes y curiosean”, dice Pozzi, quien coordina el Área Biología de la Conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Igualmente, aclara que, si se tiene la suerte de toparse con huillines, “nunca hay que darles de comer ni acercarse demasiado”, además de “mantener una distancia prudente que permita disfrutar de la observación”.

La bióloga resalta que el huillín “es el emblema del parque porque el lugar alberga la única población de agua dulce de Argentina”.

Existe otro núcleo, pero de agua salada, en Tierra del Fuego.

Entre ambos, se estima que existen unos doscientos cincuenta ejemplares, aunque no es factible precisar cuántos de ellos se encuentran en la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi.

En el pasado, la zona de distribución era mayor. “Había un área histórica, donde se la considera extinta hasta el momento, desde el norte de Neuquén hasta el norte de Santa Cruz, por el agua dulce”, apunta Pozzi.

¿Pero a qué se debe el descenso poblacional de este animal?

La experta cuenta que “hasta 1950 se lo cazó para hacer los tapados de nutria”, porque, justamente, el Lontra provocax, tal su denominación científica, es una nutria.

“En el pasado, estaba de moda usar los cueros de animales para fabricar abrigos. Por suerte, su caza se prohibió”, manifestó.

Tampoco se los persigue de un modo furtivo. “La moda de los abrigos mermó bastante, desde hace ya muchos años, y la gente no los compra”, indica la bióloga al respecto.

Pero, con el tiempo, aparecieron otras problemáticas. “Al comenzar las personas a vivir al lado de las costas, las áreas empezaron a alterarse y fragmentarse, lo que significa un inconveniente grave para el huillín, porque las nutrias viven en el agua y en la tierra”, sostiene Pozzi, quien detalla que, precisamente, “dependen de la calidad del agua, es decir, de que esté limpia, así como también de la calidad de la costa”.

Sobre la situación de las tierras en los márgenes, explica que resulta importante “que tengan vegetación, porque ahí ubican sus descansaderos”.

“Cuando la gente saca vegetación y pone, por ejemplo, plantas exóticas, como rosales, y también coloca sus sillas y reposeras, hace que la especie empiece a perder tramos de costa donde podría ubicar sus descansaderos”, continúa.

En tal sentido, lamenta que “en todo Bariloche la costa está muy alterada”, y señala que "se trata de una problemática que viene desde hace mucho tiempo".

Acciones de monitoreo con cámaras trampa; Carla Pozzi, Lucio Azúa y Luciano Marpegan (foto gentileza de Carla Pozzi).

“El estado de conservación de la especie requiere mucho esfuerzo de monitoreo; trabajamos sobre ello durante todas las semanas”, cuenta Pozzi, quien cumple funciones en el parque desde hace veintiún años.

Oriunda de Buenos Aires, tras permanecer cinco años en Puerto San Julián, Santa Cruz, decidió recalar en Bariloche, donde viven sus tíos. “Soy una venida y quedada”, sonríe. La determinación radicó, en parte, a que añoraba el contacto con la familia, pero también tuvo que ver con el panorama que ofrece la naturaleza, lo paisajístico. “Extrañaba a los árboles altos”, reconoce quien también es experta en los hongos de la región.

El huillín y sus uñas (foto de Guillaume Blanchard, gentileza del Parque Nacional Nahuel Huapi).

En cuanto a la campaña referida a enviar material de registros de huillines, claramente, no es porque sí. En base a la información que se recibe, más los propios registros de Parques, se está elaborando una cartografía centrada en el animal.

Pozzi detalla: “La especie está en un estado crítico. El esfuerzo en el monitoreo y el estudio nos fue llevando a percatarnos de que había muchas personas que, por ejemplo, salían a navegar en los cursos y cuerpos de agua del parque y veían a huillines. Así, pensamos que sería una buena idea empezar a registrar esa información en un mapa colectivo, para ayudar a entender la dinámica de uso del hábitat de la especie, su biología, su ecología, porque existen aspectos que todavía no están estudiados en profundidad y aún no comprendemos bien”.

“Si hay muchas personas que lo comienzan a registrar en diferentes momentos del año, vamos a poder entender mejor a la especie”, asevera.

En tal sentido, resalta que “la gente se entusiasma colaborando con los proyectos de conservación”. 

Pozzi remarca que “la campaña comenzó en 2018”, y cuando llega esta etapa del año desde Parques Nacionales recuerdan la propuesta frente a la comunidad, no sólo de Bariloche, sino también de Villa La Angostura, Villa Traful, Villa Llanquín y Dina Huapi.

“La verdad es que ha dado mucho resultado, recibimos mucho material”, remarca.

Además, recalca que, con este tipo de propuestas, se produce “un intercambio con las personas”, porque “mandan videos, pero también hacen preguntas que tienen que ver con la especie”.

En cuanto a las zonas donde suele verse más huillines, marca “el oeste del lago Nahuel Huapi y el río Limay”, pero advierte que también se lo observa, por ejemplo, en los lagos Espejo y Correntoso, así como (“ocasionalmente”) en “arroyos urbanos, como el Gutiérrez”.

Al respecto, sobre las últimas opciones, aprecia: “Son registros no tan comunes, donde no hay tanta concentración de observaciones, pero nos permiten entender la dinámica de los huillines en el parque”.

La bióloga narra que el huillín “se alimenta principalmente de crustáceos, como la pancora o el langostino de aguas dulces, pero, igualmente, es considerado ‘predador tope’, está arriba de la cadena trófica, lo que quiere decir que no hay nadie que lo cace a él y puede aprovechar toda la cadena trófica. Entonces, principalmente se alimenta de crustáceos y de peces, aunque también puede hacerlo de otras presas”.

Por otra parte, comenta que “en Chile (donde también se distribuyen entre el agua dulce y el ambiente marino) se hicieron estudios donde marcaron huillines, por lo que se sabe que pueden tener hasta diez descansaderos en su territorio; los machos ocupan espacios muy grandes de hasta veintidós kilómetros de costa, y las hembras, de entre seis y nueve”.

En tal sentido, observa que “la especie necesita bastantes kilómetros de costa para desarrollar su ciclo de vida”.

“Van variando los lugares de acuerdo a los niveles de agua, y así logran tener un sistema de descansaderos”, precisa.

En cuanto a la mención al país trasandino, informa: “Estamos trabajando con Chile en algunos pasos binacionales, donde intentamos ver si los huillines pasan o no de Argentina a Chile y viceversa”.

Al respecto, hay que aclarar que, justamente, el huillín solo habita en zonas de Argentina y Chile. “Se trata de la nutria con menor área de distribución en el mundo”, asegura la doctora en biología, acerca de esta especie que, de cabeza a cola, mide un promedio de un metro y veinte centímetros, aunque, según notifica Pozzi, en territorio chileno se encontraron algunos que alargan la longitud en unos veinte centímetros.

Al describirlos, la experta puntualiza que “su coloración es amarronada oscura dorsalmente, y un poco más clara ventralmente” y “puede pesar hasta quince kilos”.

“Tiene muchos bigotes y orejas muy pequeñas”, expone, aclarando que “los bigotes son muy sensoriales, entonces, bajo el agua, sirven como parte de su sistema de localización de presas”.

Además, refiere que “la especie tiene membranas completas en sus patas, que les sirven muchísimo para direccionar el nado”.

“La cola es dorsalmente aplanada, lo que es muy importante, porque con ella propulsan el nado”, especifica, para luego delinear que se trata de una “especie semiacuática, depende del agua y de la tierra, pero es muy buen buceador, puede ir hasta los diez metros de profundidad”.

Más allá del hullín, cabe resaltar que la campaña “¡Si lo ves, avisanos!” también apunta a otros dos animales.

El huemul, otra especie en peligro (foto de Hernán Pastore, gentileza del Parque Nacional Nahuel Huapi).

Por un lado, el huemul, “que también está en peligro de extinción”, advierte Pozzi, y, por otro, el pato de los torrentes, “que, aunque no está en peligro de extinción, es una especie muy elusiva y difícil de observar”, según sintetiza la profesional.

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