Publicidad
 

Dos amantes de la montaña

|
18/11/2024

Subieron al cráter del Caulle y compartieron la experiencia

Diego Meier y Alejo Apochian decidieron ir hacia el origen de la erupción del año 2011.
Diego Meier y Alejo Apochian decidieron ir hacia el origen de la erupción del año 2011.

El complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle quedará grabado por generaciones por la erupción sucedida el 4 de junio de 2011. Ahora dos amantes de la montaña, decidieron hacer una travesía hasta su cráter.

Lee también: ENBHIGA realiza un nuevo encuentro gastronómico y avanza en la capacitación

Diego Meier y Alejo Apochian decidieron ir hacia el origen de aquella erupción y explorar el cráter que se formó en plena montaña, “el Caulle”. Se encuentra en Chile, a unos 50 km de Villa La Angostura. La aventura implicó 3 días de travesía y por la gran cantidad de nieve de esta primavera utilizaron esquíes, que los ayudó a tener una mayor eficacia.

Realizaron un diario de viaje para poder compartir el paso a paso de una experiencia única.

El primer día salió temprano desde Villa La Angostura hacia el cruce a Chile. A pocos kilómetros de pasar la aduana chilena se desviaron hacia el Fundo el Caulle, donde comienza el sendero.

Se registraron en el fondo y solo quedó colocar las pesadas mochilas: equipo y comida para tres días de montaña, además de los esquís y las botas.

El sendero comienza en plena selva valdiviana a unos 350 metros sobre el nivel del mar (msnm) y va subiendo unos 1.000 metros de desnivel, hasta el refugio en el faldeo sur del volcán Puyehue donde termina el bosque de lengas, que fueron muy afectados por una lluvia ácida durante la erupción.

“Nuestra idea era acampar lo más cerca del cráter del Caulle y recorrer menos kilómetros el segundo día pero cuando llegamos al refugio, todo era hermoso: pasto sin nieve, calor de la tarde y la posibilidad de agua para los mates, más arriba implicaba acampar sobre la nieve y derretir para tomar” relataron.

Decidieron acampar en ese paraíso y caminar un poco más al día siguiente. Vivieron un colorido atardecer y se fueron a descansar para enfrentar fortalecidos, la segunda jornada.

Al día siguiente se habían propuesto como objetivo explorar el cráter del Caulle, el que hizo erupción en el 2011. Y para llegar hasta allí, debían recorrer unos 12 kilómetros de ida. Primero, rodear todo el inmenso cráter del volcán Puyehue y luego tomar rumbo norte por unas lomadas hasta la erupción.

“A las 7:30 comenzamos a caminar con los rayos del amanecer, con esquíes en la espalda y grapones en los pies, porque la nieve estaba dura por la helada de la noche. A nuestra espalda un mar de nubes invadía todo el valle central (donde está Osorno y Entre Lagos) e interminables lomos nevados nos esperaban por delante”, contaron.

Desde un mapa es más simple, pero en el terreno es una inmensidad y debían ir tomando decisiones de rumbo constantemente, hasta que desde una cumbre divisaron a lo lejos el campo de lava (escorial) y al fondo el cráter del Caulle.

“Por suerte ya no había que subir y teníamos una larguísima bajada hacia el norte. Reemplazamos los grapones por los esquíes y empezamos a descender. En 10 minutos llegamos al borde del campo de lava.”

Un campo de lava o escorial es el depósito del flujo o colada de lava que salió del cráter en forma líquida y se va derramando, de a poco se va solidificando y enfriando. En el caso del Caulle, la erupción comenzó el 4 de junio del 2011 y fue explosiva, primero generando una gran columna de material semisólido de 12 km de altura en la atmósfera, con el viento se fue desplazando hacia el Sureste, directamente hacia Villa La. Angostura que está a unos 50 km del cráter. Dieciocho días después, el 22 de junio, comenzó a salir del cráter un flujo de lava semi líquida (viscosa), proceso que duró muchos meses hasta llegar a crear un campo de lava (escorial) de unas 700 hectáreas (unas 1.400 canchas de fútbol). ). 

“Con la esquiada habíamos llegado hasta un borde de ese gran campo de lava y lo empezamos a rodear, hasta que en un momento vimos la posibilidad de meternos con los esquíes dentro del escorial, ya que se veía una lengua de nieve. Pensamos que íbamos a ir más directo hacia el cráter que se veía a lo lejos pero luego vimos que fue un gravísimo error”, detallaron. 

Al principio había nieve pero la gran mayoría de las rocas al estar tibias y con fumarolas, se derrite. “Nosotros tuvimos que sacar los esquís y empezar a caminar por las rocas sueltas, pronto nos dimos cuenta que caminar por allí era demencial y peligroso. Rocas de todos los tamaños, angulosas y sueltas. Caerse o resbalarse implicaba mínimo un corte y considerando que estábamos lejos de todo, no era recomendable”.

Se adentraron por más de media hora en el escorial, hasta que decidió desviarse para salir de ese laberinto. Encontraron una pasada que les permitieron salir del campo de lava y de pronto, se encontraron en una gran planicie de nieve, formada por metros y metros de arena volcánica.

“Pero, un brazo del escorial se nos puso en el camino. Teníamos dos opciones, rodearlo (no sabíamos cuánto) o atravesarlo. Parecían ser solo unos cientos de metros de ancho, con un 'caminito' de nieve que, en teoría, nos permitía una pasada”, dijeron. 

Eligieron la segunda opción. Todo iba muy bien, hasta que llegaron a una parte sin nieve, entonces los bloques del Escorial eran más grandes e intimidantes. Solo unos 50 metros muy emocionantes.

“Ya superado el obstáculo, con los esquíes anduvimos unos 15 minutos más y llegamos hasta el borde del cráter del Caulle. Al estar tibio todavía, no había nieve, entonces comenzamos a caminar por ese extraño mundo de cenizas, colores y piedra pómez con fumarolas y olor a azufre. Nos sorprenderá que líquenes y musgos ya estén colonizando este reciente paisaje volcánico”. Subieron unos 100 metros de desnivel hasta llegar al borde del cráter.

Un poco antes del 4 de junio del 2011, los sismógrafos indicaban una gran cantidad de temblores en una zona específica del gran Cordón del Caulle, que son dos largos filos de cerros. A las 15:15, en esa zona de temblores se registra la erupción, con una gran columna de ceniza y piedra pómez que se expandió hasta 12 km de altura y se desplazó hacia el sureste. A los 18 días de la erupción, comienza a salir lava líquida, que duro por casi un año, hasta que se declara el fin de la erupción.

El cráter resultante, que no existía previamente, resultó en una loma de unos 100 metros de altura, con el costado oeste colapsado, por donde fluyó el río de lava.

Volviendo a la travesía. Ya en el borde del cráter, lo fueron bordeando y recorriendo, hasta que el hambre pudo más, habían pasado cuatro horas y media por lo que se decidió a encarar los sándwiches de milanesa que tenían en sus mochilas. “Nos sentamos en un sauna natural de piedras tibias y vapor de una fumarola disfrutando del extraño paisaje lunar rodeado de los Andes. Después vino una tibia siesta, con alarma para no seguir de largo”.

A las 15 horas comenzaron el regreso y estaban a unos 15 kilómetros del refugio por caminos de montaña.

El regreso

"Con los esquís, nos rodeamos por el Este el escorial por una suave e interminable subida de 6 km hasta el pie del cráter del Puyehue" y comenzó a rodearlo. Después de una barrita de cereal decidió ir a la cumbre del Puyehue, ya hacía unas 10 horas que estaban caminando y quizás el shock de azúcar les hizo tomar esa decisión de más acción.

“Ilusos de nosotros, pensamos que la cumbre estaba más cerca, pero no. Cuando nos dimos cuenta, decidimos no ir a la cumbre, aunque sí subir hasta el borde del inmenso e impresionante cráter del Puyehue”, dijeron. 

Ya con poca energía y viento frío, se fueron acercando hasta asomar hacia el pozo de 2,5 km de diámetro y 200 metros de profundidad, con el fondo plano y comparando, eso sería un estadio de unas 450 canchas de fútbol dentro.

Se cree que el volcán Puyehue era similar al volcán Osorno, pero una serie de grandes erupciones hace unos 1.100 años han hecho colapsar la cumbre y formó este gran cráter, como sucedió con el famoso Santa Helena en Estados Unidos en 1.981.

Ahora sí, solo tocaba esquiar hasta el refugio, si es que encontraban nieve suficiente y conexiones entre canales de nieve. Ya que en montaña no hay pistas marcadas y todo es más complejo.

Al tercer día luego de hacer noche en el refugio, debían descender hacia el auto para regresar a sus hogares, agotados pero felices por haber logrado la meta que se habían impuesto.

 

¿Que opinión tenés sobre esta nota?