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05/11/2024

Depredación del ganado: el puma amenaza y el Estado responde con medidas innovadoras

Conocé las nuevas estrategias que buscan frenar esta amenaza en las zonas de producción.
Puma camina por un campo de la Patagonia. Crédito: Web.
Puma camina por un campo de la Patagonia. Crédito: Web.

En las regiones serranas más altas de Río Negro, los pumas y los zorros colorados se han convertido en un desafío crítico para los productores de ganado ovino. La pérdida de animales debido a la depredación afecta directamente a los productores rurales, y la disminución de la cantidad de cabezas de ganado ya es alarmante.

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Desde el Ministerio Económico y Productivo de Río Negro, el subsecretario de Ganadería Ovina y Caprina, Juan Escobar, expresó su preocupación por el avance de estas especies predadoras y detalló las acciones que el Estado está impulsando para reducir los ataques y asegurar la estabilidad en el campo.

"Es un tema bastante complejo y problemático para nosotros. Hoy, uno de los objetivos principales es mitigar la predación y controlar la sarna ovina, especialmente en las zonas más elevadas", explicó Escobar, quien ha estado trabajando junto al sector para desarrollar estrategias que permitan proteger las majadas y sostener la economía rural. La depredación de pumas y zorros se ha intensificado, reduciendo notablemente la cantidad de ovejas en la región, donde las cifras han bajado de dos millones y medio de cabezas ovinas a solo un millón en los últimos años.

Para enfrentar esta amenaza, el Estado ha implementado un abanico de medidas de protección. Una de las principales iniciativas es la introducción de perros guardianes en las majadas. "Estos perros se integran al grupo de ovejas y las protegen, ayudando a reducir la vulnerabilidad ante los depredadores", comentó Escobar, quien destaca que esta es una de las alternativas más efectivas. Además, se están utilizando luces, trampas disuasorias y, en casos de emergencia crítica, caza controlada de las especies depredadoras en las zonas donde los ataques son más recurrentes.

La reducción de cabezas de ganado, especialmente de San Antonio a Bariloche y de El Cuy al paralelo 42, ha puesto en alerta a los productores, quienes ven amenazado no solo su trabajo, sino también su arraigo rural. "El objetivo principal es garantizar el arraigo rural, porque si no, las familias se ven obligadas a emigrar a las ciudades y quedan los campos abandonados", añadió Escobar. Según datos del ministerio, las pérdidas actuales de ganado oscilan en un 20%, una cifra que afecta de forma directa a las economías rurales.

Además de la implementación de perros guardianes, el Estado está promoviendo políticas de financiamiento para que los productores puedan adquirir estos animales protectores. La colaboración entre el sector productivo y el Estado es fundamental para lograr una solución efectiva, sostuvo Escobar. “Este problema lo tenemos que resolver entre todos. Promocionamos el uso de estos perros y propiciamos financiamiento para que los productores puedan comprarlos”, señaló.

La amenaza del puma y el zorro no solo plantea una crisis en términos de pérdidas ganaderas, sino también una amenaza al arraigo rural y la continuidad de las comunidades del campo. Con una serie de medidas en marcha, desde perros guardianes hasta apoyo financiero, el Estado y los productores esperan juntos disminuir los ataques y fortalecer la vida rural.

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