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“ESTO ES TERAPÉUTICO”

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29/10/2024

Uniendo Tramas: un espacio donde lo laboral y lo emocional confluyen

Un entramado humano donde el trabajo y la colaboración van de la mano (fotos: Eugenia Neme).
Un entramado humano donde el trabajo y la colaboración van de la mano (fotos: Eugenia Neme).

Para su vigésima quinta edición, el espacio Uniendo Tramas, que reúne a más de cincuenta diseñadoras y confeccionistas de la ciudad, escogió una estética urbana, con pósters coloridos que recuerdan a esos afiches con los que suelen anunciarse shows populares.

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La idea surgió a partir de la intervención de una foto de Diego Armando Maradona tomada el 22 de junio de 1986 en México, el día del partido contra Inglaterra.

Aquella jornada pasará a la historia por el mejor gol de todos los mundiales, y también por el “otro”, el de la pícara mano de Dios.

Justamente, una fotografía de Diego elevado, estirando su mano izquierda, junto al anuncio del encuentro, sirvió de disparador del leitmotiv para esta ocasión en el  Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas.

Así, letreros en colores estridentes, con o sin imágenes –porque hay muchos sólo con palabras–, se reparten por el lugar, mientras las emprendedoras muestran sus creaciones.

La variedad en la oferta es enorme, y el factor común es la unidad, la certeza de que la salida es colectiva. De esa manera se genera un entramado de almas que desarrollan diversas expresiones vinculadas a la moda y las telas, aunque no siempre en relación a prendas de vestir, porque, por ejemplo, también hay creaciones textiles que tienen que ver con lo lúdico.

Quienes son parte de esta edición coinciden en señalar que se aprecia una merma notable de turismo con respecto a veces anteriores, pero destacan que los barilochenses acuden como si de una cita fija se tratara. Se han transformado en clientes fieles que van en busca de las novedades que los diseñadores de la ciudad presentan en cada oportunidad.

Quienes integran Uniendo Tramas, asimismo, se sienten parte de una familia en la que cada miembro es fundamental para el otro, una estructura donde la colaboración es la piedra sobre la que se erige un “entramado” laboral y emocional.

Esta edición, que se está desarrollando desde el 19 de octubre, finalizará el martes, cuando permanecerá abierta de 10 a 19.

En cualquier caso, siempre es bueno conocer a algunos de los “hilos” humanos que se unen en esta red laboral y vivencial…

 

LA ACTRIZ QUE CREA ROPA

Mercedes “Mecha” Beveraggi cuenta que hace unos quince años se dedicaba al circo callejero, una mezcla de malabares y actuación con la que despuntaba su faceta artística.

“Necesité empezar a solucionar cuestiones de vestuario, para mí y también para amigos, y me encantó hacerlo”, señala.

En definitiva, ese tratar de encontrar el modo de resolver inconvenientes de vestimenta para presentarse ante un público ocasional delineó su futuro. Porque Mecha halló así un sendero a seguir.

Surgieron largas temporadas invernales en Buenos Aires, donde, por un lado, trabajaba en fábricas textiles que elaboraban ropa para marcas de renombre, y, por otra parte, tomaba diversos cursos en los que se adentraba en los secretos del diseño.

Al regreso de sus travesías en la ciudad de la furia, ya de vuelta instalada por completo en Bariloche, localidad en la que nació, surgió Serena Mecha, un emprendimiento propio, en el que es factótum total de las prendas, ya que se encarga del diseño, el corte, la confección e incluso la comercialización.

La denominación de su proyecto se vincula, claramente, a cómo la llaman sus conocidos, pero también al barrio de Bariloche en el que creció, su lugar en el mundo, o sea, Bahía Serena.

“Es ropa para disfrutar de la playa y de la montaña; también, para estar arreglada”, aprecia, para definir sus productos: jardineros, remeras, polleras, tops… “Ahora estamos con todo lo que es verano; en invierno, por ejemplo, también hago enteritos, pero con peluche”, dice, a la vez que detalla que, por la época del año, en este momento, como materia prima suele utilizar bambula o fibrana, además de lycra para prendas más deportivas.

En general, suele vender lo que realiza a través de las redes sociales, pero también mediante el “boca en boca”, en especial porque lleva a cabo labores por encargo, según los deseos de los clientes.

Se incorporó a Uniendo Tramas en 2019. “El grupo es muy hermoso, se trata de un aprendizaje, de compartir; es un refugio donde nos entendemos, un lugar de comprensión y contención. Principalmente, es un espacio de crecimiento. Prácticamente, pasamos por las mismas cosas; al poder compartir las problemáticas que una tiene –o las soluciones–, te fortalecés”, reflexiona.

A todo esto, ¿dónde quedó la actriz? Mecha sonríe y cuenta que, aunque ya no es algo que ocupe la mayor cantidad de su tiempo, de vez en cuando sigue despuntando el vicio con amigos, a manera de hobby.

 

DE LA MANO DE LAS PEPONAS

Norma “Normi” Nicolás dice: “Desde chica que hago este tipo de cosas”.

Y con “este tipo de cosas”, la mujer se refiere a juguetes. En especial, muñecas y muñecos, e indumentaria para cambiarlos.

El “clásico” de la casa –su proyecto se llama Ideas Normi– está dado por las peponas.

Norma siempre fue autodidacta.

De niña, utilizaba cartón, nailon, papel o cualquier elemento que tuviera a mano, dibujaba y cortaba.

Luego fue haciendo creaciones para regalarles a las sobrinas, y después a sus propios hijos.

“Y sigo haciendo lo mismo. Agarro un pedazo de tela y digo: ‘De acá va a salir tal cosa’… ¡Y sale!”, expresa.

Más allá de los juguetes, Norma realiza diversas labores en costura.

Recuerda que, justamente, hace ya varios años, estaba cosiendo fundas de almohada para un hotel cuando una vecina golpeó su puerta para contarle que la había anotado en un proyecto para poder vender sus productos junto a otras emprendedoras. Era, claro, Uniendo Tramas, cuando recién se estaba formando.

La mujer destaca los talleres que las integrantes del colectivo van emprendiendo, impulsados por la municipalidad, donde, por ejemplo, se enseña sublimación textil, para realizar estampados, y también diversos modos de bordar, entre muchas otras cosas.

“Yo hago todo en miniatura”, ríe, y señala el tamaño de sus muñecas.

En cuanto al significado que toma para ella Uniendo Tramas, señala: “Es un lugar para compartir y conocernos, aprender un montón de cosas; una crece”.

Norma, además, es parte de Ronda, el espacio dedicado a emprendimientos creativos para la infancia.

 

INDUMENTARIA PARA ALTA MONTAÑA

Roxana Gallegos realiza indumentaria deportiva orientada a la montaña. “En un principio, el emprendimiento se llamaba Roxy creaciones, cuando apuntaba a una línea hogar y algo de prendas infantiles, pero cuando empecé a hacer ropa deportiva, cambié el nombre, porque el anterior no combinaba con estas producciones”, cuenta.

¿Y cómo se llama el proyecto en la actualidad? “Vultur, como la denominación científica del cóndor”, explica.

Roxana, para inspirarse, observa lo que hacen las mejores marcas dedicadas el tema. “Yo les doy una ‘vuelta de tuerca’, mejoro las cosas, sumándoles algo”, advierte.

A modo de ejemplo, señala una polaina de alta montaña, forrada por dentro, a la que ella le añadió un alambre ajustable para debajo del talón.

Asimismo, muestra un chaleco de running y recalca que los diseña con más bolsillos que los que suelen presentar las firmas clásicas, incluyendo uno con cierre, para que al corredor, en su andar, no se le pierdan elementos pequeños (como puede ser una tarjeta de identificación).

“Voy buscando innovaciones a los productos que el deportista necesita, para que le resulten útiles”, indica.

Roxana empezó en el estilo en el que ahora se especializa haciendo cuellitos para alta montaña y luego siguió con camperas. Después, a partir de los pedidos que le hacía la gente, fue trabajando sobre elementos cada vez más específicos.

“Incluso, en base a eso, yo también empecé a recorrer la montaña. Soy nacida y criada en Bariloche, pero había un montón de sitios que desconocía. Los clientes me decían: ‘¿Conocés tal lugar?’. Y yo no tenía idea… Ahora estoy asociada a un grupo de montaña que se llama Auka Mahuida”, cuenta.

Justamente, dentro de esa agrupación, va descubriendo innovaciones para sus creaciones, pensando sobre todo en el factor ergonómico, es decir, una comodidad que impida complicaciones al usuario.

“En general, utilizo telas técnicas –rígidas, como las de camperas– y, dependiendo del producto, lycras de secado rápido y varias con protección UV”, explica Roxana, quien está en Uniendo Tramas desde el inicio del colectivo creativo.

 

EN EL NOMBRE DEL NIETO

Sandra Llorens posee un emprendimiento de gorros denominado Chesco, que es el diminutivo del nombre de su nieto, Franchesco.

Ella vivía en San Juan, de donde es oriunda, pero vino a Bariloche a visitar al pequeño y se quedó.

Está instalada en la ciudad desde enero de este año.

“Mi hija se casó con un barilochense”, cuenta.

El hecho de que la chica se fuera de su lado, en principio, le resultó algo traumático.

Le sugirieron que, a modo de terapia, hiciera un taller de confección. “Fui y me sirvió, por lo que luego yo ayudé a otras personas”, expone.

En San Juan, Sandra era bibliotecaria y colaboraba en un centro de contención para población vulnerable.

Una vez en Bariloche, en principio, hacía ropa para su nieto. Luego se percató de que ahí podía existir una salida laboral a desarrollar en esta parte de la Patagonia.

Con el transcurrir de los meses, se centró sólo en los gorros, aunque con muchas variedades.

Trabaja con pieles sintéticas y otros materiales, como polar soft.

Las brasileras adoran sus creaciones “peluditas”. En ese caso, no sólo gorros, también vinchas gruesas que cubren gran parte de la cabeza.

En cuanto a la adaptación al sur, Sandra manifiesta: “San Juan no tiene tanto movimiento como Bariloche. Lo que más me llamó la atención acá es que hay mucho vidrio, no se ven rejas. En cambio, allá se vive enrejado, porque existe mucha inseguridad”.

Al referirse al clima, sonríe: “Venía de cuarenta y cinco grados, pero acá pasé bien el invierno”.

“Me gusta la oportunidad que les dan a las personas creativas, y el trabajo colaborativo, porque vendemos lo que hacen todos, no sólo lo que fabrica cada uno. Es muy lindo, nos ayudamos entre todos”, remarca, a la hora de valorizar el espacio generado por Uniendo Tramas.

“También nos ayudamos desde lo emocional. Más que nada, esto es terapéutico”, concluye.

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