Publicidad
 

29 AÑOS DE UN HECHO HISTÓRICO

|
08/10/2024

Abrazo al Limay: cuando una nota en El Cordillerano movilizó a la defensa ambiental

Abrazo al Limay: cuando una nota en El Cordillerano movilizó a la defensa ambiental
Abrazo al Limay: cuando una nota en El Cordillerano movilizó a la defensa ambiental

Sueña mi blanco río,
sueña y corre veloz,
que escucho en tu voz, como si trajeras
de la cordillera, murmullos de amor.

Dulce Limay (Hermanos Berbel).

 

Hace veintinueve años, el 8 de octubre de 1995, se produjo en la región una acción de defensa ambiental que pasó a la historia como el Abrazo al Limay.

Lee también: Alejandro Beletzky, el hombre que denunció el proyecto que terminó en el Abrazo al Limay

“La Fundación Huala se opone a la represa de la Segunda Angostura”, decía un titular del diario El Cordillerano, el jueves 5 de enero de aquel año.

Tapa del diario El Cordillerano del 5 de enero de 1995.

En ese momento, el medio tenía poco más de un mes de vida (cabe recordar que estamos próximos al aniversario redondo: ¡treinta velitas en la torta!)

La nota anunciada en la portada se basaba en el testimonio del ecologista Alejandro Beletzky, quien, por aquel entonces, tenía un programa radial de corte medioambiental y, al enterarse de la intención de construir la represa Segunda Angostura, había comenzado a instalar el tema entre sus oyentes.

“Hubiera tenido un efecto feroz”, dijo tiempo después Beletzky, al resaltar la importancia de frenar el proyecto.

Alejandro Beletzky, el hombre que comenzó a plantear el tema (foto: Matías Garay).

¿Pero cómo se llegó a la interrupción de aquella empresa? Sucede que El Cordillerano metió la cola… Aquel diario con el testimonio de Beletzky llegó a manos de José “Pepe” Gamez, un vecino de Dina Huapi que, al leer el artículo, sintió escalofríos. Casi tres años antes se había mudado a una propiedad que, poco después, frente a una serie de lluvias fuertes, quedó como si estuviera situada en un pantano. Justamente, desde el diario se advertía que, con la futura represa, era posible que se produjera una inundación (luego se confirmaría que, en realidad, si se hacía aquella obra, sería a la inversa, los niveles de agua quizá bajarían; igualmente, el costo sobre el medioambiente, de haberse construido, hubiese sido altísimo).

Tanto se inquietó Gamez que convocó a varios vecinos y comenzaron a producirse reuniones para analizar la situación.

Pepe Gamez y la portada del diario que lo llevó a movilizarse (foto: Facundo Pardo).

Si bien en uno de esos encuentros, a partir de una copia de la síntesis del proyecto, un geólogo advirtió que el rango de operación nunca llegaría a los niveles máximos, sino que, por el contrario, los evitaría, la mayoría concordó en que la obra sería una perturbación para el ecosistema. “Desde lo ecológico, hay una circunvalación del lago que tiene determinada actividad, con los huillines y las aves. Todo el ambiente está adecuado a un pulso de máximas y de mínimas, que, si se modifican, cambian la dinámica que, históricamente, después de la glaciación, se formó”, ha explicado al respecto Beletzky, añadiendo: "Una represa en ese lugar modificaría toda la cuenca del Parque Nacional Nahuel Huapi”.

Es cierto que algunos, al saber que probablemente no se propiciarían inundaciones, se desmovilizaron, pero el núcleo que registró el problema en primer término siguió con la intención de oponerse al emprendimiento. De esa forma, se organizaron comisiones y se plantearon diversas estrategias.

El objetivo siempre fue defender el ecosistema (foto: Matías Garay).

Los docentes jugaron un papel importante, porque comenzaron a hablarles a los alumnos acerca de la temática, lo que devino en que los chicos, luego, llevaran la inquietud a sus hogares.

Asimismo, nacieron las llamadas “oleadas del Nahuel Huapi”: los niños, en las entidades educativas, escribían cartas dirigidas a periodistas reconocidos de Buenos Aires. La intención, para ese entonces, era causar que el tema trascendiera a nivel nacional.

Debe recordarse que a fines de 1991, en el marco de la política privatizadora llevada adelante por el menemismo, una ley había permitido que las represas se vendieran a capitales extranjeros. Segunda Angostura, si bien hubiese sido generadora de poca producción en relación a otras de Argentina, tendría la llave reguladora de un embalse enorme, con lo cual, la ganancia para las empresas agua abajo podía ser enorme.

La movilización de la gente fue lo que impidió que se avanzara por ese camino.

Una imagen del 8 de octubre de 1995.

El pueblo se unió masivamente tras el objetivo de defender el ambiente, a pesar de que los tiempos, en lo que hace a la forma de comunicarse, eran muy distintos a lo que se ve en la actualidad. Es decir, Internet no se usaba para difundir convocatorias y los celulares no eran de uso corriente. Pero el llamado a un encuentro a la orilla del río desembocó en un hecho histórico. Se calcula que alrededor de cinco mil personas formaron parte, aquel 8 de octubre, del Abrazo al Limay. Y hay que tener en cuenta que la población en la zona era cuantiosamente menor a la actual.

Desde el agua también se reclamó para que la represa no se hiciera.

“A los niños, a los jóvenes, quiero decirles que hoy nos toca a todos luchar por la vida del río. Mañana, cuando nosotros no estemos, ustedes deberán convocar a los niños y a los jóvenes, para oponerse con toda su fuerza a la destrucción. Les pedimos que no lo olviden jamás. De ustedes depende”, dijo Gamez aquella vez, en un panorama que incluía aeroplanos que surcaban el cielo y kayaks en las aguas. Edgardo Lanfré, en tanto, le puso fondo sonoro a la jornada con Dulce Limay.

Lanfré, con el Limay de fondo (foto: Matías Garay).

El Abrazo al Limay actuó como punto de inflexión y propició que, al poco tiempo, algunos impulsores de la acción viajaran a Buenos Aires acompañados por quien era intendente electo de Bariloche, César Miguel, y el diputado Miguel Ángel Pichetto, para reunirse con María Julia Alsogaray, secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de ese momento. “Nos dijo que esa obra nunca se iba a hacer en un gobierno democrático, y que mandaría en el acto una carta para que archivaran el proyecto”, recordó Gamez. Pero, más allá de eso, estaba claro que el impedimento para la realización de la represa fue aquel acto popular.

“Cada vez que llega el 8 de octubre significa la enorme alegría de no habernos rendidos ante una estructura muy fuerte que pretendía avanzar sobre nuestros bienes naturales con una impunidad asombrosa”, dijo Alejandro Beletzky, cuyo testimonio en El Cordillerano, de alguna manera, abrió las puertas para que la población tomara conocimiento en relación a la pretensión de lo que muchos consideraron una embestida contra el medioambiente.

Dulce Limay (foto: Matías Garay).

Este año, como muestra de que la concientización por la cuestión sigue su marcha, y mientras se impulsa que la temática vinculada al Abrazo sea parte del plan de estudios en la provincia, alumnos de la Escuela Primaria N° 312 de Dina Huapi, durante un acto conmemorativo, portaron una pancarta con la frase: “Limay, te protegeremos siempre”.

 

Llora la cordillera,
blanca como una novia,
que en tu trayectoria, perlas del rocío,
ay, mi blanco río, llora por tu gloria

             Dulce Limay (Hermanos Berbel).

¿Que opinión tenés sobre esta nota?