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RUMBO A LAS PRELIMINARES DEL MUNDIAL DEL 2x4

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22/07/2024

Carlos Roch, alma inquieta: de casco azul a bailarín de tango

Carlos Roch, alma inquieta: de casco azul a bailarín de tango
Carlos Roch, alma inquieta: de casco azul a bailarín de tango

Como casco azul, Carlos Roch, en su momento, fue destinado a misiones de paz en los Balcanes y en Chipre.

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Ahora, retirado, se encuentra a punto de emprender otro viaje, ya no con uniforme militar, sino vestido a lo tanguero.

Sucede que con Marcela, su esposa, están por partir, desde Bariloche, a Puerto Madryn, para participar el 26, 27 y 28 de este mes de las preliminares del Mundial de Tango, certamen que más adelante se desarrollará en Buenos Aires.

Pasión por el 2x4.

Marcela y Carlos son pareja desde hace cuarenta y dos años.

Ella siempre había sentido deseos de pararse en una pista de tango, y hace un año y medio, con Carlos ya “jubilado” de la actividad militar, se animaron a probar académicamente con el baile.

Así, comenzaron con la profesora Loli Oviedo, y luego continuaron con diversas capacitaciones y seminarios.

Carlos, entre sus orquestas preferidas, cita algunas históricas, como las de Osvaldo Pugliese, Juan D’Arienzo y Carlos Di Sarli; a nivel local, resalta a La Forfai y Patagonia Tango.

Y como claramente también disfruta del tango cantado, a la hora de nombrar artistas, entre sus predilectos menciona a Jorge Falcón, Julio Sosa y Roberto Goyeneche.

En Puerto Madryn, Marcela y Carlos participarán de la categoría sénior (no oficial), en tango, milonga y vals.

Marcela y Carlos: pareja en la pista de baile y en la vida real.

Cabe resaltar que Roch es lo que suele llamarse un alma inquieta, porque incluso en el ámbito militar navegó en diversas aguas.

Por ejemplo, mientras estuvo en la Escuela Militar de Montaña “Tte. Gral. Juan Domingo Perón”, más allá de realizar varias funciones (fue encargado de prensa, estuvo en el museo del lugar y asistió a quien estaba al frente de la entidad, entre otras cosas), durante la última etapa, coincidiendo con la pandemia, se volcó a interiorizarse en la conservación del patrimonio histórico, por lo que se capacitó en restauración.

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Así, en la institución militar de Bariloche “rejuveneció” bustos, cañones, figuras y vehículos que forman parten del ornamento visual del sitio.

Carlos, cuando estaba en la Escuela Militar de Montaña, en su faceta de restaurador (foto: Facundo Pardo).

Por otra parte, resulta obvio que le gusta la música, dado que la actualidad lo encuentra sacándole lustre a las pistas de baile, pero, además, suele despuntar “el vicio” con un saxo.

Y, como es un “bicipecador”, tal como se denominan jocosamente quienes suelen pedalear por la estepa en una especie de cofradía sobre dos ruedas, en algún que otro encuentro supo llevar el instrumento para brindar un fondo musical. 

Incluso, el 20 de junio del año pasado, al pie al pie del cerro Villegas, cuando varios vecinos –incluidos los “ciclistas pecadores”– hicieron un acto simbólico que incluyó el izamiento de la bandera, Carlos se encargó de brindar la música para entonar el Himno Nacional Argentino.

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Como se ve, Roch es como una matrioshka o mamushka, una de esas muñecas rusas que al abrirla esconde otra en su interior, y luego otra y otra y otra… Al sumergirnos en él, encontramos, cada vez, un nuevo Carlos.

En esta ocasión, le toca el turno al bailarín de tango. 

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