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GRAN CONVOCATORIA EN UN TALLER DE LIBROS ILUSTRADOS

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22/07/2024

Cuando los más pequeños convierten una librería en un espacio mágico y esperanzador

Cuando los más pequeños convierten una librería en un espacio mágico y esperanzador
Cuando los más pequeños convierten una librería en un espacio mágico y esperanzador

Ver una librería repleta no deja de ser un signo de esperanza.

Y si la mayoría de los presentes son niños, el asunto mejora aún más. Incluso se puede llegar a imaginar que el futuro no está perdido…

Es cierto que, luego, al chocar con la realidad, el augurio tiende a desvanecerse, pero si se blinda ese momento, para que no sea sólo un instante efímero, quizá podamos continuar con un pensamiento positivo.

Todo esto viene a cuenta de que Jó Rivadulla brindó un taller de ilustración de libros en el local que Yenny inauguró recientemente en Bariloche, ubicado en San Martín 189.

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Si bien el escritor e ilustrador se especializa en obras dirigidas al público infantil, la convocatoria no se limitó a una edad en especial. Es decir, los adultos también podían ser de la partida, y varios lo fueron, pero, claramente, preponderaron los pequeños.

La actividad consistió en que Jó leía el texto de su libro Lo que pasó anoche, pero sin mostrarles a los presentes las imágenes. Entonces, página a página, con un tiempo estipulado por un reloj de arena, los asistentes delineaban, en pequeñas maquetas que el autor les entregó, lo que las palabras les hacían imaginar.

De esa manera, todos se llevaron a sus casas sus propias obras ilustradas.

Cabe resaltar que, durante la lectura, Jó les transmitía consejos, por ejemplo, tendientes a cuestiones referidas a la composición (cómo distribuir los dibujos en la hoja), cambios de tamaño de las ilustraciones (para que resulte “ágil” a la vista), variaciones en los fondos (escenarios claros y oscuros), dónde ubicar una línea de horizonte… En definitiva, tratar de buscar un equilibrio que convierta al libro tentador desde lo visual.

Placer lúdico en una librería.

“La sensación fue espectacular”, destacó Jó, quien reconoció que “no esperaba esa cantidad de gente”.

“Había preparado unos libritos en blanco para que dibujaran, y creía que llevaba cantidad de sobra, pero, lamentablemente, me quedé corto, y a algunos les tuve que dar hojas sueltas”, contó.

Así, reflejó: “Me llamó la atención, más allá de la cantidad de niños, el entusiasmo que pusieron en las actividades”.

“Era un taller pensado para todas las edades, así que imaginaba que tal vez los más pequeños iban a hacer algunos dibujos y después quizá se aburrirían y pasarían a otra cosa, pero todos estuvieron entusiasmados y cada cual terminó con su propio libro completamente ilustrado… Fue una gran alegría”, resaltó Jó, para luego desear: “¡Ojalá que, de ahí, salgan muchos autores y autoras!”.

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