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ENTREVISTA A NÉSTOR RAMLJAK

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14/06/2024

Antes de actuar en Bariloche el cantante de Nonpalidece habla de reggae, marihuana y rastafarismo

Antes de actuar en Bariloche el cantante de Nonpalidece habla de reggae, marihuana y rastafarismo
Antes de actuar en Bariloche el cantante de Nonpalidece habla de reggae, marihuana y rastafarismo

El 6 de julio Nonpalidece tocará en Bariloche.

La cita reggae es en el Gimnasio María Auxiliadora, ubicado en Beschtedt 647 (las entradas se consiguen en https://laticketera.ar/).

En una sala de ensayo distante más de mil quinientos kilómetros de la ciudad, el cantante de la banda, Néstor Ramljak, recuerda un viaje baustismal del grupo al sur y cuenta: “La primera vez que giramos fuimos en 1999 a la Patagonia, para tocar en la Fiesta Nacional del Lúpulo, en El Bolsón”.

“Teníamos poca experiencia, pero nos divertimos… Pasaron cosas”, ríe.

Ocupaban el último lugar en la grilla. Creyendo que, como suele suceder con quienes se presentan al final de un festival, se trataba del mejor espacio, se sentían contentos. “El sitio estaba lleno de gente, pero a la hora que nosotros tocamos apenas quedaban algunos artesanos”, rememora entre risas.

“Volver al sur es muy importante, lo tomamos con mucha responsabilidad, más en estos tiempos, donde económicamente todo es más complejo”, señala.

En tal sentido, indica que emprender una gira en este momento es un desafío.

Igualmente, aclara que, más allá de los pesares económicos que se viven en la actualidad, “la gente sigue eligiendo ir a recitales como una manera de estar bien”.

“Por ahí van a menos cantidad que antes, quizá no salen todos los fines de semana, pero, para las personas que consumen música en vivo, se trata de algo más que ver a una banda que les gusta; es encontrarse con amigos, organizar una previa, los momentos que pasás con quienes elegiste ir a ver un show…”, expresa.

Así, habla de los conciertos como espacios “donde se puede dejar de tener contacto con la realidad cruda que quizá se presenta afuera”.

“Incluso si como país estuviéramos maravillosamente bien, el ser humano siempre atraviesa situaciones que en los recitales logra aliviar, porque proyecta ahí una salida”, reflexiona. Y algo del tema sabe. Nonpalidece cumplirá en septiembre veintiocho años de su primer concierto.

El cantante define al grupo como “una banda autogestiva, independiente”, y destaca que “la formación que grabó el primer disco es la misma que grabó el último”.

En ese punto, hay que decir que el registro musical de la más reciente producción, "Hecho en Jamaica", se llevó a cabo, precisamente, en aquella isla, cuna del reggae.

¿Pero cómo fue el camino que llevó a Néstor al mundo de las canciones y a poder grabar en lo que, para él, es algo así como tierra santa?

“Mi padre escuchaba mucha música a través de vinilos, e incluso tenía algunos discos de pasta”, narra, para luego puntualizar que, por el gusto paterno, lo que se oía en el hogar era “mucho tango”.

Pero, a la vez, por otro lado, le llegaban cosas diferentes: “Tengo tres hermanos varones –yo soy el menor– y uno de ellos contaba con una gran colección de vinilos, algunos de los cuales ahora los tengo conmigo. Ahí aparecían The Police, Dire Straits, AC/DC, Genesis…”.

Y para plantear cómo eran los tiempos de su niñez, el vocalista, que ahora anda por los cincuenta, bromea y se ataja: “Voy a sonar como el abuelo de Los Simpsons”, y enseguida prosigue: “Pero ‘en mi época’, para un nene, la televisión era bastante aburrida en comparación con lo que es hoy, entonces jugábamos mucho, pasábamos tiempo fuera de la casa y también se escuchaba música. Por ejemplo, mi viejo ponía sus discos… Y para un niño, lo de colocar el vinilo implica una situación que resulta muy atractiva… Sacarlo del sobre, ubicarlo, mover el brazo con la púa para que después se apoye sin que haga ruido… A los nueve o diez años, que es de cuando tengo recuerdos de empezar a poner música por motu proprio, aquello era un poco como un juego”.

“Mis hermanos tuvieron también acercamientos a instrumentos, por lo que en mi casa había una guitarra, un bajo, una batería…”, relata, y suma: “Además, tenía compañeros del colegio que estudiaban guitarra en el conservatorio. Es decir, había un grupo social y familiar donde la música estaba presente”.

El cantante señala que “el reggae apareció ya saliendo de la adolescencia, alrededor de los dieciocho o veinte años”.

“Empezaba a salir más seguido, y en los lugares a los que iba, en algún instante de la noche, sonaba Bob Marley o UB40, algo de Eddy Grant, Sumo… Y, en determinado momento, ese tipo de música me empezó a llamar la atención, sobre todo Marley”, explica.

“Era muy loco, porque en esos tiempos la información había que conseguirla, cosa que remarco porque existía un contexto que es importante entender. No estaba todo a un click de distancia, y eso generaba cierto sabor a aventura… Tratar de conseguir un disco, un libro, una traducción… Si conocías a alguien que sabía inglés, le pedías si podía poner la oreja en alguna canción, para saber qué decía”, recuerda.

Néstor nació en el sur del Gran Buenos Aires, puntualmente en Lomas de Zamora, pero cuando era chico, a partir de una propuesta laboral que le hicieron a su padre, la familia se mudó a General Pacheco, partido de Tigre.

Y fue en una sala de ensayo de Tigre donde comenzó a juntarse con Facundo Cimas, bajista de Nonpalidece. El cantante manifiesta: “Se trataba de entender la comunicación, ensamblarse, porque por ahí en tu casa tocabas y estaba más o menos bien, pero después te juntabas con tres o cuatro y quizá sonaba mal… Con el reggae se generó una chispa por descubrir y abordar el género”.

Y vaya si consiguieron comprenderse desde lo musical. El grupo, que nació en 1996, vive una actualidad inmejorable. A la espera de que se conozca la totalidad del nuevo disco (todavía no saben si saldrá en formato físico o solo digital), los integrantes del grupo disfrutan de la difusión de los cortes que ya se presentaron: Reggae en el universo, junto a Mykal Rose; Mr. Muzic, con David Cairol; En el aire, donde se sumó No te va gustar; Mi fortaleza, con Alborosie; y Love song, canción en la que, además del saxofonista jamaiquino Dean Fraser, aparecen Fabiana Cantilo y Fito Páez.

“Cuando grabamos en Jamaica, la idea no era hacer un disco de colaboraciones, pero acá se fueron sumando invitados, y un día nos dimos cuenta de que estábamos en el estudio con Fabiana Cantilo y Fito Páez”, detalla, y adelanta que todavía falta que se sumen más músicos al listado final.

En cuanto a Cantilo y Páez, así describe la jornada en que arribaron para añadir sus partes: “Ese día estábamos todos los de la banda. Llegaron, se abrazaron, bromearon y escuchamos la canción un par de veces. Fito hizo unas anotaciones y se metió en el estudio, con mucho oficio. Ella, en tanto, es una reina con una personalidad avasalladora y hermosa. Para nosotros, era como si estuviéramos mirando una serie en vivo y en directo”.

Grabar junto a músicos de ese calibre y popularidad ha sido una de las satisfacciones vinculadas a "Hecho en Jamaica"…

–Cuando fueron a grabar el disco a la isla, ¿fue tu primer viaje a aquel país?

–Sí

–¿Qué sentiste?

–Emoción. Estuvimos en tres estudios legendarios, donde se grabó la historia del reggae.

–¿Qué significa la marihuana para vos?

–Medicina. Siempre me tomé el tema con esa filosofía. Es algo que me enseñó el reggae y el rastafarismo. De hecho, el querer aprender este género y comenzar a prestarle mayor atención se vincula con haber descubierto los beneficios de la planta. Cuando éramos más jóvenes, obviamente, tenía un costado recreativo, pero siempre relacionado con lo que hacíamos, porque, por ejemplo, fumábamos cuando nos juntábamos para ensayar. Es decir, se trataba de una asociación entre lo que la planta genera y el ritual de juntarnos. En la actualidad, eso sigue pasando, pero con mucha más información; antes, todo era muy clandestino. 

–¿Te considerás rastafari?

–En la medida en que el término apunta a una persona que busca tener un conocimiento personal, para generar un ámbito de conciencia, de respeto por la naturaleza, teniendo en cuenta que debemos ser solidarios, con una conexión con nuestros hermanos y hermanas, sí, en ese sentido me considero un rastafari. Después, hay un costado que tiene que ver con interpretaciones bíblicas y en un momento la cuestión se pone filosófica. No soy un erudito, pero es interesante analizar la situación en la que nace todo y, por ejemplo, ver quién era Haile Selassie (el último emperador de Etiopía, que para el movimiento rastafari fue algo así como un dios encarnado, el redentor que señalaba una profecía). En el momento de “explosión” del reggae y el rastafarismo, la isla estaba padeciendo un tiempo de violencia social, con una gran crisis y una hambruna galopante… Siempre me llamó la atención que, en ese contexto, se hayan compuesto canciones con esa lírica y una capacidad poética de descripción. También es cierto que el rastafarismo tiene una concepción que puede ser considerada machista, en cuanto a cierta interpretación que hacen los más ortodoxos. Yo no comulgo con todo, pero tampoco necesito ser un rasta hecho y derecho para poder tocar reggae. Lo que preciso es intentar tener el corazón limpio y, a través de mi música, hablar de cosas que me ayudaron y que quizá puedan inspirar a otros.

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