UN DOMINGO DISTINTO

| 20/05/2024

Feria en Antu Ruca: dar y recibir ayuda

Feria en Antu Ruca: dar y recibir ayuda
Fotos: Facundo Pardo.
Fotos: Facundo Pardo.

El domingo al mediodía, al caminar por la calle Anasagasti y llegar a la intersección con Otto Goedecke, se podían ver carteles que anunciaban que era una jornada especial para la escuela Antu Ruca.

Porque, más allá de tratarse de un día en que generalmente las puertas del establecimiento se encuentran cerradas, en esta ocasión estaban abiertas de par en par.

Como avisaban los letreros, había una feria.

La idea partió de quienes conforman la Asociación Antu Ruca, de la que depende en gran parte la escuela.

Cabe recordar que el lugar es lo que se define como “de gestión social”.

 

Esa modalidad, precisamente, coloca al sitio en una posición poco habitual. Es público, pero no estatal, por lo cual muchos de los gastos corren por cuenta de la Asociación, conformada mayormente por los propios docentes.

En un colegio privado, los ingresos provienen de las cuotas; en uno estatal, es el Estado el que se encarga del mantenimiento. En el caso de Antu Ruca, si bien desde el Consejo de Educación se otorgan distintas ayudas y, además, se abonan los sueldos del cuerpo docente, bastante de lo que se lleva adelante tiene que ver con la imaginación de maestros y profesores.

Y, esta vez, lo que se les ocurrió fue brindar un espacio para que quien lo deseara pudiera poner un puesto como si se tratara de una clásica feria americana.

Pero hay que aclarar que, en realidad, los integrantes de la Asociación pensaron más en el prójimo que en ellos mismos.

Porque es cierto que quienes deseaban instalarse con sus productos pagaban un bono contribución, en pos de ayudar a la entidad, pero el valor era casi simbólico (dos mil pesos).

Los feriantes, en tanto, que en una proporción alta eran familiares de la comunidad educativa Antu Ruca, podían obtener una ganancia en momentos de estrechez económica.

Y la idea fue un éxito en todo sentido.

Por un lado, no quedó ni un espacio libre en el salón dispuesto para la feria. Cada rincón estaba ocupado por alguien que mostraba lo que ofrecía. Desde ollas a ropa, pasando por accesorios para celulares, aros, collares, juguetes, diversas artesanías, platos de comida, aceites y cremas corporales naturales, entre otras muchas cosas. Y los chicos de quinto año de secundario, que desean poder cumplir con el sueño de irse de viaje de egresados, tuvieron a su cargo el sector destinado a comedor, a precios más que económicos (bebidas que partían de los doscientos pesos, y productos dulces y salados desde los trescientos).

Por otra parte, cuando se señala que los resultados fueron positivos es porque mucha gente acudió a la feria para comprar.

Eso, justamente, fue lo que más festejaron en la Asociación Antu Ruca. Su presidente, Fernando Della Corte, que enseña Física en la institución, explicó: “La intención fue conseguir un poco de ayuda para la escuela, pero, sobre todo, para las familias”.

“Se nota la necesidad, así que nos pareció bueno idear algo así”, agregó.

En definitiva, la feria no fue más que una muestra del perfil solidario que reina en Antu Ruca, algo por lo cual la institución siempre ha destacado.

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