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HARLEY DAVIDSON

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26/02/2024

Encuentro en Bariloche, vínculo con el cine y el rock… y el recuerdo de Pappo

Encuentro en Bariloche, vínculo con el cine y el rock… y el recuerdo de Pappo
Encuentro en Bariloche, vínculo con el cine y el rock… y el recuerdo de Pappo

Bariloche fue sede de un encuentro de motos Harley Davidson.

Más allá de lo pintoresco del asunto, con esas máquinas recorriendo la ciudad, la actividad llamó a diversas cavilaciones respecto al suceso de la marca motoquera a través del tiempo.

Lo cierto es que no hay duda de que la firma logró traspasar los años y meterse en el alma de varias generaciones como un estandarte de cierto espíritu ligado a la libertad.

Todo nació en Milwaukee, Estados Unidos, en 1903.

Ciento veintiún años después, Bariloche vivió sus días Harley con el característico ruido de los motores y fanáticos que llegaron con sus “chiches” desde distintas partes del sur del continente.

Ahora bien, queda claro que la marca se transformó en lo que es gracias a la cultura popular.

Es decir, hablar de las Harley, para la mayoría, remite al cine. También a la música (puntualmente, al rock) e incluso a la literatura.

En lo que hace a la pantalla grande, los ejemplos se multiplican, pero, para casi todos, Harley Davidson es sinónimo de Easy rider, o Busco mi destino, como se la dio a conocer en esta parte del mundo.

La película apareció en 1969. Dirigida por Dennis Hopper y protagonizada también por él, junto a Peter Fonda y Jack Nicholson, se convirtió en un clásico de la contracultura, con la estampa de una Harley como emblema.

Y su banda de sonido selló la unión entre ese universo y el rock, sobre todo a partir de la canción Born to be wild (Nacido para ser salvaje), interpretada por la banda canadiense Steppenwolf, que en sus primeros versos dice: “Pon tu motor en marcha,/ sal a la carretera/ buscando aventura/ y lo que venga a nuestro camino”… Es decir, la esencia de las Harley.

Hasta Jimi Hendrix aparecía aportando un tema…

Veintidós años después, Arnold Schwarzenegger se subía a una Harley para ser filmado por James Cameron, con Guns N’ Roses y su You could be mine (Podrías ser mía) de fondo, y darle vida a uno de sus personajes más recordados en Terminator 2.

“Inclinado hacia adelante, apoyado al fondo del asiento, y bien cogido al manillar cuando la moto empieza a saltar y estremecerse al viento”, escribió Hunter S. Thompson, creador del denominado periodismo gonzo, estilo en el que el periodista pasa a ser protagonista de sus crónicas, y eso es lo que hizo, justamente, en el libro Los Ángeles del Infierno, de 1966, donde relató su experiencia junto a una banda de motociclistas denominada como el título de la obra. 

Los integrantes de aquel grupo, más allá del apego a las Harley, destacaban por sus acciones vandálicas.

Es tristemente recordado el episodio del 6 de septiembre de 1969 en Altamont, California, cuando los Rolling Stones contrataron a esa agrupación (con fama de racista) como seguridad de un festival gratuito donde uno de sus miembros apuñaló a un joven de color.

Pero, adaptando la frase del Diego, “la Harley no se mancha”. Nada vincula el accionar de aquellos delincuentes con los amantes de esas motos, salvo el apego por los “fierros”.

Así las cosas, los motociclistas que pasaron por Bariloche ofrecieron una imagen muy distinta de aquellos forajidos.

Simplemente, se trataba de amantes de las motos, pero no de cualquiera, sino, específicamente, de las Harley.

Y, si bien lo que se publicitó fue que una de las máquinas que llegó a la Patagonia perteneció al empresario chocolatero –y personaje mediático– Ricardo Fort, quizá lo que haya que destacar es que, seguramente sin premeditarlo, la visita de los motoqueros culminó en el día en que se cumplieron diecinueve años de la partida de Pappo, quien falleció cuando manejaba su amada Harley Davidson modificada por él mismo.

Tal vez, el 25 de febrero, los motores hayan partido de Bariloche rugiendo en honor al Carpo.

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