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OBSTÁCULOS DE FICCIÓN... Y REALIDAD

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18/02/2024

Vida de cosplayer en Bariloche: precios altos y dificultades para encontrar productos

Vida de cosplayer en Bariloche: precios altos y dificultades para encontrar productos
Vida de cosplayer en Bariloche: precios altos y dificultades para encontrar productos

En el último tiempo, se ha visto un auge del cómic y sus universos paralelos en Bariloche.

En realidad, ese mundo empezó a tomar impulso hace rato, como un reflejo de lo que sucedía principalmente en Buenos Aires, donde el tema ya pisaba fuerte desde bastante antes.

Pero, tras la pandemia, pareciera que el fenómeno se afianzó en terreno barilochense.

Por ejemplo, abrieron negocios especializados en el tema.

Paula “Paw” Jerez y Natalia “Myioru” Ledesma son dos reconocidas cosplayers de la ciudad, es decir que se visten y actúan como personajes de anime, manga, películas de ciencia ficción, videojuegos y más. Ellas, justamente, recuerdan que, hace unos diez años, en la ciudad, sólo había un local pequeño en el que se podían encontrar cómics, Cartas Magic y algunas cosas más. Rememoran que el negocio se encontraba por Quaglia, cerca de la intersección con Elflein.

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A la vez, indican que, por ese tiempo, más que nada se observaba gente que, quizá atraída por el éxito de las películas de la saga El Señor de los Anillos, se vestían en relación a ese universo, aunque no puntualmente como personajes concretos.

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Luego se fueron formando diversas comunidades, centradas en ámbitos puntuales (los amantes de los videojuegos, por citar alguno), y fueron aflorando los cosplayers propiamente dichos, esas personas que buscan el mayor grado de perfección posible en la indumentaria para poder asemejarse en alto grado a los protagonistas de las ficciones que los movilizan.

Pero, para ellos, en Bariloche surge un problema.

Paw y Myioru destacan el nivel de las comiquerías locales, en referencia a los cómics en sí y al resto de los elementos que se ofrecen, resaltando, especialmente, la labor artesanal que suele encontrarse, con muñecos hechos por gente de la ciudad que, en ocasiones, superan a los productos fabricados en gran escala, incluso a los importados y a los de las marcas que se pueden arrogar el hecho de tener el merchandising “oficial” de alguna creación.

En tal sentido, ellas ubican a la localidad en un escalón alto.

El problema llega cuando los cosplayers tienen que buscar con qué hacerse sus trajes.

Por un lado, las quejas vienen por la falta de variedad. Pero, también, cuando los productos están, el inconveniente se da por los valores.

Igualmente, no sólo se trata de la ciudad, ya que, por ejemplo, Myioru distingue entre los precios que se manejan en tierra porteña depende el sector en que se mueva el cliente. “No es lo mismo comprar en Bariloche, o en incluso en muchas partes de Buenos Aires, que hacerlo específicamente en Once”, especifica.

Así, las dificultades provienen de la falta de variedad y, cuando las cosas están, el obstáculo se presenta en los costos.

Está la opción de solicitar el envío desde Once, pero, para eso, deben hacerse mayormente pedidos por mayor. “Soy muy perfeccionista y hace dos años que estoy tratando de conseguir en Bariloche un cierre específico para un personaje y no lo encuentro, y de Buenos Aires no te mandan sólo una unidad”, protesta Myioru, quien destaca que los trastornos pueden alcanzar, inclusive, a poder obtener una goma Eva de unos milímetros más de lo habitual a precio razonable.

También resulta complicado conseguir las pelucas de los personajes, pero ahí la cosplayer encontró una solución: decidió, como un proyecto personal, comenzar a traerlas para distribuir a nivel local, además de, como pensamiento a futuro, tener la intención de elaborarlas ella misma.

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