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NAHUEL DOMÍNGUEZ Y SU GRUPO KAZUAKI

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18/01/2024

La pandemia le impidió viajar a Oriente y ahora canta en japonés

La pandemia le impidió viajar a Oriente y ahora canta en japonés
La pandemia le impidió viajar a Oriente y ahora canta en japonés

Una de las bandas musicales que más llamó la atención durante la Otaku Con veraniega –y que ya había sorprendido en la primera edición del encuentro, en agosto del año pasado– fue Kazuaki.

La denominación viene del nombre de un japonés que vive en la Argentina y enseña aquel idioma en Neuquén.

Ahora bien, ¿cómo llega un grupo de música a llamarse así?

La historia tiene sus laberintos (con pronunciados toques orientales), pero tratemos de resumirla… 

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Quien lidera el proyecto y canta (en japonés), el neuquino Nahuel Domínguez, en su carrera pasó por diversas agrupaciones punk, como Amor Fizz.

“Viajábamos por muchos lugares del mundo”, recuerda el cantante, para luego explicar: “El circuito punk, en ese sentido, es bastante especial, podés hacer giras sin la necesidad de productores y managers”.

En tal sentido, cuenta que, más allá de diversos sitios de Latinoamérica, ya habían tocado en Estados Unidos y países europeos cuando surgió la posibilidad de ir a Japón.

“Pautamos los shows, pero llegó la pandemia y nos quedamos con los pasajes en la mano”, se lamenta Nahuel.

Durante la etapa de encierro pandémico, la agrupación se separó.

“En ese ínterin me propuse aprender el idioma, por lo menos lo básico”, recuerda el cantante.

Así, contactó al profesor de japonés, quien, en determinado momento, le pasó una grabación de un músico llamado Tatsuro Yamashita.

Tanto le gustó el sonido a Nahuel, que de ahí surgió la idea de una nueva banda, la cual terminó denominándose como quien lo guio por los vocablos orientales.

De esa manera, nació el grupo Kazuaki, centrado en el género city pop.

El estilo tuvo su auge entre finales de los setenta y durante la década del ochenta, cuando Japón vivió una burbuja financiera.

Ese “limbo” económico tuvo su banda sonora propicia en el elegante city pop, que había licuado influencias occidentales como el funk, el soul, el disco y el jazz, dando vida a una nueva criatura armónica.

Con el decaimiento de la economía japonesa, el reinado del género cayó y surgieron nuevas modas.

Hace poco, a partir de YouTube, con sus recomendaciones aleatorias, el city pop ha vivido un renacimiento, sobre todo con la canción Plastic love, de Mariya Takeuchi, de mediados de los ochenta, que, ahora, vía Internet, se difundió a nivel mundial de una manera inusitada.

Aquí, en tanto, en la Patagonia, Nahuel Domínguez, aquel músico que estuvo por viajar a Japón y la pandemia se interpuso en su camino, si bien aún no cumplió con la aspiración de pisar tierra nipona, esparce el sonido de un city pop a la criolla.

El músico, incluso, compone en japonés.

“El idioma lo es todo”, afirma, para luego redondear: “La cultura es el idioma y el idioma, la cultura”.

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