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VALENTÍN ROBLES

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05/12/2023

¿Quién es la persona que dice ser propietaria de un predio cerca de la Playa del Viento?

¿Quién es la persona que dice ser propietaria de un predio cerca de la Playa del Viento?
¿Quién es la persona que dice ser propietaria de un predio cerca de la Playa del Viento?

“Poseo porque poseo”, había dicho Valentín Robles dos años y medio atrás, desde Viedma, al referirse al conflicto desatado por el asentamiento de un hombre y su familia en la zona aledaña a la desembocadura del arroyo Casa de Piedra, cerca de la Playa del Viento.

Robles le había dado permiso a aquella persona (David Gallegos) para estar ahí porque decía ser propietario de las tierras (que siempre fueron consideradas del Estado nacional, en guarda del Ejército Argentino).

La expresión con la que abre este artículo, citada por Robles en aquel momento,  proviene de la frase latina “possideo quia possideo”, que, en este caso, remitiría a otra locución del mismo origen, “onus probando”, que apunta a que quien debería comprobar su derecho sobre el lugar en conflicto sería el Estado, no Robles, el cual, hasta que eso se demostrara, podría limitarse a afirmar, precisamente, que posee porque posee… Al menos, desde su punto de vista.

Igualmente, más allá de ese recurso verbal (“poseo porque poseo”), que repitió varias veces durante la conversación que mantuvo con este cronista en mayo de 2021, Robles señaló que se considera dueño porque recibió las tierras por una cesión de Vicente Beltrán, el primer nombre de muchos que iría sumando a su versión durante la entrevista. Así, el mencionado Beltrán se hilaba con otra persona, ya que, según indicó Robles, aquél era hijastro de un antiguo poblador apellidado Báez, que vivía en el terreno desde 1930.

Las tierras habrían pasado a Beltrán, quien, en el campo, trabajaba con un tío de Robles.

De acuerdo a sus palabras, él también vivió en el sitio en distintos períodos de la década del ochenta y regresó a inicios del siglo XXI.

“Como había una demanda en proceso del Estado nacional, me quedé a defender el lugar, y me proveí de documentos”, señaló. “Vicente Beltrán no podía hacer los trámites, estaba paralítico de una pierna y un brazo”, expuso, para así continuar: “Por eso, me otorgó una cesión de derechos y acciones para que yo llevara los papeles”.

“Después, perdimos la demanda con el Estado nacional. En 2006, Beltrán se había ido a lo de su hermana, y yo estaba en Viedma. Los ‘milicos’ se metieron con al aval del juez”, continuó, y manifestó: “El Ejército Argentino, mientras estuvo adentro, no me dejó ingresar”. En tal sentido, afirmó que, apenas se retiraron las fuerzas nacionales, reingresó junto a sus hijos “a recuperar la posesión”. 

“Para esto, ya habían tirado todo. Nos rompieron la vivienda, nos quemaron cosas…”, apostilló, y añadió: “Entonces, armamos una casita y nos quedamos”.

Ante su acción, hubo consecuencias judiciales. “Me hicieron una denuncia por usurpación”, recordó.

“Desde entonces, me enfrenté al juzgado y a quien fuera, porque las tierras son mías”, siguió en ese diálogo de hace dos años y medio.

“Estoy dispuesto a defenderme hasta las últimas consecuencias”, sostenía, a la vez que indicaba: “Antes del desalojo, tenía domicilio en el lugar, por eso cuestionaba: ¿cómo me pueden desalojar de mi propio domicilio? Nunca reconocí la titularidad del Ejército Argentino; yo me considero el dueño, y seguí actuando como tal: hice el plano de mensura, alambré, llevé a cabo todos los arreglos que había que realizar”.

Ante la arremetida legal del Estado nacional, Robles dio un nuevo giro de timón: “Para que no nos sacaran, constituí una comunidad con mis hijos y mi familia: Lof Robles”, relató.

Así, recurrió a la Ley 26.160, de relevamiento territorial de comunidades indígenas. Pese a que Robles sostuvo que el Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas (CoDeCI) aceptó a la comunidad, lo cierto es que, ante un pedido del Juzgado Federal de Bariloche realizado en marzo de 2021 a ese organismo y también al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), el CoDeCI, a través de su entonces presidenta, María Valentina Curufil, en un escrito fechado el 17 de mayo, respondió que la lof Roble (lo escribió sin “s” final) “tiene trámite administrativo de su personería jurídica”, y remarcó que el expediente se encuentra, precisamente, “en trámite”.  Asimismo, en este punto, salió a relucir un conflicto con la comunidad Tambo Baez, la cual se asienta también en tierras que Robles demanda como suyas. De esa forma, Curufil puntualizó que ambas comunidades reclaman un territorio ubicado en un sitio que “el Estado ha individualizado como Lote pastoril N°94, Colonia Agrícola Nahuel Huapi”. También aclaró que en 2011 se inició un relevamiento con la lof Robles, pero las actividades quedaron suspendidas, “por discrepancia con la posesión que, en el referido lote, ejercen los integrantes de la comunidad Tambo Báez”.

Más allá de esto, Valentín Robles proclamó: “Mis orígenes son mapuches; soy descendiente de la rama de Ceferino Namuncurá”.

En cuanto a la comunidad Tambo Báez, proyectó su enojo contra Jorge Nabarlaz, descendiente de Báez. En algún momento, incluso presentaron juntos una petición (“Hicimos una presentación judicial ante la Fiscalía de Estado de la provincia, con la intención de que reivindicara la tierra y así pasara a Río Negro, para luego entregarnos el título o lo que tuvieran que darnos”, relató Robles), pero luego se enemistaron. “Está haciendo todo por quedarse con el lugar”, reprochaba Robles.

“Cuando me vine a trabajar a Viedma, mi hijo Pablo se quedó en el campo”, narró, y aseguró que, en ese período, Nabarlaz aprovechó para despedir a un hombre que cumplía funciones de encargado. Luego remitió a una situación confusa, donde da a entender que, en aquellos momentos en que él estaba ausente, su hijo tuvo un problema con Nabarlaz y debió trasladarse a Viedma. Tiempo después de ese episodio, el hijo de Robles regresó al terreno. “Pero Nabarlaz le dijo: ‘Acá ya no podés entrar’”, relató Robles, para luego cargar contra la creación de la comunidad de Tambo Báez: “La hizo para tener los mismos derechos que yo ya poseía”, recriminó.

En cuanto a la lof Huala We, también ubicada en la zona, declaró: “No sé quiénes son, no tengo ni idea, porque se establecieron cuando yo ya estaba en Viedma”.

“Esas dos comunidades están dentro de mis tierras; las están usurpando”, exclamó.

En cuanto al asentamiento de David Gallegos en mayo de 2021 en cercanía de la desembocadura del arroyo Casa de Piedra, diciendo que contaba con la autorización del “dueño”, Robles expuso: “Teníamos la intención de hacer un parador al lado del lago, para realizar cabalgatas y ese tipo de cosas. No sabíamos que se iba a armar semejante problema…”.

Lee también: Otra vez se asentó un hombre en cercanías de la Playa del Viento y dice que el “propietario” le cedió el terreno

Ahora, con la nueva aparición de David Gallegos cerca de la costa del lago Moreno, parece abrirse un nuevo capítulo de esta historia.

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