ETAPA FINAL DEL JUICIO POR LA TRAGEDIA DE LAGO GUTIÉRREZ

| 01/12/2023

Profesor de Educación Física que sacó del agua a la niña fallecida: “Veinticinco mil veces volví a buscar a Celeste”

Profesor de Educación Física que sacó del agua a la niña fallecida: “Veinticinco mil veces volví a buscar a Celeste”
Fotos: Matías Garay.
Fotos: Matías Garay.

El 10 de diciembre de 2021 una nena de doce años –Celeste– falleció ahogada en el lago Gutiérrez.

Había ido al complejo Los Baqueanos como parte del séptimo grado de la Escuela Primaria 273. 

En aquella jornada se realizaba el festejo organizado por sexto grado para los alumnos que egresaban.

En la acción judicial que siguió al hecho, cinco docentes fueron imputados.

De ellos, uno fue sobreseído (Alejandro Marelli) y una mujer (Quimey Malén Painefil) acordó, en un juicio abreviado, dos años de prisión en suspenso.

Los restantes –las maestras Patricia Cantero y Norma Millaman, y el profesor de Educación Física Cristian León Arriagada– se encuentran en la etapa final del proceso.

En ese marco, el jueves se llevó a cabo la audiencia donde se escucharon los alegatos de clausura.

Desde fiscalía se pidió que los tres docentes llevados a juicio sean declarados responsables por el delito de homicidio culposo, en función del artículo 84 y 45 del Código Penal.

La querella, en tanto, adhirió a lo manifestado por el Ministerio Público Fiscal.

En cuanto a los abogados penales particulares que asisten a las maestras y el profesor de Educación Física, solicitaron la absolución de sus defendidos.

Antes de los alegatos, los imputados hicieron su descargo formal.

En tal sentido, destacaron las palabras del profesor de Educación Física, quien se extendió durante cincuenta minutos tratando de explicar los detalles de lo que ocurrió hace casi dos años.

Primero, justamente, agradeció por la oportunidad de dar su versión completa.

Asimismo, expresó acompañamiento en el dolor –“por siempre”– a la familia de la fallecida.

Luego, expresó: “Soy inocente, no soy responsable de la muerte de Celeste. Mis acciones no determinaron su deceso”.

A continuación, se remontó incluso al período anterior al día de la tragedia.

Así, habló de su ingresó al proyecto Nos vamos dejando huellas, vinculado a la actividad pautada para aquel viernes 10 de diciembre.

Detalló las prácticas que planeó para la jornada y recordó que eran tiempos donde todavía la pandemia por coronavirus formaba parte importante del contexto.

De esa forma, evocó que él mismo contrajo covid, tal como se le diagnosticó el 29 de noviembre de aquel año.

Cuando le dieron el alta, el 8 de diciembre, se comunicó con la vicedirectora de la escuela y consultó si todavía podía participar de la salida.

Le dijeron que sí.

Aclaró, igualmente, que, a causa del covid, que lo mantuvo en aislamiento durante los días que antecedieron al viernes fatídico, no participó, junto a las otras docentes, de acciones previas a la actividad, como ir al camping a corroborar ciertos detalles, por ejemplo, observar lo relativo a la seguridad.

Detalló que, ya el 10 de diciembre, el espacio que se les destinó en Los Baqueanos solo se utilizó por los miembros de la entidad educativa, y explicó que decidió escoger el fogón con mejor vista hacia todos los perfiles, para estar pendiente de los chicos, a pesar de que algunos padres habían elegido otro que tenía más sombra.

Precisó, además, que se encargó de cocinar hamburguesas, desde las 10 hasta las 13.50, momento en que comenzaron a comer los chicos.

Tras el almuerzo, advirtió a los jóvenes que no realizaran actividades físicas, al menos, durante quince minutos, para evitar calambres.

Más tarde, según relató, tras enseñarles a jugar sóftbol a algunos estudiantes, observó una pelota de vóley yendo hacia el agua. "Me sorprendió que había un nene nadando en su búsqueda”, rememoró Arriagada.

Lo llamó y el niño volvió.

Pero, al mirar hacia la derecha, notó que había una nena que subía y bajaba en el lago. Se tiró en el lago, nadó y la agarró.

Tras sacarla, vociferó para que todos salieran del lago.

También reveló que, tras el rescate de la niña, aún no sabe si por el temor que reinó en ese breve espacio de tiempo o bien como consecuencia del reciente coronavirus, comenzó a temblar.

Arriagada expuso que después, ya mientras ordenaba todo, escuchó un grito fuerte de gol y vio alrededor de quince o veinte chicos que corrían, junto al docente Alejandro Marelli, hacia el agua.

En tal sentido, consideró que aquella acción del maestro no había sido adecuada.

Fue hacia el sector donde aquello ocurría y manifestó que hubo alumnos que salían del agua con dolores musculares.

Los que aún se encontraban en el lago junto al maestro, según las palabras de Arriagada, estaban en el mismo sitio del que había tenido que socorrer a la nena un rato antes.

Más tarde, ya cuando estaban en las postrimerías del la jornada, oyó gritos de desesperación. Se acercó a la zona donde se encontraba el fogón y una maestra le contó que faltaba una nena de séptimo grado: Celeste.

Fue, entonces, hacia el lago. Allí, le pareció notar algo. Al darse vuelta, para encontrar a alguien que lo asistiera, apreció que el maestro Marelli lo miraba. Le pidió que lo ayudara. Según Arriagada, Marelli metió la cabeza, la sacó, y afirmó: “Es la nena”.

Asimismo, especificó que, en esos instantes –segundos– una madre gritó de tal manera que lo sacó de eje. Una joven se acercó para saber qué sucedía. Cuando el profesor de Educación Física le explicó que podía haber una nena en el agua, la muchacha se metió, salió y dijo: “Estoy paralizada”. Fue entonces que Arriagada buceó, se sumergió y la vio a Celeste, con “los brazos abiertos, mirando hacia la izquierda”.

La tomó y fue hacia arriba. Con la ayuda de la muchacha que se había acercado, pudieron llevarla a dos metros de la orilla.

Le hicieron reanimación cardiopulmonar (RCP) durante cuarenta minutos.

De acuerdo a lo que rememoró Arriagada, Celeste tenía “los labios violeta y cero signo de respiración”.

El profesor de Educación Física expuso que cuando llegó la Policía, un uniformado dijo, no de la mejor manera, que, a partir de ese momento, se encargarían ellos. Según Arriagada, esa persona le hizo RCP, pero mal, ya que se colocó encima de la nena, en lugar de al costado.

Casi al final de su exposición, indicó que había realizado una línea de tiempo para no perderse en su explicación, pero sostuvo que realmente no la necesitaba: “Esto lo he hecho veinticinco mil veces… veinticinco mil veces volví a buscar a Celeste”, lagrimeó.

“Acá hubo un montón de irresponsables”, manifestó, y reflexionó que aquello produjo un efecto dominó que había llevado al peor resultado.

De tal manera, opinó que, para que una situación así no vuelva a repetirse, deberían mejorarse diversos puntos vinculados al sector educativo. 

Cabe resaltar que, durante su alocución, como así también en los minutos que siguieron, cuando su abogado, Sebastián Arrondo, dio a conocer un par de fotos, donde el docente de séptimo grado Alejandro Marelli aparecía con estudiantes dentro del lago, sobrevoló la sensación de una recriminación hacia el accionar de ese maestro, quien, en su momento, fue sobreseído en este caso.

La sentencia se dará a conocer el 6 de diciembre.

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