TRAGEDIA DEL LAGO GUTIÉRREZ

| 22/11/2023

“Las seños se quedaron a la sombra de un árbol, a grito pelado, como una mamá: ¡hasta ahí, hasta ahí!”

“Las seños se quedaron a la sombra de un árbol, a grito pelado, como una mamá: ¡hasta ahí, hasta ahí!”
Foto: Matías Garay.
Foto: Matías Garay.

Tras una mañana trabada, el desarrollo del juicio seguido a tres docentes por la muerte de una niña, comenzó a recibir los testimonios de los papás de distintos alumnos que aquel día acompañaron a los grupos que disfrutaban una actividad de fin de año en Los Baqueaños, cuando una niña murió ahogada. Relatos con profundo dolor y una angustia sin fin.

Una mamá que acompañó al grupo declaró que tras enterarse que los maestros habían sido imputados, sintió deseos de comunicarse con la maestra de su hijo, como había hecho antes, durante la organización de la salida y como hizo después de la tragedia. “Mi hijo  también le mandó un audio, estaba como todos, desconcertado. En la Policía nos dijeron que no habláramos con nadie, que no veamos redes sociales, de todo nos dijeron. Estuve un mes con ataques de pánico, tenía miedo de que los papás nos fueran a buscar. Le hablé a la seño y le dije que era todo una locura”.

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Otra mamá recordó que una vez en Los Baqueanos, el grupo de alumnos y algunas maestras y padres, comenzaron una caminata aunque no encontraron el camino que pretendían y ante un escenario que se presentaba como peligroso, con un sendero estrecho y con un fuerte barranco hacia el lago, decidieron abortar la excursión y regresar al campamento, donde otros papás y docentes se habían quedado organizando todo para el almuerzo.

Pero el calor era insoportable. La caminata fue dura y los niños volvieron todos rojos de calor, con las botellas de agua vacías y comenzaron a pedir insistentemente permiso para meterse al agua. “Venían de a grupitos, primero tres, después otros cinco”, graficó.

Las maestras de sexto grado cedieron y permitieron que los niños se metan al agua por primera vez en el día, cerca del mediodía. “Las seños se quedaron a la sombra de un árbol, a grito pelado, como una mamá: ¡hasta ahí, hasta ahí!”, explicó al señalar que si bien las docentes no se metieron al agua, desde la orilla controlaron la situación en esa primera escena.

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Pero tras el almuerzo los niños comenzaron nuevamente a insistir con ir al agua pero lograron contenerlos un rato para que superen el proceso de digestión. “Me quedó grabada la alegría de los nenes”, señaló la testigo.

Más tarde, ya con algunos niños de nuevo en el agua y mientras papás, mamás y docentes preparaban frutas para repartir entre los alumnos, se produjo un incidente en el que una niña parecía estar ahogándose. Según el relato, el profesor Cristian Arriagada no dudó y se introdujo enseguida al lago para rescatarla: “le salvó la vida”, concluyó la mamá que acompañaba al grupo.

Pero poco después la desesperación ganó el lugar. Faltaba Celeste. Comenzaron a buscarla por todo el complejo, pero no aparecía y la alegría se convirtió en la congoja más dura. Una sombra o bulto debajo del agua parecía ser el cuerpo de Celeste. Pero aún en la desesperación varios se paralizaron y ni siquiera se animaban a meterse al lago para rescatarla.

Finalmente, siguiendo los relatos, apareció una turista que al principio también dudó, pero finalmente se introdujo bajo el agua y la rescató. Lo que siguió fue una escena desgarradora. La turista, alguna mamá y algún docente practicaban RCP en la costa, mientras detrás “había una enorme tribuna de gente, todos mirando”. Y entre todos, claro, estaban los propios compañeros de Celeste, la niña trágicamente fallecida.

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Al arribo de la policía la testigo que declaraba se corrió, por sentirse inútil en la situación y por creer que los uniformados que arribaron a la escena tendrían mejores habilidades para practicar las maniobras de RCP. Entonces se dirigió al encuentro de su hijo y de los otros integrantes del contingente. “La escena era terrorífica, era tan desgarrador el llanto de esos nenes que no había forma de contener”, declaró. Minutos después, todos los niños estaban arriba de los colectivos que los habían trasladado hasta el lugar, y estaban de regreso hacia la escuela 273 desde la que habían partido a la mañana.

En el juicio que comenzó la semana pasada se juzga la responsabilidad de tres docentes, Patricia Cantero (37), Norma Millamán (50) y Cristian Arriagada (46), mientras que en la previa se resolvió con una condena en suspenso, mediante un juicio abreviado la situación de Malen Painefil.

El hecho ocurrió el 10 de diciembre de 2021 cuando un contingente de más de 80 alumnos de la escuela 273 disfrutaba del Camping Los Baqueanos, realizando actividades recreativas en el marco del proyecto "Nos vamos dejando huellas ", que servía de despedida a los alumnos que egresaban de la institución.

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En el caso también estuvo imputado el docente Alejandro Marelli, pero resultó sobreseído durante la etapa preparatoria. Justamente este miércoles, será el encargado de abrir la ronda de testimoniales.

El hecho investigado ocurrió alrededor de las 17 horas del 10 de diciembre de 2021, cuando una niña de doce años que jugaba con amigas en el agua del lago se ahogó en un escenario que, según la teoría acusatoria, se desencadenó ante la falta de supervisión de los adultos que acompañaban el grupo.

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