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RICARDO HERRERA MURIÓ APUÑALADO HACE MÁS DE DOS AÑOS

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17/08/2023

Una familia clama por justicia y asegura no tener dudas acerca de quién es el culpable

Una familia clama por justicia y asegura no tener dudas acerca de quién es el culpable
Una familia clama por justicia y asegura no tener dudas acerca de quién es el culpable

Domingo 30 de mayo de 2021, poco después de las 22.

Ricardo Herrera, de cuarenta y tres años, yace en el piso. 

Su hermano Cristian llega en un taxi, se agacha y lo abraza.

–Aguantá, que ya viene la ambulancia –le dice.

Alrededor hay una veintena de personas. Una de ellas grita que lo apuñalaron. Cristian levanta la remera y ve el tajo.

Agosto de 2023. Estamos en una oficina de la forrajera El Estribo, en el barrio El Frutillar. Con el pesar que lo envuelve al evocar el día fatídico, Cristian Herrera recrea verbalmente lo que sucedió, yendo más atrás en el tiempo para brindar un contexto.

Los Herrera llegaron a Bariloche, provenientes de su Comodoro Rivadavia natal, para llevar adelante un emprendimiento comercial.

Arribaron en 2016. Mientras trabajaban en la construcción de la forrajera, se dedicaron a diversas labores (compraventa de autos y un local de indumentaria campestre en la calle Onelli, por ejemplo), hasta que, finalmente, el negocio abrió sus puertas el 13 de mayo del 2019.

Venían de desempeñarse en empresas petroleras, con horarios extensos de labor, por lo que, ya con la forrajera operando, trasladaron esa manera de trabajar al emprendimiento propio. La apertura era a las 8 y la jornada podía estirarse hasta las 23, de lunes a lunes.

Ricardo tenía tres hijas y un varón (de dos parejas distintas).

Al fallecer, llevaba alrededor de un año de novio con Daniela Cañuqueo.

Con su hermano, se alternaban los domingos para descansar. Es decir que solo se tomaban un día libre cada dos semanas.

Aquella jornada dominical de mayo de 2021 le tocaba a él.

Pasó por la forrajera, saludó y partió rumbo a un campo que la familia había adquirido (era un apasionado de los caballos de carrera; tenía tres). Fue con Daniela.

Regresaron al atardecer.

La escena, según lo que reconstruyó Ricardo a partir del relato de Daniela, ubica a la pareja en el barrio Arrayanes. Ella en la vereda de su casa. Ricardo dentro de su Ford F-100 Duty 4x4 azul oscura. Un Renault 12 break, amarronado, despintado, se cruza delante.

–¡Fue Nico Báez! –gritó Daniela cuando Cristian llegó y vio a su hermano tirado, apenas respirando.

A través de la novia de su hermano, Cristian, entonces, supo que Nicolás Báez era el que manejaba. Lo acompañaba David Almonacid.

A Almonacid no lo conocía, pero sí a Báez, y su opinión sobre él nunca fue buena. Dice que siempre supo que era un delincuente.

Antes de residir en Bariloche, Cristian vacacionaba en la ciudad, ya que varios parientes estaban asentados aquí, y Báez era amigo de un primo de los Herrera. Incluso la pareja de Ricardo lo conocía desde niña, porque era cercano a sus hermanos.

Justamente, en una ocasión, cuando levantaban la construcción donde funcionaría la forrajera, los Herrera habían contratado al papá de Daniela como soldador. Cristian, cuando vio que el hombre había traído a Báez como ayudante, se molestó. “Nosotros no queríamos que estuviera acá. Sabíamos que era un delincuente. Yo tenía miedo de que después terminara asaltándonos”, dice. “En el barrio Arrayanes es conocido. Siempre delinquió”, añade.

Cristian cuenta que el 30 de mayo de 2021, Báez se bajó del Renault y comenzó a golpear la camioneta de su hermano. Así, relata, rompió los espejos retrovisores y se enzarzó en una pelea con Ricardo. 

“Nosotros venimos de un barrio tranquilo de Comodoro, en los kilómetros. No estamos acostumbrados a un ambiente de pelea. Yo le decía a mi hermano que acá era diferente, que se cuidara, pero nunca pensamos que podía pasar algo así”, señala Cristian. Es más, en una ocasión, se enteró de que Ricardo había compartido un asado con Báez y le advirtió: “Tené cuidado con él, es traicionero”.

El día de la muerte de Ricardo, cuando Daniela quiso intervenir para que no lo golpeara más, Báez le dio una trompada que la dejó en el piso. Desde allí vio que el agresor iba al auto en busca de algo.

Era un cuchillo con una hoja de alrededor de treinta centímetros.

“Por dos centímetros no lo traspasó de lado a lado”, explica Cristian, para luego sostener: “Queremos que Nicolás pague por lo que hizo”. El "queremos" abarca a toda la familia. Junto a él están sus padres, Norma y Oscar, así como los hijos mayores de Ricardo, Camila y Jeremías, de veintidós y diecinueve años (las nenas que tuvo con otra pareja viven en Neuquén, y andan por los once y ocho).

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“Todos quedamos destruidos”, suspira Norma, quebrada, mientras muestra unas fotos y apunta: “Este era mi hijo”.

“No podemos creer lo que pasó. Uno trata de mantenerse fuerte, pero… es terrible”, suma Cristian, quien añade: “Deseamos que esto no le pase a otra familia. Báez es una persona violenta, un tipo peligroso”.

El juicio por jurados comenzará el martes 22 de agosto. El hermano de Ricardo indica que la defensa de Báez dice que “él no fue, sino que el culpable es Almonacid”. Sin embargo, para la familia Herrera no hay dudas de que quien apuñaló a Ricardo fue Báez (aunque afirman desconocer el motivo).

Según Cristian, la novia de su hermano explicó que Almonacid, si bien llegó en el auto y permaneció en el lugar mientras ocurría la agresión, e incluso se reía de lo que sucedía, no intervino. Por ese motivo, en este momento, el único imputado es Báez.

Cristian, además, manifiesta: “Almonacid denunció que Báez lo amenazó con que le iba a prender fuego la casa con su mamá adentro si no se hacía cargo del hecho”.

Ricardo Herrera había nacido el 6 de enero de 1978.

La noche del 30 de mayo de 2021 una ambulancia lo llevó al Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo.

No se pudo hacer nada.

Hoy su familia se ve obligada a hablar de él en pasado.

Sus restos están en el Valle del Descanso.

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