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EN PRIMERA PERSONA

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15/08/2023

La experiencia de ser autoridad de mesa en Bariloche

La experiencia de ser autoridad de mesa en Bariloche
La experiencia de ser autoridad de mesa en Bariloche

Despertarse temprano, cualquier día, para quien suscribe, no es agradable.

Y si es domingo, menos.

Pero el 13 de abril (“13 tenía que ser”, pienso) el despertador suena a las 6.

Entregaron el aviso dos días antes.

“Ha sido designado autoridad de mesa...”. Vocal.

El sábado, realizar el curso virtual.

Unas cuarenta páginas para leer y después el examen.

Tras aprobar, distraerse durante la noche.

Mirar un poco de tele. Boxeo del bueno con los mexicanos Emanuel “Vaquero” Navarrete y Óscar Valdez por ESPN.

Gana Navarrete (en un par de tarjetas la diferencia parece excesiva).

Es tarde y hay que levantase ganándole al amanecer.

Una mirada al celular antes de ir a la cama (el móvil está en silencio, para no molestar al resto de la familia, que se fue a dormir hace rato).

Veo un mensaje nocturno con información importante.

Retrasar el viaje a las sábanas, prender la computadora, verificar que los datos que arribaron por WhatsApp son correctos, preparar el artículo para que pueda ser publicado a primera hora.

Enviado el texto, sí, a dormir… Pero poco, solo algo más de tres horas.

Y entonces, decía, el despertador llama a cumplir la ley.

Evoco tiempos de juventud, allá lejos y hace tiempo, donde ese era el horario de llegada, no de inicio de jornada.

Una ducha, un café y caminar con un viento enojado que sopla en contra.

Mañana fría en Bariloche.

Tras las puertas del establecimiento educativo, aguardan los miembros del Comando General Electoral, que, tras revisar el documento y el envío postal con el ordenamiento a acudir como autoridad de mesa, franquean el paso.

El reloj marca las 7.30.

Camino a la mesa que me tocó en suerte.

Quien fue designado presidente ya llegó y está preparando el cuarto oscuro.

Lo ayudo.

Pasan unos veinte minutos y la delegada de la Justicia Nacional Electoral se acerca a advertir que es probable que tenga que cambiar de mesa. Faltaron muchas de las personas seleccionadas para presidirlas.

Cinco minutos después, lo confirma.

Paso a la mesa de al lado, ya no como vocal, sino como presidente.

Tardan en traerme el material (urna incluida).

Cuando todo llega, ya ha pasado un minuto del horario de apertura de la jornada electoral.

A pegar los carteles informativos con rapidez y disponer las boletas en el aula… Las opciones son tantas que hay que utilizar cinco mesas. Las boletas fueron suministradas por el Correo Argentino, que luego alcanzará una más, y después un partido político acercará otra. Así y todo, no estarán disponibles todas las opciones aceptadas oficialmente para participar de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.

Llega un hombre que quiere votar. Toca explicar las cuestiones de la demora. Está apurado, tiene que ir a trabajar.

Finalmente, la mesa abre a las 8.29.

La caja con la vianda para las autoridades de mesa contiene dos botellas de agua mineral de medio litro, galletitas de avena y de agua, barras de cereales, alfajores y saquitos de té, mate cocido y café, junto a sobrecitos de azúcar y edulcorante, además de vasos de telgopor.

Junto a mí, se encuentran tres fiscales partidarios. El hombre que se sienta a mi lado colabora haciendo esperar a la gente mientras busco nombres en el padrón y cuestiones por el estilo. Realmente, es una gran ayuda. También hay una chica de un partido provincial y un joven de dieciséis años que, cuando se le consulta, tiene que fijarse en la autorización que le dieron para saber por qué partido fiscaliza…

Pasado el mediodía, mi esposa, que vota a un par de mesas de distancia, trae un bienvenido termo con café. Mi hijo me abraza fuerte.

Pasan personas que conozco y saludan.

Vota un político que hasta último momento intentó ser candidato a intendente rumbo a las próximas elecciones que habrá en Bariloche, el 3 de septiembre, pero que, por una cuestión de papeleo, quedó afuera y terminó apoyando otra propuesta.

Ante el transcurrir del tiempo, uno se concentra en detalles diversos. Por ejemplo, al sostener la plantilla guía (una especie de regla con un espacio libre para que el votante firme), me detengo en las uñas de las mujeres que sufragan. Casi todas las llevan pintadas. Algunas del mismo color, en diversas variantes: los tradicionales, como rojo o rosa, y varios oscuros, tales como marrón o negro. Están las que se inclinan por la manicura francesa original (rosa en la base y puntas blancas) y también las que apuestan a dos tonos intercalados. Resaltan aquellas que llevan dibujos o apuestan por el metalizado. Las agujas del reloj avanzan impulsando el hacerse experto (de cafetín/espacio electoral) en cuestiones impensadas.

Cerca de las tres de la tarde, un hombre que viene a emitir su voto deja masas finas de una panadería muy conocida. Un gesto que sorprende.

Sobre la hora, llegan algunos relegados que alcanzan a sufragar.

El gong de las 18 marca el final.

El conteo de participantes da doscientos treinta y dos.

Unos cien pegaron el faltazo.

Hay que ordenar todo, colocar en una bolsa el material sobrante y luego, sí, contar los votos.

Primero, comprobar que el número de sobres coincida con el de votantes.

Luego abrirlos e ir anotando, por boleta, en el pizarrón.

(Una aclaración: en la caja con materiales para utilizar durante la jornada, no había tizas para el pizarrón ni marcadores para la pizarra. Una fiscal general salió de apuro en busca de tizas. A cada presidente de mesa le tocó media tiza…)

En medio del conteo, alguna fiscal partidaria general que se mete de mala manera tratando de apurar. Se le contesta que hasta no terminar con la corroboración, no se firmarán las actas. La muchacha, de mal genio, parte ofuscada.

Como en la mayoría de las mesas, gana la boleta que lleva como candidato a presidente a Javier Milei (quienes se inclinaron por la opción libertaria casi no recurrieron al corte).

Cuando todo culmina, pasadas las 21, toca partir hacia el escalpelo de la noche, nocturnidad insensible que cala en el alma.

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