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ESTARÁ EN LA OTAKU CON

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17/07/2023

Luego de que operaron a su hijo se transformó en Chewbacca para repartir felicidad

Luego de que operaron a su hijo se transformó en Chewbacca para repartir felicidad
Luego de que operaron a su hijo se transformó en Chewbacca para repartir felicidad

Con su hijo Felipe a punto de cumplir diez años, Rodrigo Remón recuerda aquellos tiempos donde hubo que recorrer pasillos hospitalarios por un padecimiento del pequeño.

“Tiene síndrome de Williams, una patología de nacimiento que se da en una de cada veintitrés mil personas. Es una enfermedad rara. Una de las principales afecciones tiene que ver con un achicamiento en la arteria aorta, por encima de las coronarias, por lo que se le hizo una intervención quirúrgica del corazón cuando era bebé”, cuenta Rodrigo que, en esos días de permanencia en el hospital Garrahan de Buenos Aires, se cruzó con personas vestidas con indumentaria de Star Wars.

A él siempre le gustó la saga fílmica.

Recuerda, por ejemplo, que los dos primeros filmes que se estrenaron, es decir, los Episodios IV y V (si el lector no es conocedor en la materia, se recomienda acercarse a alguno y consultar cómo es esto de que esos salieron primero y luego, muchos años después, los iniciales) los vio de muy chico, en cumpleaños de amigos, cuando se proyectaban en una pared desde una cámara super-8. 

“La escena del comienzo de La guerra de las galaxias, con Darth Vader y los Stormtroopers (soldados que forman parte de las tropas de asalto del Imperio Galáctico) entrando a la nave de la princesa Leia, la Tantive IV, para nosotros, era un flash”, rememora Rodrigo.

En 1983 vio el estreno del Episodio VI, El regreso del Jedi, en pantalla grande, en Adrogué, donde vivía en aquel momento (nació en Banfield y en la actualidad reside en Vicente López).

La escuela a la que asistía quedaba a la vuelta del cine, que solía darle entradas a la entidad educativa para que sorteara entre los alumnos. Él, aquella vez, ganó.

El encantamiento por la trilogía original siempre se mantuvo.

Por eso, en 2014, cuando observó a aquellas personas con trajes de Star Wars en el Garrahan, que iban allí para darles una alegría a los chicos que estaban internados, se dijo que él, algún día, haría lo mismo. “Así empezó esta historia”, dice.

Tres años después de aquel episodio se compró un traje de Stormtrooper. Luego llegaría el de un At-At Driver (soldados imperiales entrenados para conducir transportes acorazados todo terreno).

Cuando el actor que interpretaba a Chewbacca, Peter Mayhew, falleció, en abril de 2019, Rodrigo decidió, a modo de homenaje, emprender una empresa que le demandaría un esfuerzo titánico. Sin embargo, a la vez, se transformó en una de las cosas que más satisfacción le ha dado.

Al enterarse de la noticia de la muerte de Mayhew comenzó a realizar un traje de Chewie.

Al comienzo, un conocido lo ayudaba con los pelos (eran muchísimos…). Pero luego llegó la pandemia. Ahí, Rodrigo se volcó por completo en el proyecto.

“El traje llegó hasta donde lo hizo por haberle puesto tanta atención a los detalles, por la investigación… Logré algo que jamás hubiese imaginado”, señala.

“Está aprobado por Disney y Lucasfilm, a partir de cumplir un montón de normativas relacionadas con el color y tipo de pelo en diversas zonas del cuerpo, la altura, rasgos… Lo mandé a verificar a través de un proceso donde completás varios formularios. Una vez que te aprueban, pasás a pertenecer a las legiones, que son grupos de fans de Star Wars que se dedican a tareas solidarias. Así, de alguna manera, oficializan vestimentas de confección propia”, cuenta Rodrigo, y ahí radica gran parte del encanto de su Chewbacca: la labor artesanal que desarrolló. No compró algún modelo estándar o algo por el estilo; trabajó en cada milímetro con un detallismo asombroso.

“Los fans dicen que supera a los que están en Orlando. Me mandan fotos comparativas de los del Star Wars Galaxy’s Edge (el parque temático dedicado al universo de las películas), y se nota que el mío tiene más detalles que los que usan en Disney”, manifiesta con orgullo.

Justamente, el grado de realismo que obtuvo lo posicionó en un lugar más que destacado. “Se convirtió en uno de los mejores tres del mundo”, indica, y la afirmación radica en que así fue escogido a través de los foros de mayor relevancia que existen sobre wookies a nivel mundial. “Son organismos que se dedican a compartir técnicas de construcción y elaboración de los trajes, y los posicionan; fue un premio al esfuerzo”, señala Rodrigo, que, más allá de ese reconocimiento, sigue haciéndole mejoras a su Chewie.

Para que se comprenda su grado de perfeccionismo, basta con revelar cómo logró la contextura del personaje: “Yo mido 1,70. Primero usé zancos, pero los movimientos eran muy mecánicos, por lo que con mi zapatero hicimos un invento: botas de snowboard montadas en unas plataformas de caucho, así llegó a los 2,25, que es la altura reglamentaria”, explica.

Rodrigo es diseñador gráfico y tiene un trabajo que se vincula a esa profesión. Más allá de eso, es actor (lo que define como “un hobby”). Intervino en varias películas y series televisivas. “Me encanta la actuación, y Chewbacca tiene mucho de eso, por ejemplo, para generar expresiones diferentes por más que no cuente con una cara con músculos que se puedan mover; hay que recurrir a los movimientos de la cabeza y el modulado de la voz”, expone, y luego ahonda: “Mi Chewbacca puede hacer gruñidos. Tiene un sistema de sonido que lo hace muy realista. Depende de cuánto abro la boca, el sonido se modula. Si la abro poco, hace gruñidos tranquilos típicos de Chewie; si la abro grande, activa rugidos fuertes”.

“A pesar de ser una máscara, que no tiene gestos, realizo movimientos que ensayo tras observarlos en las películas”, agrega.

Y todo, cabe recordarlo, nació como una forma de acompañar a nenes que atraviesan diferentes dificultades. “Las visitas solidarias que hago, a hospitales, comedores y merenderos, tienen que ver con devolverles, a las instituciones que se encargan de los chicos, lo que hicieron por mi hijo”, apunta.

Así, Rodrigo, con su traje, se presenta en sitios donde los más pequeños atraviesan por momentos complicados para hacerlos trasladarse, durante un rato, a una galaxia muy, muy lejana…

“Chewbacca es enorme. Resulta poco convencional ver algo tan grande lleno de pelos, pero, sin embargo, no genera miedo, sino cariño. Todos lo quieren. Los chicos se vienen encima, se vuelven locos… Y los grandes también; me pasa con los familiares de los pacientes, les toca la fibra”, expresa el Chewie argentino, que formará parte de la Otaku Con, la convención que se desarrollará el 5 y el 6 de agosto en Bomberos, Beschtedt 279.

En cuanto a su hijo Felipe, Rodrigo cuenta que, tras aquella operación de hace nueve años en el Garrahan, está bien. “Un equipo de terapeutas lo ayuda a integrarse y evolucionar mediante estímulos, pero hace una vida normal y es un nene feliz”, comenta, para luego afirmar: “Él es toda mi inspiración”.

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