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“MI PAPÁ ES EL CAMPEÓN DEL MUNDO”

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19/04/2023

Entre Dios y el fútbol: un pastor presentará un libro en el SCUM

Entre Dios y el fútbol: un pastor presentará un libro en el SCUM
Entre Dios y el fútbol: un pastor presentará un libro en el SCUM

Walter Vilarullo presentará su libro “Mi papá es el campeón del mundo” el jueves a las 20 en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas.

En la obra se conjugan cuestiones espirituales –es pastor evangélico–con experiencias referentes a recuerdos de su padre.

“Mi papá es el campeón del mundo” es su quinta obra, pero se trata de la primera que presentará fuera del ámbito de su iglesia, que está en el barrio Malvinas.

Para él, es muy importante realizar el acto de botadura en el centro barilochense, ya que, más allá de que la temática que aborda en sus textos se vincula siempre a lo religioso, se siente parte de la cultura de la ciudad.

Un factor común que se presenta en las páginas que ha publicado es, precisamente, “la paternidad espiritual”. “En todos los libros hablo de Dios como padre”, dice él, para luego señalar: “En realidad, es lo que enseña la Biblia, no es que le descubrí el agujero al mate”.

“Yo simplemente pongo la vista ahí, en ver que no se trata de un Dios distante”, redondea.

Otro punto que suele aparecer en sus escritos tiene que ver con el fútbol.

El porqué se relaciona con que su padre se desempeñó como jugador profesional (fue parte de los equipos de Estudiantes de La Plata y de Racing de Olavarría), y que incluso él, de joven, anduvo por diversos clubs de Quilmes, donde intervino como número 9. Pero eso de tener que pelear un espacio no le sentaba bien. “Me estresó la competencia, el tener que disputar un lugar para ocupar el puesto”, señala.

Más allá de eso, el fútbol permaneció en su vida. 

Hasta que llegó la pandemia, era normal que interviniera en partidos de papi, por ejemplo.

Y si bien ahora no está yendo a jugar, la pelota sigue estando, pero a través de la pantalla. Es decir, el televisor continúa trayéndole imágenes del rodar del balón.

A la vez, esto de la relación con el padre –en este caso, con el terrenal– es un asunto de gran importancia en su existencia.

Walter, que tiene cincuenta y dos años, contaba con dieciocho cuando su papá falleció, y recién a los treinta y seis se enteró que aquel hombre y su mamá, en realidad, no eran sus padres biológicos, aunque desde el día de su nacimiento estuvo con ellos.

Nunca quizá averiguar mucho acerca de aquellos con los que tiene ligazón de sangre.

Si no decidieron que él fuera parte de sus vidas, nunca pretendió siquiera saber si estaban vivos o no.

En cambio, para quienes lo tomaron como si lo hubieran engendrado sólo tiene palabras de amor. “Estoy agradecido a quienes me adoptaron y me criaron”, indica.

Por palabras de la persona que escogió ser su mamá, supo que aquel hombre al que siempre ha sentido como papá infinitas veces tuvo la intención de contarle la verdad pero nunca se animó. “Eso me impactó mucho”, suspira él.

“Tanto me marcó mi papá que siempre le presté atención al fútbol”, manifiesta.

El asunto es que de ese amor por la pelota, el recuerdo del hombre al que aún considera su padre, la efervescencia mundialista (por su gusto por el fútbol pero, sobre todo, por la exaltación de la gente en general respecto a la selección argentina), más la lectura de un pasaje bíblico (porque Walter es licenciado en teología y está por finalizar una maestría en la materia, además de ser, como ya se dijo, pastor evangélico) es que nació su nuevo libro.

El fragmento bíblico que le hizo conectar todo fue el que se puede leer en Colosenses capítulo 2, versículos 14 y 15, donde se lee: “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

“En la pelea del bien y el mal, Dios venció a los demonios, así que es el campeón del mundo”, lo lleva al llano, según su entender, Walter, que en la obra que presentará en el SCUM trata de sintetizar las diversas influencias de su vida, que tienen que ver con sus padres: el que eligió serlo –al que le gustaba mucho el fútbol– y Aquel que no se ve pero en el que confía que lo guía desde los textos bíblicos.

En cualquier caso, quedó sin preguntarle a Walter si cree que ese Dios al que le reza será adepto al fútbol… Quedará como tema para una próxima entrevista.

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