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PARTES QUE CONFLUYERON SIN MEZCLARSE DEL TODO

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08/03/2023

Marcha del 8M: reclamo mapuche, banderas políticas y activismo por los derechos de la mujer

Marcha del 8M: reclamo mapuche, banderas políticas y activismo por los derechos de la mujer
Marcha del 8M: reclamo mapuche, banderas políticas y activismo por los derechos de la mujer

8 de marzo de 2023.

En Bariloche, la marcha por el Día Internacional de la Mujer tuvo características particulares.

Una joven, ya pasadas las 20, en el Centro Cívico, preguntó que sentía frente a lo que veía, con qué palabra podía expresar la impresión que aquello me producía.

Hablamos de más de mil personas que convergían en el sitio emblemático de la ciudad.

Pensé un instante y contesté “diversidad”, pero la referencia no aludía a una cuestión de género, sino a las diferencias que, al observar a las partes que conformaban el todo, podían apreciarse.

Porque hubo tres “patas” que sostuvieron la manifestación.

La primera, con la que se inició la caminata, fue la mapuche.

Quienes organizaron la marcha decidieron visibilizar la cuestión relacionada con las cuatro integrantes de la lof Lafken Winkul Mapu que transitan prisión preventiva domiciliaria en la ruka (casa mapuche), partiendo desde ese sitio de la ciudad.

Así, las mujeres mapuches, que fueron desalojadas de Villa Mascardi el 4 de octubre de 2022, hablaron ante quienes concurrieron a aquel lugar, cercano a Radio Nacional.

En ese momento (alrededor de las 17.20), había aproximadamente unas trescientas personas –en su mayoría, mujeres que sienten la causa de esa comunidad como propia y miembros de agrupaciones de izquierda–, que, tras escuchar a las detenidas, comenzaron a marchar.

Al llegar a la intersección de Moreno y Onelli, se sumó más gente.

Se apreció, por ejemplo, una notoria presencia de banderas de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). 

Asimismo, se observaron carteles que hacían referencia a la vicepresidenta de la Nación (“Nada sin Cristina”, por ejemplo, se leía en una bandera de gran tamaño).

Estaban, por otra parte, aquellas personas que suelen participar siempre de las marchas del 8M, con carteles y prendas (también maquillaje) del violeta representativo del movimiento "Ni una menos", además de mucho verde, color que, dentro del movimiento feminista, se vincula a la autodeterminación en lo referente a la sexualidad y la reproducción.

Todos confluyeron y marcharon.

No existieron cruces entre las partes de ese todo enorme (finalmente, el número de participantes superó ampliamente los mil).

Pero tampoco se notó una unidad clara.

Por ejemplo, las columnas bajaron, desde Moreno a Mitre, por tres calles distintas.

Y, en el Centro Cívico, estuvieron quienes permanecieron un rato largo y escucharon lo que dijeron las representantes mapuches vinculadas a las detenidas, pero también hubo personas que apenas se quedaron unos minutos y se marcharon sin quedarse a oírlas.

Así las cosas, las tres patas fueron: la mapuche, respaldada por agrupaciones de izquierda, con el objetivo puesto en la liberación de las mujeres en prisión domiciliaria; la política, con el acento en el apoyo a Cristina Fernández de Kirchner; la -por llamarla de algún modo- activista, con consignas vinculadas a las diversidades de género y los derechos de las mujeres sobre su cuerpo (varias veces se oyeron voces entonando el cántico “aborto legal en el hospital”).

En algún caso, se mezclaban (un panfleto, por ejemplo, vinculaba la situación del reclamo territorial mapuche con la defensa de la autodeterminación femenina: “Ni las tierras ni nuestros cuerpos son territorio de conquista”, decía), pero, mayormente, se notó que cada sector pedía por cuestiones distintas.

De ahí, aquella respuesta dada a quien preguntó con qué palabra se podía resumir las sensaciones que afloraban frente a la cantidad de gente que había marchado: “Diversidad”.

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