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Carlos Torres

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05/11/2022

Inauguraron en Río Turbio una peatonal dedicada a un transexual luchador de la causa LGBTIQ

Fue un muy querido vecino de la localidad minera. Ahora un espacio público lleva su nombre en la provincia de Santa Cruz.
Inauguraron en Río Turbio una peatonal dedicada a un transexual luchador de la causa LGBTIQ
Inauguraron en Río Turbio una peatonal dedicada a un transexual luchador de la causa LGBTIQ

Por Claudio Andrade

En la ciudad minera de Río Turbio fue inaugurado un paseo peatonal que llevará el nombre de Carlos Torres, un transexual que luchó por los derechos de la comunidad LGBTIQ en este apartado lugar de la Patagonia.

Al acto de inauguración asistieron los representantes de Casa Prisma, la organización que impulsó el proyecto, el intendente Darío Menna y la diputada Karina Nieto, entre otros funcionarios y un numeroso grupo de vecinos. También estuvo el esposo de Carlos, Jorge "Trucha" Fernández.

Carlitos, como era conocido en la zona, trabajó hasta su jubilación en YCF, como pagador en el área de Tesorería. Falleció en su casa en 2021 a los 83 años.

Oriundo de Puerto Natales, el pueblo chileno ubicado a 30 kilómetros de Río Turbio, Carlitos se trasladó en su adolescencia a la localidad cercana y con los años adquirió la ciudadanía argentina. No tuvo hijos.

Torres es una auténtica leyenda del sur del continente donde no había nadie que no lo conociera. Era famoso su paso por las fronteras durante el cual gendarmes y carabineros lo saludaban como un amigo entrañable.

Su vida fue rica en experiencias, pasó tiempo en Buenos Aires y Brasil y siempre admiró la cultura y el arte a pesar de sus orígenes campesinos y despoblados de estas inquietudes. Fue un gran amigo del escritor, dramaturgo, locutor, actor e historiador Angel Renato Nestiero Maré, quien desarrolló una intensa actividad cultural en el pueblo minero durante sus años allí.

Angel le regaló un hermoso cuadro de su autoría a la madre de Carlos, Milagros.

“Carlitos llegó desde Puerto Natales en la década de los 70, escapando de una situación política complicada por la dictadura militar y también por la no aceptación de su grupo familiar de ese momento. Vino en busca de oportunidades laborales a Río Turbio y comenzó a trabajar en el sector de Tesorería en YCF”, señaló Miguel Gallo, uno de los fundadores de Casa Prisma a La Opinión Austral.

«Carlos fue una persona de coraje, porque defender los derechos no es fácil, y él lo hacía. Venimos a reconocer y homenajear a un transgresor, un militante de sus derechos», dijo el intendente Menna.

Carlitos nunca negó ni ocultó su sexualidad. Fue parte de la barra del local nocturno “Skorpio”, bien conocido en la región.

Ya en sus 60 años, Carlitos pasaba temporadas en Buenos Aires donde podía pasear haciendo kilómetros por la ciudad. Eso si, cada 10 cuadras sugería: “¿un cafecito?”. Entonces había que acompañarlo, mientras él observaba por la ventana del local sin perderse detalle del movimiento de la calle.

No fue un cinéfilo pero amaba a Pedro Almodovar quien lo impactaba por los colores y argumentos de sus películas.

Con su sexualidad y prestancia tan típicas en él, hizo el servicio militar en Chile. Uno de sus hermanos, Alfonso Torres, era militar de vocación y en este trámite se encontraron de un modo divertido.

Carlitos fue atrapado robando galletas en el regimiento de Puerto Natales en compañía de otros “pelaos”. Todos los involucrados iban recibiendo una patada en las nalgas al salir cabizbajos del almacén. Cuando le llegó el turno a Carlitos también tuvo lo suyo. Siendo su hermano el responsable del castigo, no lo dudó: “con… de tu madre”, le susurró para risa de todos los presentes.

Amaba las pelucas y cuando se dejaba crecer el pelo lo tenía de un perfecto blanco. Sus ojos azules eran curiosos y su conversación en extremo divertida. También adoraba las carteras y las ropas de múltiples colores y apliques. Por largo tiempo se lo vio usando jeans que tenían unos ositos estampados.

Su sueldo siempre fue destinado a la diversión y a los regalos. Porque esa era otra de sus costumbres regalar ropa y accesorios a sus amigos y familiares.

Los vecinos todavía parecen que lo ven andar en su destartalado Renault 11 por las calles de Río Turbio. La peatonal le hace un merecido homenaje a su lucha por nunca dejar de ser él mismo.

 

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