Publicidad
 

DESDE ADENTRO DE LA CÁRCEL

|
02/11/2022

Acusaron a Fabio Bonnefoi por estafas telefónicas reiteradas

Acusaron a Fabio Bonnefoi por estafas telefónicas reiteradas
Acusaron a Fabio Bonnefoi por estafas telefónicas reiteradas

El fiscal Tomás Soto formalizó su acusación este miércoles contra Fabio Bonnefoi, a quien le atribuyó una serie de estafas que en algún caso no logró concretar, por cuestiones ajenas a su voluntad. Bonnefoi, hoy detenido en el Penal 2 de General Roca, habría contactado a varias personas y a través de engaños telefónicos logró consumar dos de los varios hechos que le atribuyeron.

De acuerdo a la presentación fiscal, el hecho fue conocido por la fiscalía a partir de la intervención de las líneas telefónicas que dispuso el juez Sergio Pichetto en el legajo que El Cordillerano presentó como “Inmobiliaria Gutiérrez”, pero técnicamente se identifica como MPF-BA 6114-2021 (Gutiérrez Norberto S/ Estafas).

Lee también: Inmobiliaria Gutiérrez: acumulan nuevos hechos y prorrogan la prisión preventiva

Según la imputación, Bonnefoi con otra persona no identificada, montó una escena que en algunos casos, culminó en un perjuicio patrimonial para las víctimas, mientras que en otros y por circunstancias ajenas a la voluntad del autor, no llegó a concretar su objetivo.

Específicamente, la maniobra inició en cada uno de los casos con una llamada telefónica originada desde la celda N° 20 del Establecimiento Penal III de esta ciudad -lugar donde se encontraba alojado-, y en esas llamadas Fabio Bonnefoi, con la participación de al menos una persona más cuya identidad aún no fue determinada, tomaban contacto con víctimas de diversas localidades del país, generalmente situadas en provincias del extremo Norte y del extremo Sur de nuestro país.

En estas llamadas, del estilo del "cuento del tío" y en turnos, los autores asumieron, uno la identidad del sobrino o pariente de las víctimas, mientras que el otro asumía la identidad del propietario del servicio de grúas que debía realizar el traslado del vehículo averiado, identificado en todos los casos como "Transportes Miguel Lozada". Cabe destacar que en algunos casos Fabio Bonnefoi asumió él mismo ambas identidades, alternando entre ellas entre dos teléfonos celulares.

Es así como la maniobra iniciaba con uno de los autores realizando llamadas, valiéndose probablemente de guías telefónicas para intentar entablar una conversación con las víctimas. Es así que utilizando para ello técnicas de ingeniería social (técnicas de manipulación para obtener información confidencial de las víctimas) lograba asumir la identidad del pariente o sobrino. Una vez asumida dicha identidad, continuaba la maniobra con el relato de que en la ocasión estaba en viaje para visitar a las víctimas, que sufrió un desperfecto mecánico que lo dejó varado en un lugar remoto, siempre a la vera de una estancia de un tal "Ramón" o "Ruiz" y acto seguido le facilitaba a las víctimas el teléfono de la supuesta grúa para que lo ayude con la gestión del transporte.

El coautor, asumía la identidad de "Miguel Lozada" dueño de la supuesta grúa y quien le indicaba a las víctimas que dado que no podía recibir dinero en ruta por cuestiones de seguridad, algún familiar debía hacer de "respaldo económico" y debía realizar el pago por el servicio de manera virtual. En ese momento, mientras la víctima hablaba con el presunto familiar varado, quien ejercía el rol de dueño de la grúa comenzaba a presionar la decisión, argumentando que sino no podría comprometer la grúa hasta muchas horas más tarde. Es así que la víctima se hacía cargo del pago del servicio, para lo que Bonnefoi o su consorte (dependiendo del rol que cada uno ocupase en ese momento), le aportaba a las víctimas diversas opciones como ser depósitos bancarios en cuentas radicadas en billeteras virtuales, entidades bancarias tradicionales y pagos a través de "Pago Fácil".

En el marco de esas llamadas telefónicas, Bonnefoi adoptó los nombres de Abel Gómez, Rolando Vargas, Juan Carlos, “Nichi”, Miguel Lozada, Carlitos, Cachito y Cristina.

Como corolario de tales maniobras, Bonnefoi logró engañar a una mujer por 159 mil pesos y a otra, en diez mil pesos.

En cambio, otros hechos quedaron en grado de tentativa porque Bonnefoi no logró el depósito del dinero. Una mujer de Misiones le contestó que no contaba con los noventa mil pesos requeridos para el depósito; lo mismo ocurrió con un hombre de Salta que sospechó del acusado y le realizó preguntas personales que Bonnefoi no supo responder, por lo que cortó la comunicación; con otra persona de identidad desconocida, se cortó la comunicación; también el caso de un hombre que estuvo a punto de caer, hasta que su esposa intervino y cortó la comunicación; en otro caso un pariente alertó a la víctima que se trataba de una estafa.

El más elocuente de los hechos que quedaron en tentativa es el que tuvo por víctima a una señora de Chubut, de 80 años de edad. Obtuvo datos de su vida y se hizo pasar por su sobrino Cachito, luego la volvió a llamar y se hizo pasar por Cristina, la señora que la acompañaba para hacer trámites. La historia terminó con Bonnefoi tramitando remis mientras la señora se levantaba de la cama y concurría al banco para transferirle dinero. Un empleado bancario sospechó y le pidió que chequeara con algún otro familiar y finalmente abortó la maniobra.

En definitiva, la acusación cuenta con dos hechos de estafa consumados y ocho en grado de tentativa.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?