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24/10/2022

La ahijada barilochense del presidente ya tiene su medalla

La ahijada barilochense del presidente ya tiene su medalla
La ahijada barilochense del presidente ya tiene su medalla

La medalla que reconoce el padrinazgo presidencial de Alberto Fernández sobre Mercedes Lucía, de dos años, finalmente llegó a Bariloche.

La senadora Silvina García Larraburu y la presidenta de Correo Argentino, Vanesa Piesciorovski, se acercaron para entregarla a la vivienda de la pareja formada por María Clara Soraiz y Leonardo Arévalos, padres de la pequeña y de otras seis mujeres.

Cabe recordar que Mercedes Lucía había sido noticia en marzo de 2021, cuando, en su primera visita a la ciudad como presidente, Alberto Fernández recibió a la nena y a sus padres en INVAP. Aquella vez, la foto del mandatario con la niña se esparció por los medios nacionales. 

Hay que resaltar que es una tradición que el jefe de Estado apadrine al hijo número siete del mismo sexo.

La cuestión tiene que ver con la superstición. En el siglo XVIII, en Rusia, se otorgaba el padrinazgo imperial como una forma de protección “mágica” para que el descendiente en cuestión no cayera en la maldición de ser lobizón o bruja.

En la Argentina, en tanto, en 1907, según las narraciones de la época, el presidente José Figueroa Alcorta recibió una carta de la pareja conformada por los alemanes Apolonia Holmann y Enrique Brost, quienes habían vivido muchos años en Rusia y estaban radicados en este país. 

En la misiva solicitaban el resguardo del padrinazgo presidencial para su séptimo hijo varón, con el fin de que la leyenda no se convirtiera en realidad.

Figueroa Alcorta aceptó el pedido. Justamente, el 20 de octubre se cumplieron ciento quince años de la ceremonia.

De esa manera, se instauró la costumbre de que el hijo número siete fuera apadrinado por el presidente.

En cuanto a aquello de que debían ser varones fue un poco por tradición machista, pero también porque había un mito guaraní que hablaba de un séptimo hijo lobizón.

Luego de Figueroa Alcorta, los presidentes argentinos continuaron apadrinando a los séptimos descendientes varones, lo que, por ley, quedó establecido recién en la década del setenta.

Después, el asunto dejó de ser exclusividad de los varones, aunque la condición sigue siendo que la prole sea del mismo sexo (pero no es impedimento que, en medio de siete varones, haya nacido una mujer, o que, intercalado entre las siete mujeres, exista un varón).

Larraburu y Piesciorovski, junto con algunos trabajadores de Correo Argentino, fueron a Villa Los Coihues, donde la familia reside, y le entregaron a la pequeña Mercedes Lucía la medalla que acredita el padrinazgo presidencial, junto a un diploma y una mochila con libros y útiles.

“Mechi”, como llaman a la niña, desde marzo tiene problemas respiratorios, y, según advirtieron sus padres, en el Hospital Zonal "Dr. Ramón Carrillo" les indicaron que no hay especialistas en el tema a nivel infantil, así que le transmitieron la inquietud a la senadora Larraburu.

Más allá de eso, la conversación giró en torno a diversos temas.

Por ejemplo, María Clara, la mamá de la niña, contó que su bisabuela era prima de Juan Manuel de Rosas, por lo que suele leer libros relacionados con él, y así descubrió que en sus etapas como gobernador de Buenos Aires, en el siglo XIX, mucho antes de que Figueroa Alcorta lo instaurara como costumbre presidencial, el caudillo había apadrinado a séptimos hijos varones.

También charlaron acerca de que el papá de "Mechi", Leonardo, es séptimo hijo, pero que el padrinazgo presidencial no lo alcanzó porque tiene dos hermanas (como ya se dijo, puede haber hijos de otro sexo en medio, pero siete deben ser del mismo).

Incluso hubo tiempo para que la pareja, respetuosamente, indicara que había cuestiones de la gestión presidencial que, a ellos, no los convencían.

Asimismo, comentaron ciertas problemáticas del barrio.

Además, Leonardo, que es alfarero, les contó acerca de una técnica ancestral que utiliza en su trabajo con la cerámica.

Los dueños de casa obsequiaron mates a quienes visitaron el hogar y le enviaron un jarrón al presidente.

En la casa, junto a Mercedes, estaban cuatro de sus hermanas: Milagros, Ana María, Isabella y Paloma. Las dos mayores, Sofía y Tamara, se encuentran en Buenos Aires, cursando estudios universitarios.

Tras el encuentro, la senadora Larraburu le pasó fotos a Alberto Fernández, quien prometió que, en la próxima visita a la ciudad, intentaría visitarla.

María Clara y Leonardo tienen pensado bautizar a Mercedes Lucía por iglesia dentro de poco tiempo.  

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