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17/09/2022

Una lectura acerca del 2° Foro Consenso Bariloche

Una lectura acerca del 2° Foro Consenso Bariloche
Una lectura acerca del 2° Foro Consenso Bariloche

El 2° Foro Consenso Bariloche ya pasó. Llegó el tiempo de las conclusiones.

El año pasado, la primera edición del encuentro había cautivado la atención de gran parte de la población barilochense.

En esta ocasión, si bien no pasó desapercibido, lo cierto es que tampoco captó una mirada mayoritaria.

Por un lado, eso puede justificarse en que, precisamente, había dejado de ser una novedad. Es decir, en la reunión bautismal, todo era una incógnita.

Y, aquella vez, la presencia de la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, en la apertura, y del intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, en el cierre, daban cierto marco de “oficialidad” al asunto.

Carreras, en ese momento, señaló que el verdadero coraje no refería a agredir o a enfrentar una agresión, sino a “tomar decisiones que contribuyan a la pacificación”.

Gennuso, en tanto, que hizo su exposición por la tarde de aquel 25 de agosto de 2021, había recibido en el palacio municipal, alrededor del mediodía, a representantes mapuches que le plantearon que aquel espacio no era el indicado para debatir porque no se buscaba ninguna resolución a la cuestión de fondo.

Luego, el intendente, en su oratoria, habló de los inconvenientes que los pueblos originarios tuvieron a lo largo del tiempo. “Fueron los sectores que peor la pasaron, por eso necesitamos repararlos. No habrá consensos mientras no haya reparación”, expresó.

Aquello fue una especie de punto de inflexión en una jornada con un marcado tono distintivo donde parecía haber una noción predominante del “nosotros” y “ellos”, sin un intento de acercamiento respecto de las posiciones.

 

Esta vez, no hubo “escrache” indígena (cabe recordar que, en la edición anterior, varios mapuches habían protestado en las puertas del establecimiento, donde discutieron fuertemente con jóvenes libertarios que también estaban en el lugar).

Asimismo, hay que advertir que esta ausencia de representantes de pueblos originarios respondió a una paradoja, porque la decisión de no ir estuvo ligada, principalmente, a la no asistencia de algunos referentes, porque era muy probable que, en caso de que concurrieran, los mapuches se movilizaran hasta el sitio.

Así, ante las ausencias, la presencia más significativa no tuvo carga partidaria (aunque sí política): el nombre del filósofo, ensayista y poeta Santiago Kovadloff resaltó claramente en la grilla. Y la expectativa, en ese sentido, estuvo justificada. La exposición del escritor fue notable. 

La excelencia en su disertación justificó, por sí sola, la realización del foro.

Eso, claro, no quita que el encuentro haya pecado, sobre todo, de un problema de concepción: si se anuncia que la intención es consensuar, aunque no está mal coordinar conceptos e ideas con quien se piensa similar (que es lo que realmente sucedió), uno supone que lo ideal sería debatir y tratar de encontrar un punto de contacto con quien opina distinto.

Caso contrario, sucede lo que finalmente pasó: la ausencia de una voz que escape al factor común que une a los integrantes del grupo organizador (un razonamiento en torno a lo que sucede con el conflicto mapuche) solo atenta contra lo que se propone desde el mismo título, porque se hace difícil creer que haya un consenso cuando falta una parte con la cual discutir, ya que, de otra forma, como se advirtió, se cae en el consenso como concepto unificador de criterios entre quienes caminan por un sendero en la misma dirección, sin contemplar al resto.

También es cierto que falta saber qué sucedería si existiera una invitación formal a una organización mapuche. ¿Cómo se reaccionaría? ¿Cuál sería la respuesta?

Parece que, por el momento, no habrá certezas al respecto. 

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