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FUROR POR LAS “FIGUS” DEL MUNDIAL

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08/09/2022

En una hora se vendieron 250 paquetes y 15 álbumes

En una hora se vendieron 250 paquetes y 15 álbumes
En una hora se vendieron 250 paquetes y 15 álbumes

Laura Elvira abrió el clásico comercio familiar ubicado en Beschtedt 186 a las 15 del miércoles.

En ese momento, un distribuidor le entregó doscientos cincuenta paquetes de figuritas y diez álbumes del Mundial de Qatar.

Una hora después, mientras habla con este cronista, está vendiendo el último sobre.

Los álbumes se fueron en cuestión de minutos.

Es la segunda vez que recibió las figuritas de Qatar.

En ambas ocasiones, se “las sacaron de la mano”.

Tres adolescentes, alumnas del colegio Dante Alighieri, fueron y vinieron varias veces en veinte minutos para buscar plata y comprar más paquetes.

Igualmente, Laura puso un tope de cinco por cabeza, para que la mayor cantidad de gente pudiera irse con figuritas.

Sofía, Gaia y Lucía –así se llaman las chicas– permanece todavía en el local, mirando qué les toca a los otros que también compraron las estampas mundialistas.

Es como un ritual: abrir, en el establecimiento, al menos uno de los sobres que se adquirió.

Hay quien, incluso, le pide a Laura que sople el envoltorio, para que le dé buena suerte.

Y está a quien le da resultado. Así, un muchacho grita: “Me tocó Messi”.

Aquellos que tienen figus repetidas cuentan con la opción de dejar dos a cambio de una, porque en el local se está juntando “un montoncito” destinado al intercambio.

Laura cuenta que esta nueva tanda llegó con aumento, por eso se tuvo que vender a doscientos veinte pesos, en vez de los doscientos de la vez anterior. El álbum, en tanto, se mantuvo en el mismo valor: mil quinientos.

La mujer, que si bien es oriunda de Bariloche vive en Cipolletti, por estos días está en la localidad reemplazando a su hermano Carlos, a quien todos conocen como Tito, que está de viaje.

Ella se crio ahí, así que sabe de qué se trata el comercio.

Señala una vieja foto en blanco y negro y apunta: “Casa Elvira tiene ochenta años. Esa que se ve ahí es la original, la de madera, cuando se entraba por Mitre. Siempre fue de ramos generales, aunque ahora tenemos más que nada cosas de deporte, pesca y papelería”.

Nombra a su abuelo, Quirico, como iniciador del negocio. Luego siguió su papá, Juan, y ahora está Tito.

Laura explica que cuando era chica ya se vendían figuritas, una costumbre que no se abandonó nunca. “Pero antes no había este revuelo. Es algo que empezó hace diez o quince años, cuando comenzó a popularizarse… A veces me llama la atención lo que gastan en esto”, dice.

Este año es tanta la desesperación por conseguir figuritas que en Bariloche se armó un grupo de WhatsApp donde, quien se entera primero, avisa a qué kiosco llegaron.

Pero, a veces, ni así alcanzan a comprarlas, como les pasó a dos mujeres que 16.15 entraron en el local y se encontraron con Laura pegando el cartel de que ya no quedaban figus.

La mujer calcula que recién volverán a ingresar el lunes.

Laura reconoce que disfrutó de esa hora intensa donde todos llegaban en busca de figus.

Le encanta ver los rostros felices de los niños (aunque también hay “grandulones” que llegan a comprar; se trata de una pasión sin edad).

“Lo más lindo es el intercambio, y la emoción de cuando sacan algo que buscan”, sonríe Laura.

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