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EL AÑO PRÓXIMO PODRÍA CONCRETARSE UNA VISITA OFICIAL

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26/08/2022

Entretelones de la disertación del relator de Naciones Unidas en Bariloche

Entretelones de la disertación del relator de Naciones Unidas en Bariloche
Entretelones de la disertación del relator de Naciones Unidas en Bariloche

El relator especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, José Francisco Calí Tzay, llegó a Bariloche y brindó una clase magistral en el edificio de la Universidad Nacional de Río Negro ubicado en Anasagasti 1463.

Su presencia, de alguna manera, es considerada por los principales representantes mapuches como una especie de victoria, en cuanto a que los ojos del mundo se posan en esta región en relación a la actualidad de los pueblos originarios.

Hay que aclarar que la visita no es oficial –el relator la calificó como “académica”–, lo cual no deja de ser algo así como una excusa para apreciar la situación de la población indígena en esta parte del mundo.

¿Por qué no es oficial? Porque no responde a una invitación formal del Gobierno argentino para venir a recabar datos sobre la temática.

De esa manera, el relator no podrá realizar un informe sobre la Argentina ni brindar entrevistas emitiendo su opinión acerca de este viaje.

Igualmente, expuso que su intención es “tratar de asimilar toda la información posible”, y metaforizó: “Como una esponja”.

Así, durante un viaje de pocos días al país, Río Negro (puntualmente, Bariloche) integra una agenda que se completa con Buenos Aires, Salta y Jujuy.

Y, de los sitios señalados, quizá sea precisamente Bariloche aquel donde se generó más expectativa.

Para algunos, su llegada está vinculada al despertar de sentimientos relacionados con cambios para los tiempos que vendrán.

Se sabe que, en la región, todos tienen su verdad. Hay quienes acusan de terroristas a ciertos sectores mapuches, y están los miembros de comunidades que señalan una criminalización in crescendo.

Ante hechos de violencia, algunos dicen “fueron ellos”, y “ellos” contestan: “Nosotros no fuimos”.

La Patagonia es un lugar clave en la problemática, un sitio que, por momentos, parece un polvorín en el cual, ante la menor señal de combustión, podría producirse una explosión que nadie quiere ver.

Aunque no en toda la población barilochense, sí en varios sectores de la sociedad, se palpita una tensión que inquieta.

En medio de ese panorama es que José Francisco Calí Tzay, oriundo de Guatemala, arribó a Bariloche.

La última vez que un relator de Naciones Unidas había estado en la ciudad fue en 2011, cuando James Anaya llegó –en aquella ocasión, sí– en una visita oficial a la Argentina.

Pasaron más de diez años. De ahí el interés por lo que Calí Tzay tenía para decir.

Entre los presentes, además de miembros del pueblo mapuche y alumnos universitarios, estuvieron integrantes de organizaciones ligadas a los derechos humanos, como así también el intendente, Gustavo Gennuso –que llegó junto al titular de Desarrollo Humano municipal, Juan Pablo Ferrari, y se marchó antes de finalizar por cuestiones personales–, la defensora del Pueblo, Analía Woloszczuk, y el obispo de la diócesis de Bariloche, Juan José Chaparro.

Asimismo, concurrió el ¿vicepresidente? del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Luis Pilquimán.

Y también, claro, referentes de los pueblos originarios, como el werken (vocero) de la Coordinadora del Pueblo Mapuche-Tehuelche de Río Negro, Orlando Carriqueo –que tuvo que ver mucho con el arribo del relator– y el presidente del Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas (CODECI), Newen Loncoman.

Las temáticas expuestas por José Francisco Calí Tzay durante el mediodía coincidieron, en gran medida, con los reclamos que las agrupaciones indígenas de este país, principalmente las patagónicas, realizan desde hace tiempo.

De esa forma, si bien el relator no centró su discurso en lo referente a la Argentina (por no poder opinar sobre cuestiones locales), su exposición tocó puntos que, si bien son temas sin fronteras, en el terreno argentino últimamente han encumbrado varias discusiones.

Quizá, si haya que buscar una palabra que sea el factor común de su oratoria, haya que recurrir al término “derechos”.

Así, habló de la afirmación de los “derechos” colectivos de los pueblos indígenas, del “derecho” a la libre determinación y el “derecho” a las tierras y sus recursos.

También se refirió a la aplicación de la justicia propia de los pueblos indígenas, la criminalización de las personas con ese origen y la resiliencia de los pueblos originarios.

A la vez, destacó el papel de las mujeres indígenas como principales exponentes de esa capacidad para superar experiencias traumáticas.

Luego, cuando se le dio intervención al público, más allá de la defensora del Pueblo, que pidió el micrófono para agradecerle al relator sus palabras, destacando el reconocimiento del guatemalteco hacia las mujeres, resaltó la presencia de quien se presentó como Carlos René Mallea Cayuqueo (uno de los señalados como atacante del presidente de la junta vecinal Villa Mascardi, Diego Frutos, en noviembre de 2020 –cuando se cumplieron tres años de la muerte de Rafael Nahuel–, durante un corte de ruta) y dijo: “Soy mapuche, nacido en Wallmapu, lo que le dicen Chile, hijo de la dictadura de Pinochet. Vine mochileando a la Argentina y me quedé a vivir acá. Resulta que hoy estoy defendiendo mi origen, y he sido criminalizado. Tengo dos causas pendientes por robo, por usurpación de tierras, por golpiza con tentativa de homicidio, y todo es falso. Quiero que le cuente a la gente en la ONU que estamos siendo perseguidos criminalmente. Nos tratan como si fuésemos terroristas, y nos persiguen política, judicial y policialmente. También he sido víctima de golpizas y torturas en Río Negro. Que se sepa que el pueblo mapuche aún es sistemáticamente perseguido y aniquilado… Vamos a seguir luchando. Dígale al mundo que estaremos aquí parados, para continuar luchando por la libertad. No somos criminales”.

Al despedirse, José Francisco Calí Tzay (que luego tendría una reunión con comunidades de Río Negro, Chubut y Neuquén) volvió a resaltar que de este viaje a la Argentina no realizaría un informe por no tratarse de una visita oficial. Igualmente, indicó que lo visto lo llevaría "como base para cualquier cosa que pueda suceder en el futuro”.

En ese sentido, trascendió que existieron conversaciones con el Gobierno argentino para poder concretar una visita oficial en el primer semestre del año próximo.

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