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LLEVARON BOMBONES Y JUGUETES

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21/08/2022

Ángeles terrenales en el Vertedero

Ángeles terrenales en el Vertedero
Ángeles terrenales en el Vertedero

Ellos no figuran en las estadísticas.

Y si lo hacen, están dentro de otros números mayores.

Digamos que entran en eso que llaman índice de población bajo la línea de pobreza.

Pero, hasta en el pesar, hay grados.

Y a uno le cuesta imaginar cosa más dura que revolver entre la basura para hallar algo que se pueda vender… o comer.

El Vertedero Municipal es la postal de la miseria.

Pero, también, en esa indigencia que queda expuesta en el intento de conseguir algo entre los desperdicios, quizá florezca uno de los niveles más altos de dignidad.

Como alguna vez un hombre que estaba allí le dijo a este cronista: “Antes de irme a escabiar o drogarme, prefiero venir a laburar, porque los que estamos acá somos gente trabajadora”.

De eso se trata.

Mientras están los que no aguantan y buscan evadirse de cualquier modo, ellos enfrentan como pueden la realidad que les tocó en (des)gracia.

Gran parte de la sociedad mira para otro lado, por ignorancia o indiferencia (“Nosotros somos lo peor de Bariloche, lo último, lo más bajo: el vertedero”, había expresado aquel mismo hombre al ser consultado por la visión general que se tiene sobre ellos), pero existen ángeles terrestres que, aunque pelean por sus propias angustias, encuentran una razón de vivir en dar una mano al prójimo que más lo necesita.

Son personas que cada sábado llegan y ofrecen un plato de comida.

Quienes lo reciben agradecen. “Si no, comemos la sobra de los demás”, me dijo un muchacho en cierta ocasión.

Y este fin de semana no fue uno más.

Ya saben, Día del Niño, de la Niñez, de las Infancias… Llámenlo como quieran, el asunto es que, durante la jornada, los más pequeños son los reyes.

Pero hay familias donde cuesta hacerlos sentir minimonarcas, porque el bolsillo no da ni para comprar una golosina.

Está el amor, pero los padres quieren darles algo más… aunque sea en ese día.

Y los integrantes de la "Olla ambulante", esos ángeles terrestres de los que hablé líneas arriba, este año hicieron una movida especial para que las familias que se sumergen en el Vertedero puedan tener algo así como un festejo en serio.

Juntaron donaciones de juguetes y chocolates.

De esa manera, el sábado, con el plato de comida caliente (fideos con tuco) y la vianda para la casa, también fueron otras cosas.

Entregaron bolsitas con bombones y consultaban cuántos niños había en cada familia y esa cifra se transformaba en regalitos, para que se los pudieran dar el domingo.

“Desde el jardín maternal del Centro Atómico nos donaron un montón de juguetes”, cuenta Sandra Galván, quien lleva adelante la iniciativa junto a un grupo reducido de personas –“ángeles”.

“La acción de la 'Olla ambulante' es llevar, cada sábado, comida al Vertedero y repartirla, junto a pan, ropa y todo lo que se pueda… También les damos una vianda para que se lleven a sus casas”, explica la mujer, quien además apunta: “La gente tiene nuestro número de teléfono, y cuando necesita algo nos pide; si está a nuestro alcance, se lo damos”.

La propuesta solidaria tiene algo más de tres años. Es decir que atravesó la etapa más dura de la pandemia. Sin embargo, Sandra dice que no aprecia una mejora. “No hay cambios, al contrario, cada vez hay más miseria, más hambre, más gente; la situación está difícil hasta para uno mismo, no solo para el que va al Vertedero”, sostiene.

Y esa cantidad de personas de la que habla Sandra quizá en las estadísticas pase desapercibida (calcula que la cifra de quienes aguardan su plato de comida los fines de semana va de treinta a cincuenta, aproximadamente), pero, para estos ángeles terrenales, esas almas están lejos de resultar invisibles.

Les dan entidad. Las hacen sentir lo que son: seres humanos. 

 

CÓMO AYUDAR

Para poder continuar con su labor, Sandra Galván solicita: “Necesitamos que nos ayuden con descartables, bandejitas, potes de helado –que es donde se llevan la comida–, cubiertos y vasos, porque entregamos café, jugo y agua”.

Además, advierte que “lo más difícil es conseguir la verdura y la carne”.

“Si pueden donar alitas de pollo o carne picada, que dentro de todo es lo más barato, bienvenido sea”, señala.

“Todo lo que nos alcancen sirve: frazadas, ropa de abrigo, botas de lluvia…”, añade.

Aquellos que deseen contactarse para colaborar pueden comunicarse con Sandra al +54 9 11 3641-9588, o bien por medio de Facebook, donde se encuentra como Olla ambulante.

(Foto cedida por Sandra Galván)

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