Publicidad
 

A SOLAS CON EL MINISTRO DE CULTURA DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

|
25/05/2022

“La cultura está absolutamente por encima de cualquier diferencia política”

“La cultura está absolutamente por encima de cualquier diferencia política”
“La cultura está absolutamente por encima de cualquier diferencia política”

El ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Avogadro, llegó a Bariloche con motivo de la apertura del Festival Internacional de Música Bariloche (FIMBA).

Lee también: El ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires arribó con propuestas para artistas locales

A pocos minutos de haber arribado, se prestó a un diálogo donde lo cultural se salpicó de política, y a la inversa…

–Cuando se habla de gestión cultural, suele entrar en conflicto el aspecto político. ¿Se puede llevar adelante un cargo de esa índole dejando de lado lo partidario? Por ejemplo, apoyar una presentación de un artista que, en ese punto, tenga un pensamiento distinto…

–Sí, sin ninguna duda. La cultura está absolutamente por encima de cualquier diferencia política. Y también las obras están por encima de las manifestaciones políticas de los propios artistas, sin importar sus colores partidarios. Es muy importante apostar por la diversidad cultural. La cultura no siempre nos agrada, sino que nos interpela, nos incomoda, nos hace reflexionar, porque ese es el rol del arte, pero, a la vez, es un espacio de encuentro. En ese sentido, estoy convencido de que la cultura está por arriba de cualquier grieta. Podemos generar espacios de conversación que en otros ámbitos son más complejos. La política no entra en consideración a la hora de decidir si programamos o no a un artista determinado.

–Ahora acompaña el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, antes estuvo junto a Mauricio Macri, tanto en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires (fue subsecretario de Economía Creativa) como en la Nación (se desempeñó en el cargo de secretario de Cultura y Creatividad), ¿ve a alguno de los dos como el próximo candidato a presidente?

–Eso tiene que quedar para más adelante… Estamos muy abocados a la gestión. Horacio nos planteó claramente el desafío de meterle con todo a eso. De hecho, para nosotros, un lema de esta etapa es que la transformación no para, en ninguno de los ámbitos donde estamos trabajando…

(Paréntesis aclaratorio: en la pregunta que sigue, el periodista intentó replantear la cuestión, pero tampoco tuvo suerte, ya que el entrevistado, nuevamente, optó por decir muchas cosas… menos un nombre.) 

–Pero más allá de que la pregunta podría hacerse más adelante, cuando lleguen los tiempos de definiciones, ¿a usted le gustaría que alguno de ellos fuera el candidato?

–Nosotros, claramente, estamos trabajando para que haya un cambio en la Argentina, sin ninguna duda. Eso se puso de manifiesto en la elección del año pasado, donde la sociedad se expresó respecto a que la situación que atravesamos no da para más. Hace falta un cambio de rumbo que le permita a la Argentina desarrollarse, crecer con inclusión, con oportunidades para todos. Hoy hay un incremento importante de la pobreza, se ve desesperanza… Se debe apostar por la educación como eje del desarrollo. Es lo que compartimos como mirada de futuro dentro de Juntos por el Cambio. La mejor forma de llegar a ese destino es con la gestión… Entendemos que las planificaciones políticas no tienen lugar, al menos en esta etapa. La gente no pide que estemos discutiendo quién puede o no ser candidato.

(¿Para qué insistir? Quedó claro que el ministro no diría uno ni otro nombre…) 

–¿Se puede hablar de cultura en general, y específicamente de gestión cultural, cuando los índices de pobreza van en aumento?

–El desafío que tenemos es que la cultura sea mucho más que entretenimiento, que se transforme en una herramienta para el desarrollo. Es el norte que guía nuestro trabajo en la Ciudad de Buenos Aires. Junto a Horacio, hace cuatro años lanzamos el Pase Cultural, que es una tarjeta que todos los chicos y chicas de la escuela pública secundaria tienen disponible; allí ponemos dinero que solo puede usarse en cultura: para comprarse un libro, ir al cine, al teatro, escuchar música en vivo… La clave es que pueden elegir. Claramente, el programa tiene más incidencia en los barrios de menores ingresos. A los chicos de clase media es probable que las madres y los padres ya les estén dando los recursos para participar activamente de la cultura… Es notable cómo la cultura permite crear dignidad, que todos tengan las mismas oportunidades de desarrollo. También se trata de una política educativa, porque para contar con la tarjeta deben mantener la regularidad en la escuela.

–¿Cómo observa la gestión cultural a nivel Nación?

–Si bien con el gobierno nacional tenemos una relación de trabajo, como corresponde, nos parece que debiera haber un mayor énfasis en una cultura genuinamente federal. Nos gustaría que hubiera, como pasa en Buenos Aires, una ley nacional de mecenazgo. En la ciudad es una herramienta fundamental para apoyar el desarrollo de los artistas. Sería muy importante que sucediera en todo el país. Necesitamos una mirada federal. Argentina es un país que tiene muchas desigualdades en términos de oportunidades.

–Cuando fue presidente, Macri transformó el Ministerio de Cultura en Secretaría. ¿Cómo observó aquello, y como lo ve a la distancia, ahora que nuevamente es Ministerio?

–Argentina tiene problemas que van mucho más allá del nombre de las entidades burocráticas desde las cuales desarrollamos las actividades. En la Ciudad de Buenos Aires, durante muchísimos años, y en gobiernos anteriores, el Ministerio fue una Secretaría. En la provincia de Buenos Aires, algo que no tuvo mucha visibilidad fue que María Eugenia Vidal creó el Ministerio de Cultura y Axel Kicillof lo desarmó para meterlo dentro del de Producción. Mi mirada es que, más allá de la estructura desde la cual se desarrollan las políticas culturales, lo más importante tiene que ver con esas políticas que se llevan adelante.

–Pero un cambio de ese tipo se traduce en menor inversión…

–Depende… En el gobierno de Macri, no significó una reducción presupuestaria en términos de los programas que se desarrollaron de cara a los artistas. Lo que recuerdo es que estuvo justificado en función de tener una administración más eficiente, y no involucró exclusivamente al Ministerio de Cultura, sino también a otras áreas. Insisto, y por eso traje el ejemplo de la provincia de Buenos Aires; siendo coherente, yo no salí en contra de que Kicillof redujera el Ministerio de Cultura a Secretaría, porque me parece que es una discusión que, en todo caso, tiene que ver con cuál es la mejor administración burocrática para llevar a cabo las tareas que se nos encomiendan, y eso está inscripto en una cuestión más amplia, que se relaciona con cuál es la forma más eficiente de brindar los servicios públicos a la ciudadanía.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?