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CHOCOLATE POR LA NOTICIA

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25/04/2022

"El" Daniel

"El" Daniel
"El" Daniel

Cuando se le consulta cuántos años tiene, Daniel Pardo, en vez de decir cuarenta y cuatro, suelta: “Este año voy a cumplir cuarenta y cinco”, y suena a que se suma edad, como si respondiera a la broma que suele hacerle Antonio Zidar en el momento en que se cruzan en el pase entre los programas que conducen (en la nueva grilla, Antonio abre la mañana con Agenda, y luego llega Daniel con Chocolate por la noticia; en ambos espacios, está Daniela Lucero), donde le dice que tiene alma de viejo, con la utilización de ciertos modismos de antaño y referencias que es matemáticamente imposible que conozca por haberlas transitado.

Pero quédense tranquilos, que Daniel -cualquiera puede comprobarlo si lo cruza por la calle- no está pintado en blanco y negro, como el sketch de Enrique, el antiguo, del programa televisivo -y acá el redactor cae también en la cita de cosas que ya expiraron- Poné a Francella.

El tipo es “a colores”. Puntualmente, en el momento de la charla tiene puesto un buzo de algo así como un coral suave.

Sentado en la redacción de El Cordillerano, antes de ingresar a la "pecera" para comenzar con Chocolate por la noticia (que ahora, con nuevo horario, sale al aire de 9.30 a 12.30 por la FM 93.7), cuenta que comenzó en la radio de purrete (la terminología es para acompañar al personaje, sepan disculpar).

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A los catorce empezó con un programa deportivo: La voz de Cruz del Sur.

“El conductor, Rodolfo Rodrigo, tenía que viajar por un torneo de fútbol infantil a Chile, y su hija María, que es amiga mía, me preguntó si me animaba a reemplazarlo”, narra Daniel, que reconoce que hasta ese momento no tenía nada que ver con el medio.

Pero algo sucedió cuanto estuvo frente al micrófono; en su interior sintió que su vida iba a pasar por ahí: “Me enamoré de la radio”, manifiesta.

(Para que conste: ya no se utilizaba la radio de galena… aunque quizá a él le hubiera gustado…)

“Me enganché con lo que la radio provoca”, señala.

Años después, cursaría periodismo en el Círculo de la Prensa, en Buenos Aires.

Su idea era seguir con la radio.

Pero, antes de los estudios en tierra porteña, había tenido una especie de viaje iniciático, a Minnesota, Estados Unidos.

Estuvo un año en esa fría geografía del Tío Sam.

“En aquel momento era muy inquieto –sonríe–, y estuvo la propuesta de hacer un intercambio estudiantil en el último año de la secundaria, así que fui”, recuerda.

Califica aquello como “una de las mejores experiencias” de su vida.

Al volver de USA, comenzó la carrera de Administración de Empresas, pero al año se dio cuenta de que lo suyo no iba por ahí; en ese momento fue que se trasladó a Buenos Aires para continuar por el sendero del periodismo.

Tras su regreso a Bariloche, se incorporó al diario El Cordillerano, como cronista.

También participó en las radios Nacional y Tribuna, e incluso hizo una columna de deportes en canal 2 de VTC.

Después llegó una incursión en la política; fue concejal desde 2007 a 2011, por el Partido Provincial Rionegrino (PPR).

Mientras estuvo en esa función, solo despuntó el vicio radial con un programa en FM Bariloche dedicado a los Beatles. “Quería seguir en contacto con la radio, pero sin tratar temas de actualidad”, rememora.

En cuanto a su paso por el Concejo Deliberante, sostiene que se trató de una “experiencia excelente”.

Así, severa: “Aprendí muchísimo, tengo un buen recuerdo. La política es un montón de cosas: puede ser cruel e injusta a veces, pero es muy gratificante. Se trató de algo intenso y enriquecedor… más allá de todo”.

–¿Qué significa ese “más allá de todo”?

–Y… en la política hay muchos “raspones”…

Daniel y sus compañeros de El Cordillerano e invitados a la fiesta donde se dio a conocer la nueva grilla de la radio (foto: Facundo Pardo).

Parafraseando al escritor Augusto Monterroso, con su cuento brevísimo El dinosaurio (“Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), tras ese trajinar como concejal, la radio todavía estaba allí, aguardándolo.

“Cuando decidí que mi participación en la política había finalizado, pude retornar a los medios, y siempre soy agradecido con la gente que me recibió”, señala.

“Primero volví a FM Bariloche, con el programa GPS, que es el que ahora hago por las tardes en El Cordillerano Radio”, apunta, a la vez que recalca que, tras su deambular político, los encargados de aquella emisora, así como Antonio Zidar en El Cordillerano, fueron los únicos que le dijeron que, si quería, las puertas de ambos medios estaban abiertas.

“Eso lo valoro mucho, porque cuando te vas de la política sos una especie de leproso”, asevera.

–¿Por qué dejaste la política?

–Fue una decisión personal. Ya no me provocaba lo mismo que antes… Con el paso del tiempo, hay mucho desgaste; también, es más fácil equivocarse…

Daniel Pardo junto a David Argel, movilero de Chocolate por la noticia (foto: Facundo Pardo)

Igualmente, aquella incursión en la política colaboró en tener una manera de apreciar las cosas quizá algo distinta: “Esa experiencia me ayudó a nutrir mi mirada sobre la comunicación, y trato de ser muy consciente de la importancia que tiene llegar a otro con un mensaje”.

“Es muy importante que podamos informar bien, pero hay una cuestión que tiene que ver con lo emocional, con la sensibilidad, todo eso que, para mí, tiene un lugar fundamental”, reflexiona.

De esa forma, habla de su intención de “romper estructuras para provocar una sensación de acompañamiento”.

“Es un proceso de aprendizaje; al principio creés que lo que vale es el mejor comentario, el análisis, por lo que te respetan, pero con el paso del tiempo también te das cuenta de que es bueno jugar, hacer que la gente sonría, ser cuidadoso para no generar atmósferas negativas de más, no alimentar el miedo”, desarrolla.

Chocolate por la noticia fue un programa que nació paralelo a la pandemia. Pocos días después del inicio, se decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

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Curiosamente, Daniel era un adelantado en eso de recurrir al Zoom para desarrollar una actividad.

Lo que para la mayoría resultaba una novedad, él había comenzado a hacerlo un tiempo antes.

Se había mudado a Choele Choel para acompañar a su actual compañera de vida (tiene tres hijos de una relación anterior).

Ahora continúa trabajando a distancia, pero también, intermitentemente, viene a la ciudad para salir desde el piso de la radio.

Tras la charla -que se alargó más de lo pensado-, Daniel –reitero que en reluciente Technicolor, no en blanco negro– regresa a la "pecera", donde –perdón por la obviedad del juego de palabras– se mueve como pez en el agua.  

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