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ANTU RUCA PROPONE UNA VENTA DE COMIDA CON FINES LOABLES

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16/03/2022

Lasaña, ravioles y tallarines solidarios

Lasaña, ravioles y tallarines solidarios
Lasaña, ravioles y tallarines solidarios

Desde la escuela Antu Ruca, de vez en cuando -en general, cada tres meses- se convoca a la sociedad, a la que la institución, sin hacer aspaviento, brinda un nivel de contención relevante, para que le dé una mano.

Pero los educadores no sueltan un pedido y nada más… En realidad, exponen una oferta gastronómica para que los barilochenses disfruten de un buen plato de pastas (de una reconocida marca local), a cambio de un pago módico que sirva para implementar distintos arreglos en la entidad.

Las opciones, en esta ocasión, van desde los ravioles a los tallarines, pasando por la lasaña -todo a valores económicos-, platos que se podrán retirar el sábado, de 11.30 a 13, por la misma escuela, ubicada en Anasagasti 758.

Cabe recordar que Antu Ruca es una escuela de gestión social, lo que vendría a ser una tercera pata educativa en la Argentina actual.

Así, si están las instituciones estatales y las privadas, las de gestión social llegaron para ofrecer un modo distinto de llegar a aquellos que, en determinada zona, pueden estar relegados, sin poder hallar un punto de apoyo adecuado.

Porque, en estos establecimientos, los docentes suelen mostrarse cercanos a los alumnos y sus familias, extendiendo su función, incluso, por fuera de su tarea específicamente educativa, aunque, en realidad, con la actividad que llevan adelante, en ocasiones, pueden resultar más educadores que dentro de las aulas.

Por ejemplo, la escuela Antu Ruca, surgida a partir de una asociación civil actualmente presidida por el profesor de secundario Fernando Della Corte, se ha mostrado como un pilar importantísimo para mucha gente durante la pandemia.

“Las familias que vienen a nuestra escuela sufren una vulnerabilidad social y económica”, explica justamente Della Corte.

Así, en el primer período de la pandemia, donde el miedo prevalecía, un grupo de docentes se puso la cuestión al hombro y fue en busca de esos "parientes" de Antu Ruca que peor la estaban pasando.

Una vez por semana, les llevaban alimentos, artículos de limpieza, abrigo y demás…

Llegaron a brindar ese tipo de apoyo a alrededor de veinte familias.

Ahora, todavía en pandemia, pero con otros “aires”, esos educadores aún continúan con la tarea “extra”.

En vez de cada semana, una vez por mes, ayudan a los hogares que persisten en sus inconvenientes y precisan de esa mano que les llega desde Antu Ruca, que, vale la pena recordarlo, es una voz mapuche que significa Casa del Sol.

Y en este punto debe resaltarse que, al tratarse de una institución de gestión social, la entidad queda al margen de las maneras habituales en las que los colegios solventan sus gastos.

“Nos tenemos que hacer cargo de un montón de cosas que una escuela pública estatal no hace, porque nosotros somos una escuela pública, pero no estatal”, señala Della Corte.

Así, aprecia que en las escuelas privadas, las cuotas sirven para el desarrollo de cada colegio, mientras que en las públicas estatales la gestión la lleva adelante, en su totalidad, el Estado.

En este caso, cuenta que todo sale de la acción que puedan desarrollar los socios de la Asociación Antu Ruca, que, en este momento, a diferencia de otros tiempos, son mayormente docentes.

“Dentro de nuestro marco legal, ni siquiera cobramos cooperadora”, expone.

Igualmente, aclara que desde el Consejo de Educación se otorgan distintas ayudas y, además, se abonan los sueldos del cuerpo docente.

Pero, en cualquier caso, cuando surge una necesidad, claramente, la escuela no queda primera en la lista, porque el Estado debe cumplir principalmente con aquellos colegios que tiene bajo su órbita.

Entonces, todo gira en torno a la fuerza que se pone desde la Asociación.

Por ejemplo, conseguir adminículos de limpieza que les piden en algunas organizaciones que les prestan los gimnasios.

Porque ese es otro tema a tener en cuenta: Antu Ruca no tiene gimnasio propio. Sí posee un gran patio, pero todo es al aire libre, y durante el invierno, dadas las características climáticas de la ciudad, es imposible realizar actividad física allí.

En varios momentos hubo intentos para conseguir ayuda provincial o nacional para levantar una estructura que sirviera para que los niños realizaran prácticas deportivas, pero naufragaron en el arcón de los buenos deseos inconclusos.

Por estos días, la idea es reunir fondos para distintos arreglos, uno de los cuales es poder volver a levantar un techo que precedía la entrada al sitio donde se guardan los alimentos.

Una tormenta lo tiró, y en días de lluvia se corre el peligro de que la comida se moje, además, claro, de que las personas que trabajan allí sufren las inclemencias del tiempo.

Luego están las cuestiones de mantenimiento.

Della Corte cuenta que aproximadamente trescientos niños y niñas acuden a la escuela, en los tres niveles: inicial (de doble escolaridad), primario y secundario.

La estructura del lugar es enorme, y hay más de treinta calefactores que, a la hora de volver a ponerlos en funcionamiento, deben ser revisados y arreglados. Y todo suma...

Por eso, una vez más, desde Antu Ruca se estira la mano, para que la sociedad la tome y acompañe este camino trazado por personas como Fernando Della Corte, que desinteresadamente, solo por el placer que se siente cuando se ayuda al prójimo, siguen en la cruzada para mantener una institución que ya es un emblema de Bariloche.

Incluso, el presidente de la Asociación Antu Ruca tiene en mente retomar los talleres que, en su momento, fueron el origen de la entidad, con la idea de brindar una posibilidad como para desarrollarse en la vida laboral de la ciudad.

 

CONTACTO

Aquellos que deseen hacer su pedido de pastas para retirar el sábado, pueden comunicarse vía WhatsApp al +54 9 11 5652-9229, o bien al +54 9 294 482-2589. 

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